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La oración y las sanidades

El Enemigo siempre ha realizado múltiples esfuerzos para distraer a los creyentes del objeto que las Escrituras ponen ante ellos, a saber, la persona del Señor. De todos los medios que emplea, el más sutil consiste en proclamar ciertas verdades bíblicas, separándolas del conjunto de la Revelación, dándoles así un relieve que finalmente falsifica la “verdad”, es decir, la Palabra de Dios (Juan 17:17).

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Una salvación tan grande

La Biblia presenta esta “salvación tan grande, la cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad’’ (Hebreos 2:3-4). Los creyentes que gozan de esta “salvación tan grande” conocen prácticamente algo de su valor. No obstante, solamente estudiando la Palabra de Dios con atención podremos entrever su verdadera grandeza. Por eso la finalidad de este libro es la de presentar la enseñanza de la Palabra sobre la salvación vista en su aplicación individual, mientras que los beneficios colectivos relacionados con la salvación son considerados brevemente aquí o allá.

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Mensaje para todos

Agradables a él (n° 12, parte 2)

Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables.2 Corintios 5:9

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Mensaje para todos

Crecer en la gracia

El crecimiento espiritual no está directamente relacionado con la edad. Tampoco está necesariamente relacionado con la actividad, ni depende de nuestros conocimientos. El desarrollo mental puede superar con creces el desarrollo espiritual.

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Mensaje para todos

¿Dónde moras?

“Volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron… Maestro, ¿dónde moras?” Juan 1:37-38

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Orientación cristiana

El Siervo Perfecto

“Cuántas grandes cosas ha hecho Dios contigo” (Lucas 8:39; Marcos 5:19).“Les mandó mucho que nadie lo supiese” (Marcos 5:43).Un hecho digno que nos ha de llamar la atención es que el Señor nunca quiso que sus obras satisficieran la curiosidad del mundo, como nos lo demuestra sobre todo el Evangelio según Marcos, en el cual él nos es representado como el Siervo Perfecto.

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Mensaje para todos

Testificar en su propia familia

Vete a tu casa, a los tuyos(Marcos 5:19).Después de haber recobrado la vista, Bartimeo, el mendigo ciego de Jericó, siguió a Jesús (Lucas 18:43). En el Nazareno menospreciado había discernido al Rey, al Hijo de David y al Salvador. Entonces fijó sus ojos exclusivamente en Jesús (Hebreos 12:2).

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Conclusión

Al llegar al final de nuestro estudio sobre los diferentes aspectos de la salvación, podemos comprender mejor por qué la Palabra de Dios habla de “una salvación tan grande”.

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El don del Espíritu Santo

Sin fuerza, sin ninguna energía para hacer el bien: tal es el estado en el cual el pecado abatió al hombre. Este no solamente cayó bajo la esclavitud del pecado –lo que hace necesaria su redención– sino que también se ve reducido a un estado de impotencia, sin poder agradar a Dios ni servirlo.

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El nuevo nacimiento

“Os es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:7). El Señor mismo presentó este indispensable “nuevo nacimiento” al principio de su enseñanza. No es una obra exterior al creyente, como la justificación, sino una operación interior, imperativa al principio de la vida cristiana. Veremos más adelante otras operaciones interiores, como la vivificación o el don del Espíritu Santo.

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El perdón

¡Qué felicidad ser perdonado! Un hijo lo experimenta desde muy joven cuando su conciencia se despierta. Del mismo modo, la necesidad del perdón de Dios, como resultado del sentimiento de culpabilidad ante él, es frecuentemente el primer signo de que el Espíritu ha empezado a obrar en alguien.

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Introducción

La Biblia presenta esta “salvación tan grande, la cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad’’ (Hebreos 2:3-4).

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La justificación

En su gracia, Dios nos perdona y, aun más, nos justifica. Ser justificado es estar liberado de toda acusación que pudiera ser presentada contra nosotros. Es lo contrario de ser condenado, así como ser culpable es lo opuesto de ser perdonado.

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La nueva creación

“Nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva” (2 Pedro 3:13). La nueva creación, suprema esperanza de todos los rescatados, es el último punto al que nos conduce el Evangelio. Ella pronto se verá concretada en el cielo; pero nosotros ya tenemos el privilegio de formar parte de ella espiritualmente.

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La oración y las sanidades

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La reconciliación

¿Un hijo se ha fugado de su casa? Es culpable; tiene necesidad de ser perdonado. Lejos del hogar paterno, ¿anda en malas compañías? Debe ser liberado de ellas; tiene que ser rescatado. Bajo esas lamentables influencias, ¿tomó repugnancia de la casa paterna? Hace falta reconciliarlo con ella.

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La redención

Así como el Evangelio proclama el perdón y la justificación, también revela a Dios como el Redentor.

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La salvación

“¿Qué debo hacer para ser salvo?” (Hechos 16:30). Es esta una pregunta fundamental para el hombre que de pronto advierte que está perdido. “Ser salvo” resume muy a menudo todo lo que una alma necesita y –¡bendito sea Dios!– todo lo que el Evangelio le ofrece. La salvación tiene un alcance muy amplio; implica a la vez el perdón, la justificación, la redención y la reconciliación.

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La santificación

La santidad es un atributo esencial de Dios. Ella también caracteriza a los creyentes, puesto que somos designados como “los santificados en Cristo Jesús” (1 Corintios 1:2). Por tal motivo, la santificación ocupa un lugar importante en toda la Biblia. Ella debe captar tanto más nuestra atención cuanto sus diferentes aspectos son generalmente poco conocidos.

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La vivificación

Cuando consideramos la amplitud de los estragos causados por el pecado, entrevemos la plenitud de la respuesta divina que da el Evangelio. El pecado ha provocado:

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Andar en el Espíritu

¿Cómo podemos conocer el poder victorioso del Espíritu en nuestras vidas? La epístola a los Gálatas da la respuesta resumida en esta exhortación: Andad en el Espíritu (Gálatas 5:16).

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Ejemplos bíblicos

Los partidarios de las sanidades actuales seguramente habrían exhortado al apóstol Pablo a rechazar su aguijón en la carne. Él mismo, antes de conocer el pensamiento del Señor, le había pedido que retirara su prueba, pensando que esta entorpecería la obra que le había sido confiada. Pero, para él, como para nosotros, la respuesta del Señor fue perfecta:

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El Espíritu, poder de la unidad

El día de Pentecostés, el Espíritu Santo vino a la Iglesia, la que de esta manera llegó a ser “morada de Dios en el Espíritu” (Efesios 2:22). El Espíritu Santo igualmente hace su morada en cada creyente (2 Timoteo 1:14 y 1 Corintios 6:19). Estas dos moradas, aunque muy unidas, deben ser distinguidas.

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El Espíritu, poder del servicio

El apóstol Pablo es un ejemplo para los creyentes. Observemos, pues, los resultados de la acción del Espíritu en su vida de servicio. En el intervalo de casi veinticinco años había evangelizado a pueblos diferentes que ocupaban vastos territorios. Tal obra no habría podido ser cumplida sin la energía comunicada por el Espíritu de Dios.

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