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La familia
Nos es dicho claramente que la madre de Timoteo, Eunice, era una “judía creyente”. La misma “fe no fingida” ya habitaba en su abuela Loida. Dos mujeres criadas en el judaísmo, las cuales tenían la misma fe en Dios que Pablo, quien servía a Dios desde sus “mayores” (2 Timoteo 1:3), es decir, la fe de un judío piadoso según las Escrituras del Antiguo Testamento.
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La justificación
El pecador debe ser declarado justo; de lo contrario, será condenado.
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La piedad
“Ejercítate para la piedad”, dice el apóstol a Timoteo (1 Timoteo 4:7). Antes de estar atento a las enseñanzas, “ten cuidado de ti mismo” (v. 16).
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La reconciliación y la propiciación
La reconciliación es una de las bendiciones que nos concede la obra de Cristo; la propiciación es el lado de Dios. a) La reconciliación
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La redención
Éramos esclavos del pecado y de Satanás. Por lo tanto, teníamos que ser libertados.
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La remisión de los pecados y la purificación
El pecado es presentado de dos maneras distintas: como deuda, por ejemplo en las parábolas; y como contaminación, representada por la lepra. Al aspecto de la deuda, le corresponde la remisión de las culpas, el perdón; al de la contaminación, le corresponde la purificación. a) Remisión – perdón
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La salvación
“El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10).
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La vida eterna
“Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo…, y juntamente con él nos resucitó” (Efesios 2:5-6; véase también Colosenses 2:13 y 3:1). El nuevo nacimiento nos ha hecho empezar una nueva vida. Somos hechos “participantes de la naturaleza divina” (2 Pedro 1:4). Podemos, entonces, andar “en vida nueva” (Romanos 6:4).
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Las dificultades en el servicio
El desánimo
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Las pescas milagrosas
En Lucas 5 Pedro, quien ya se había encontrado con Jesús a orillas del Jordán, conoce su poder y encuentra en él a su Salvador. Ante el milagro, exclama: “Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador”. Pero Jesús no se apartó. No rechazó al pecador que estaba de rodillas ante él; al contrario, le dijo: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres”.
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Las travesías
Al atardecer de una jornada, después de que el Señor enseñó a la multitud anunciando la Palabra “conforme a lo que podían oír”, dijo a sus discípulos: “Pasemos al otro lado”. Iban a cruzar el mar, símbolo de toda la agitación de las circunstancias de la vida, pero Jesús estaba con los suyos. ¿Por qué temieron ante el viento y las olas, y no tenían fe?
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Los recursos
Mientras tantos motivos de desánimo lo rodeaban, el apóstol indicó especialmente a Timoteo, tres recursos siempre actuales:
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Mi Señor
María Magdalena lloraba por la desaparición de su Señor (Juan 20:13). Cuando por fin, Tomás cree que ha resucitado, dice: “¡Señor mío, y Dios mío!” (Juan 20:28). Pablo habla de “la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor” (Filipenses 3:8). Conocerle como Salvador da la paz con Dios, pero nos obliga en la práctica a decirle “Señor mío”, y a obedecerle en todo.
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Objetos
En primer lugar, el arca del Lugar Santísimo nos habla de Su persona. Era de madera y oro, lo que recuerda su humanidad y su divinidad. En ella estaba el maná, figura del que descendió del cielo (Juan 6:32-38); las tablas de la ley, su perfecta obediencia; la vara de Aarón, símbolo de vida y resurrección.
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Ofrendas
A lo largo del Antiguo Testamento, se ofrecieron sacrificios. No eran más que imágenes de “la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre” (Hebreos 10:10). La primera alusión se halla en Génesis 3:21, cuando Dios, tras la caída, viste a Adán y Eva con pieles, para lo cual tuvo que morir una víctima.
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Personajes
Hay tres hombres que son, de un modo particular, figuras del Señor Jesús: José, Moisés y David.
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Procura venir pronto (2 Timoteo 4:9-16, 22)
El apóstol ya era un “anciano” y estaba solo; la mayoría de sus compañeros de milicia se habían ido a diversos lugares para cumplir la obra del Señor. Uno de ellos lo había abandonado, “amando este mundo”. En su primera defensa nadie estuvo con él; ninguno quiso arriesgarse a ser testigo de descargo ante el tribunal imperial. Alejandro mostró mucha maldad hacia el apóstol.
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Rey de reyes y Señor de señores
La imagen del sueño de Nabucodonosor representaba los cuatro imperios de las naciones. Bastó “una piedra” para desmenuzarla. Entonces, dominio, gloria y reino son dados al “hijo de hombre”, y “su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido” (Daniel 2:44-45; 7:13-14).
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Se apartó
Ezequiel había visto la nube dejar lentamente el santuario, detenerse a la entrada del templo, después a la puerta de la ciudad, para luego desvanecerse en el monte de los Olivos. Jesús se apartó. “Salió Jesús de la casa” (Mateo 13:1); se fue “a un lugar desierto y apartado” (Mateo 14:13); “de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón” (Mateo 15:21).
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Ser un ejemplo
Timoteo, llamado a enseñar, a poner en orden muchas cosas en la gran asamblea de Efeso, debía ante todo ser Ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza (1 Timoteo 4:12).
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Su concepción
En Isaías 7:14 ya se había anunciado que la virgen concebiría y daría a luz un hijo. Hay que acudir a los evangelios para entender el alcance de esta profecía.
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Su ministerio
Es hermoso ver a Jesús de lugar en lugar en sus idas y venidas, su compasión, sus enseñanzas, su perfecta humanidad. A veces su divinidad brilla como un relámpago, cuando calma la tempestad o resucita a Lázaro, o cuando hace tantos milagros. Como alguien dijo: «Escondía la forma de Dios bajo la de un esclavo, su divinidad bajo el espeso velo de un Galileo despreciado».
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Su muerte
Han pasado los años. Estaba cerca la fiesta de los panes sin levadura, que se llama la pascua, en la cual era necesario sacrificar el cordero de la pascua. “Cuando era la hora, se sentó a la mesa” (Lucas 22:14). Había llegado la hora “para que pasase de este mundo al Padre” (Juan 13:1). ¿Va a retroceder ante el sufrimiento? ¿Obedecerá hasta la muerte?
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Su nacimiento
Miqueas 5:2 había anunciado que el Cristo nacería en Belén. José y María vivían en Nazaret. ¿Qué iba a hacer Dios para que María fuera a la ciudad de David y diera a luz allí? Dios está por encima de todo. El emperador promulgó un edicto para que todos se empadronaran (de hecho el censo se hizo más tarde).
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