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Lo que Dios requiere
Dios es un Dios de amor y así requiere el amor. Dios es un Dios de misericordia, entonces requiere la misericordia. Dios es un Dios de justicia, entonces requiere la justicia. Dios es un Dios de reconciliación, entonces requiere la reconciliación. Y, Dios busca la obediencia.
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Pláticas sencillas
Lo que el Espíritu Santo hace por los creyentes
Contrariamente a lo que ocurre con el mundo, el Espíritu Santo obrará en los creyentes haciéndoles gozar de todo lo que les pertenece en su nueva posición ligada a la de Cristo resucitado y glorificado; ya no son, pues, del mundo.
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Pláticas sencillas
Lo que impide creer
Jesús les dice todavía: ¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?
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Pláticas sencillas
Lo viejo y lo nuevo
Estos mismos razonadores preguntaron a Jesús por qué los discípulos de los fariseos y los de Juan ayunaban a menudo y hacían oraciones, mientras que los suyos comían y bebían. Jesús les respondió: “¿Podéis acaso hacer que los que están de bodas ayunen, entre tanto que el esposo está con ellos? Mas vendrán días cuando el esposo les será quitado; entonces, en aquellos días ayunarán” (v. 34-35).
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Pláticas sencillas
Los apóstoles en Listra
Entre los que escuchaban la predicación de Pablo en Listra se encontraba un hombre que nunca había caminado. Entonces Pablo, fijando sus ojos en él y “viendo que tenía fe para ser sanado, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo” (v. 8-10). En presencia de este gran milagro, las multitudes clamaron: “Dioses bajo la semejanza de hombres han descendido a nosotros.
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Pláticas sencillas
Los bienaventurados
El Señor comienza por designar los caracteres de aquellos que llama “bienaventurados” (cap. 5:1-12). A estos el mundo no los llamaría bienaventurados, lo que prueba que no son del mundo.
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Pláticas sencillas
Los bienaventurados y su conducta
Rodeado de aquellos que lo escuchaban, a quienes separaba del resto del pueblo que no quería saber nada de él, Jesús les enseñó cuál sería su porción si lo seguían. Tendrían que soportar las consecuencias de su rechazo. Desde el momento en que habían creído en él, ya no eran del mundo, sino del cielo.
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Pláticas sencillas
Los días siguientes
Desde el capítulo 1, versículo 28, hasta el versículo 22 del segundo capítulo, los hechos relatados forman una historia simbólica de todo lo que transcurre desde el momento en que Juan el Bautista ve aparecer a Jesús hasta el establecimiento del reinado milenario.
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Pláticas sencillas
Los diez leprosos
Yendo de Galilea a Jerusalén, Jesús encontró en una aldea a diez hombres leprosos que se pararon a lo lejos y gritaron: “¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados” (v. 13-14). Los sacerdotes solo tenían que comprobar la curación, no hacían nada más.
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Pláticas sencillas
Los discípulos de Juan en presencia de Jesús
Después de enviar a sus discípulos a la mies, el Señor salió para enseñar y predicar en las ciudades. ¡Contemplar a tal persona, al Hijo de Dios, qué hecho maravilloso para la fe! Se le podía encontrar por doquier, cumpliendo las obras de gracia de parte de Dios, su Padre, en medio de esta humanidad perdida. ¡Qué humildad, qué devoción, qué amor! Dejó la gloria para venir a esta tierra.
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Pláticas sencillas
Los discípulos en la tempestad
“Al anochecer, descendieron sus discípulos al mar, y entrando en una barca, iban cruzando el mar hacia Capernaum”. Era simbólicamente la tarde del día en que Jesús estaba en la tierra.
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Pláticas sencillas
Los discípulos en relación con el Padre
El Señor iba a poner a los discípulos en relación con su Padre; esto fue lo que se apresuró a comunicarles por medio de María Magdalena el día de su resurrección (cap. 20:17). Por eso les dice: “En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.
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Pláticas sencillas
Los discípulos ocupados de su grandeza o importancia
En el mismo momento en que Jesús les dijo a los suyos que uno de ellos lo entregaría, lo que evidentemente los entristeció, comenzaron a discutir entre sí sobre quién sería el mayor. Únicamente la Palabra puede presentarnos un cuadro tan fiel del corazón humano. ¡Y qué cuadro más triste! Luego, frente a semejante realidad, vemos el amor y la paciencia del Señor con sus pobres discípulos.
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Pláticas sencillas
Los discípulos odiados por el mundo
El Señor también había escogido a sus discípulos para que cumplieran una obra de parte suya en el mundo, cuando él hubiera vuelto a su Padre. Les dice:
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Pláticas sencillas
Los discípulos y el mundo
Después de haber hablado de las relaciones de los discípulos con el Padre, Jesús les habla sobre sus relaciones con el mundo. Al recibir la Palabra del Padre ellos habían sido introducidos en un nuevo estado de cosas enteramente distinto del mundo. “Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (v. 14).
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Pláticas sencillas
Los discípulos y Jesús resucitado
“En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido”. Este primer tratado, el que también hace referencia al evangelio según Lucas, abarca las cosas que “Jesús comenzó a hacer y a enseñar”.
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Pláticas sencillas
Los dos cimientos
En los versículos 24 a 29 el Señor muestra de una manera solemne la diferencia que existe entre el hecho de escuchar solamente sus palabras y el de ponerlas en práctica. El que las pone en práctica es semejante a un hombre que edificó su casa sobre la roca: torrentes y vientos se desencadenaron contra ella, pero se mantuvo firme.
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Pláticas sencillas
Los efectos de la Palabra
“La multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común” (v. 32). Se cumplió lo que el Señor había pedido a su Padre en la oración de Juan 17, al hablar de los que creerían por la palabra de sus enviados:
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Pláticas sencillas
Los fariseos se burlan de Jesús
“Y oían también todas estas cosas los fariseos, que eran avaros, y se burlaban de él” (v. 14). Ellos comprendían muy bien el significado de las enseñanzas de Jesús, pero estaban apegados a los bienes de este mundo, y no sentían ningún deseo de abandonarlos.
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Pláticas sencillas
Los galileos
Después de los dos días pasados con los samaritanos, Jesús reanudó su camino hacia Galilea (v. 43), siendo consciente de que allí no sería honrado como lo fue en Sicar. Testificaba que “el profeta no tiene honra en su propia tierra”.
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Pláticas sencillas
Los jefes del pueblo declaran que Jesús debe morir
Muchos judíos, testigos de la resurrección de Lázaro, creyeron en Jesús. Pero otros fueron a informar a los fariseos sobre lo que Jesús acababa de hacer (v. 45-46). Después de haber sido informados sobre este milagro, en vez de ver en ello la gloria de Jesús y creer en él, convocaron al sanedrín (tribunal supremo de los judíos) para decidir qué hacer con Jesús.
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Pláticas sencillas
Los judíos aún quieren apedrear a Jesús
Siete veces el evangelio de Juan nos relata que los judíos procuraban matar a Jesús. El Espíritu de Dios indica así la gran persistencia de ellos en querer deshacerse de él (cap. 5:16, 18; 7:1, 30; 8:59; 10:31, 39; 11:53). “Los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis?” (v. 31-32).
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Pláticas sencillas
Los judíos y el sábado
Jesús había obrado esta sanidad un día de reposo; por tanto los judíos, viendo al paralítico llevar su cama, le dijeron: “No te es lícito llevar tu lecho”. El sábado, como lo hemos dicho varias veces en nuestras meditaciones precedentes sobre los evangelios, era la señal del pacto de Dios con su pueblo terrenal (Éxodo 31:13).
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Pláticas sencillas
Los judíos y la tradición
Vemos aquí a Jesús rodeado, no por personas que venían a él con sus necesidades, sino por religiosos llenos de sí mismos. Estos encontraban en falta a los discípulos porque no se ajustaban a las tradiciones de los judíos.
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