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El Espíritu Santo es el único poder de la nueva vida
¡Alabado sea Dios!, él mismo nos ha provisto de este poder en la Persona del Espíritu Santo. El Espíritu de Dios hace más que dar vida a un pecador muerto; también es el poder de esta nueva vida. El Espíritu Santo –como persona distinta– viene a hacer morada en el recién convertido.
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El lazo indestructible y el lazo quebradizo
Pues bien, amado hijo de Dios, tenga presente estas dos cosas: no hay ningún lazo más fuerte que el del parentesco, y nada hay tan delicado como el lazo de la comunión. Todo el poder y el consejo de la tierra y del infierno reunidos no pueden anular el primero, mientras que un deseo torpe o una palabra frívola basta para romper el segundo.
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El leproso de Levítico 14 y Naamán
Usted podrá formarse una idea de la diferencia entre la liberación de los pecados y la redención del pecado al comparar la purificación del leproso como está descrita en Levítico 14:1-7, con la de Naamán, igualmente leproso, en 2 Reyes 5:10-14.
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El ministerio de las mujeres
En el Nuevo Testamento, se lo tiene por un ministerio preciosísimo en su lugar, sea para la enseñanza en la familia –en pláticas privadas, como vemos a Priscila al lado de Aquila para enseñar a Apolos (Hechos 18:26), o a las cuatro hijas de Felipe profetizando (Hechos 21:9)–, sea en todos los “servicios” –como el de Febe, “diaconisa de la iglesia en Cencrea” (Romanos 16:1)–, en los cuales la mu
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El pecado que mora en mí”, ¿impide mi comunión con Dios?
Alguien podría preguntar: ¿Cómo es posible que la misma presencia de algo tan malo como lo es la carne no sea un impedimento para la comunión del creyente con Dios? Procuraré explicar esto por medio de otro ejemplo:
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“El pecado” y “los pecados”
El principio malo, que existe en nosotros por naturaleza, con frecuencia es llamado sencillamente “el pecado”, mientras que las acciones, palabras y los pensamientos malos resultados de esta naturaleza corrompida, son llamados “los pecados”. Nótese esta distinción hecha en 1 Juan 1:8-9: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos…” y:
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El propósito de Dios a su respecto
No temamos extendernos más sobre este asunto. No podremos tener una idea justa de todo lo que concierne a la Iglesia si no fijamos nuestra atención en lo que la Escritura revela acerca del propósito de Dios respecto a ella, en vista de Su propia gloria.
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El retorno de la cristiandad a su estado primitivo: Una quimera
¿Qué hacer? No se trata de reedificar la Iglesia tal como la vemos en los primeros capítulos del libro de los Hechos de los Apóstoles. Ello es imposible. En toda la Escritura se comprueba que Dios no restaura integralmente lo que el hombre ha arruinado. Da algo mejor para sustituir el estado de cosas que ha sido dejado de lado, después de haber soportado la infidelidad con suma paciencia.
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El valor universal de las decisiones de asamblea
Las decisiones de asamblea, tomadas bajo la mirada del Señor, son selladas con su autoridad, de suerte que lo que es hecho en una asamblea local tiene validez para la Iglesia o Asamblea entera, o sea para todas las asambleas locales.
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¿En cuál de estas tres clases está usted?
«¿En qué clase viaja usted?». He aquí una pregunta que a menudo se oía antes en las estaciones de ferrocarril. Permítame que le haga la misma pregunta porque, considerándolo bien, usted también está viajando de este mundo a la eternidad, y en cualquier momento puede llegar al final. Permítame, repito, que con el mayor interés le pregunte: «¿En qué clase va viajando?».
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¿Espera Dios algo bueno de la carne?
Qué consolación saber que Dios no espera de la carne nada bueno, sino que la puso de lado para siempre como una cosa mala e incurable y nos pide que hagamos lo mismo. Ella ya no tiene ningún derecho legítimo sobre nosotros. No somos más deudores a la carne “para que vivamos conforme a la carne” (Romanos 8:12).
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¿Está en peligro sin saberlo?
¡Cuatro horas ahorradas! Al oír estas palabras no pude menos que pensar: «Si ahorrar cuatro horas se considera tan importante, ¡cuánto más debería serlo cuando se trata de la eternidad!». Existen millones de hombres inteligentes y previsivos en cuanto a sus intereses en este mundo; pero cuando se trata de los intereses eternos, parece que fueran ciegos; para ellos esto es tiempo perdido.
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Explicación de las profecías sobre el retorno de Cristo
Tomemos un ejemplo para ilustrar esta parte del tema. Paseando por el campo cierta mañana, vemos un charquito de agua, lo evitamos y, sin pensar más en él, seguimos caminando. Unos días después, al pasar por el mismo lugar, el charco ha desaparecido, el agua ya no está: hasta las últimas gotas se evaporaron. ¿Qué sucedió?
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Habrá dos resurrecciones: una para los salvados y otra para los perdidos
Sabemos que hay dos resurrecciones: la de los salvos y la de los malvados; o, según el Señor las llama: “la resurrección de vida, y la resurrección de –o para– condenación”. La primera, la de los salvos, se divide en tres fases:
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Hay cosas que no salvan
Para la salvación de su alma, cuídese bien de confiar en sus propósitos de enmienda, en sus buenas obras, en sus prácticas o sentimientos religiosos, o en su educación moral recibida desde su infancia. Puede confiar firmemente en estas cosas y, sin embargo, perderse eternamente.
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Hay esperanza eterna para todos los que creen en Cristo
Tomemos un ejemplo para ilustrar la diferencia que media entre estos dos hechos. Un joven muy enamorado de su esposa se ve en la penosa situación de dejarla. Él tiene que viajar a un país extranjero y conseguir el dinero suficiente para luego volver a buscarla y llevarla consigo.
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Jesucristo es el mismo… por los siglos
Querido lector, por más débil que sea su fe, tenga la seguridad de que el bendito Salvador en quien ha depositado su confianza jamás cambiará. “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8).
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La admisión a la Mesa del Señor
La solicitud por la gloria del Señor debe presidir en la admisión de alguien a la Mesa del Señor. Se reconoce a una persona como hijo de Dios por lo que demuestran, no solamente sus palabras –“si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos” (Romanos 10:9)–, sino también por su conducta.
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La disciplina
La “disciplina” de la asamblea para con “los que están dentro”, como dice el apóstol, también es indispensable (1 Corintios 5:12). Consiste en aconsejar, advertir, reprender si es necesario, antes de llegar a la triste obligación de “juzgar”.
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La disciplina del Padre
Aunque sea un asunto distinto al que este folleto pretende presentar, quiero decir unas palabras respecto al gobierno del Padre sobre nosotros, sus amados hijos en Cristo y por Cristo. En su insondable amor por nosotros, el Padre se ve en el deber de castigarnos y azotarnos a menudo.
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La esfera de administración de la asamblea
La asamblea tiene el derecho de velar sobre las relaciones entre los individuos. Mateo 18 nos la indica como siendo la más alta instancia en la tierra a la cual pueda recurrir un hermano ofendido por otro. Ella no podría desinteresarse de la buena armonía entre miembros del Cuerpo de Cristo.
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La excelencia de sus prerrogativas
Cuando hablamos de funciones, y de los deberes que dimanan de ellas, deberíamos decir más bien «privilegios». Los santos del Antiguo Testamento no los conocieron, porque, para que fuese manifestado este tesoro, era menester que Cristo hubiese sido ya glorificado.
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La iglesia dirigiéndose a Dios
En el ejercicio de esas funciones colectivas, entre las preciosas prerrogativas de la Asamblea de Dios que hemos considerado precedentemente, la oración colectiva y la adoración colectiva representan las actividades por las cuales la asamblea se dirige a Dios, le habla a Dios.
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La incertidumbre viene de la incredulidad
Probablemente alguien diga: «Yo no soy indiferente al bienestar de mi alma; pero mi problema es la incertidumbre. Siguiendo el ejemplo, podría decir que estoy entre los viajeros de segunda clase».
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