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The Mackintosh Treasury

La restauración de Pedro

Si hacemos un cuidadoso estudio de estos versículos encontraremos en ellos tres diferentes etapas en la restauración de un creyente: la restauración de la conciencia, la del corazón y la de la posición.

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Pláticas sencillas

La unidad en gloria

La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

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Pláticas sencillas

La vid verdadera

“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado” (v. 1-3). Por medio de esta imagen de la vid, el Señor enseña a sus discípulos su nueva posición en la tierra.

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Pláticas sencillas

La vida en la muerte de Cristo

Los padres habían comido el maná en el desierto, y luego habían muerto. Jesús es el pan descendido del cielo, “para que el que de él come, no muera”. El Señor ya no se sirve de las expresiones “el que a mí viene”, “el que cree en mí”, como en los versículos precedentes; aquí habla de comer. Él era el pan de vida que hacía falta comer.

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Pláticas sencillas

La vida eterna

Hemos visto que Jesús, el “Hijo del Hombre, que está en el cielo”, traía a la tierra el conocimiento de cosas celestiales con las cuales convivía constantemente. Pero, para disfrutar de ellas, se necesitaba la vida eterna, cosa que el hombre no poseía.

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Pláticas sencillas

Las bodas de Caná

En el primer capítulo vimos dos días simbólicos: el primero representa el tiempo actual, en el cual los creyentes siguen a Cristo después de su rechazo, desde que Juan el Bautista lo presentó hasta que reanude sus relaciones con Israel; en el segundo vemos el llamado al remanente judío en la persona de Natanael que reconoce a Jesús como el Hijo de Dios, el Rey de Israel.

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Las consecuencias de la incredulidad

El versículo 17 dice Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El deseo de Dios es que el mundo sea salvo, pues para eso envió a su Hijo. El versículo 18 aplica la salvación, no al mundo en su conjunto, sino al que cree: “El que en él cree, no es condenado”.

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Pláticas sencillas

Las consecuencias que se derivan de negarse a recibir a Jesús

Jesús había venido de parte de su Padre y, como acabamos de ver, el pueblo no había carecido de testimonios para recibirle con plena confianza; pero los judíos no lo querían. Como juicio, Jesús les anuncia que vendrá otro en su propio nombre y que a ese sí recibirán (v. 43). Aquel hombre, el anticristo, se levantará de entre los judíos incrédulos que hayan vuelto a su país, y será rey.

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Pláticas sencillas

Lo que el Espíritu Santo hace por los creyentes

Contrariamente a lo que ocurre con el mundo, el Espíritu Santo obrará en los creyentes haciéndoles gozar de todo lo que les pertenece en su nueva posición ligada a la de Cristo resucitado y glorificado; ya no son, pues, del mundo.

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Pláticas sencillas

Lo que impide creer

Jesús les dice todavía: ¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?

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Pláticas sencillas

Los días siguientes

Desde el capítulo 1, versículo 28, hasta el versículo 22 del segundo capítulo, los hechos relatados forman una historia simbólica de todo lo que transcurre desde el momento en que Juan el Bautista ve aparecer a Jesús hasta el establecimiento del reinado milenario.

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Los discípulos en la tempestad

“Al anochecer, descendieron sus discípulos al mar, y entrando en una barca, iban cruzando el mar hacia Capernaum”. Era simbólicamente la tarde del día en que Jesús estaba en la tierra.

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Los discípulos en relación con el Padre

El Señor iba a poner a los discípulos en relación con su Padre; esto fue lo que se apresuró a comunicarles por medio de María Magdalena el día de su resurrección (cap. 20:17). Por eso les dice: “En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.

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Pláticas sencillas

Los discípulos odiados por el mundo

El Señor también había escogido a sus discípulos para que cumplieran una obra de parte suya en el mundo, cuando él hubiera vuelto a su Padre. Les dice:

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Los discípulos y el mundo

Después de haber hablado de las relaciones de los discípulos con el Padre, Jesús les habla sobre sus relaciones con el mundo. Al recibir la Palabra del Padre ellos habían sido introducidos en un nuevo estado de cosas enteramente distinto del mundo. “Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (v. 14).

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Los galileos

Después de los dos días pasados con los samaritanos, Jesús reanudó su camino hacia Galilea (v. 43), siendo consciente de que allí no sería honrado como lo fue en Sicar. Testificaba que “el profeta no tiene honra en su propia tierra”.

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Pláticas sencillas

Los jefes del pueblo declaran que Jesús debe morir

Muchos judíos, testigos de la resurrección de Lázaro, creyeron en Jesús. Pero otros fueron a informar a los fariseos sobre lo que Jesús acababa de hacer (v. 45-46). Después de haber sido informados sobre este milagro, en vez de ver en ello la gloria de Jesús y creer en él, convocaron al sanedrín (tribunal supremo de los judíos) para decidir qué hacer con Jesús.

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Los judíos aún quieren apedrear a Jesús

Siete veces el evangelio de Juan nos relata que los judíos procuraban matar a Jesús. El Espíritu de Dios indica así la gran persistencia de ellos en querer deshacerse de él (cap. 5:16, 18; 7:1, 30; 8:59; 10:31, 39; 11:53). “Los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis?” (v. 31-32).

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Los judíos y el sábado

Jesús había obrado esta sanidad un día de reposo; por tanto los judíos, viendo al paralítico llevar su cama, le dijeron: “No te es lícito llevar tu lecho”. El sábado, como lo hemos dicho varias veces en nuestras meditaciones precedentes sobre los evangelios, era la señal del pacto de Dios con su pueblo terrenal (Éxodo 31:13).

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Los que el Padre ha dado a Jesús

He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra (v. 6).

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Pláticas sencillas

Los que se apartan de Jesús

En los siguientes versículos vemos que se puede seguir a Jesús, admirar sus palabras, impresionarse por sus milagros, en contraste con los que se oponen a Cristo, sin que por ello se crea en él con verdadera fe, sin que se acepte la única verdad que permite poseer la vida eterna. “Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?” (v. 60).

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Los samaritanos

Muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho (v. 39).

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Pláticas sencillas

María encuentra al Señor

“Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré” (v. 14-15). María ya no mira hacia el sepulcro, morada de los muertos; se vuelve hacia donde se encuentran los vivos.

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María y los ángeles

Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro; y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto (v.

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