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Satanás vencido y atado
Los filipenses se hallaban aquí en una tribulación positiva; pero la vida cristiana por entero es una vida de lucha contra Satanás, lo que no significa que permanentemente debamos pensar en eso si nos hemos puesto toda la armadura de Dios; pero, si no tenemos conciencia de la victoria de Cristo, corremos el riesgo de ser intimidados; y aunque poco conocemos este conflicto, en alguna medida lo c
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Seguir un mismo modelo
“Hermanos, sed imitadores de mí…” dice el apóstol, colocándose ahora a sí mismo, de manera notable, como modelo ante los santos. Pone en contraste a aquellos cuya “ciudadanía (o conversación) está en los cielos” con aquellos “que solo piensan en lo terrenal” (v. 17 y subsiguientes). El fin de estos es la perdición, pues son enemigos del cristianismo.
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La Iglesia del Dios viviente
Seguirle a Él
Cuando Jesús deseó llamar a doce apóstoles como sus siervos para llevar a cabo su gran obra, fue al mar de Galilea y allí sacó de sus labores de pesca a Simón, Andrés, Santiago y Juan. Les dijo: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres (Marcos 1:17).
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La Iglesia del Dios viviente
Segundo paso
Si el primer paso (el de ir a él y reprenderle estando los dos solos) es ineficaz, es decir, no le restaura ni le gana, ¿qué se debe hacer? No se debe abandonar la tentativa ni dar por sentado que el ofensor no tiene recuperación. Siempre existe la posibilidad de que los esfuerzos de quien procura ayudar hayan sido insuficientes.
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La Iglesia del Dios viviente
Separarse de manifestaciones idólatras
El apóstol habla luego de los altares de los idólatras y dice: “Lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios”. Detrás del ídolo pagano estaba un demonio, y los paganos, sin darse cuenta de ello, traían sus ofrendas a estos demonios. Por consiguiente, era una mesa de demonios.
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La Iglesia del Dios viviente
Serie de estudios seguidos
Es muy provechoso dedicarse regularmente al estudio de los diferentes libros de la Biblia, especialmente los del Nuevo Testamento y dentro de ellos las epístolas. En éstas se encuentra la plena luz de la verdad para esta dispensación de la Iglesia.
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Si uno sufre, los demás sufren con él
“Por cuanto os tengo en el corazón; y en mis prisiones, y en la defensa y confirmación del evangelio, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia” (v. 7). Poco sentimos cuán real es la unidad del Espíritu; hemos perdido grandemente la realidad de ella, aunque reconozcamos el hecho como una verdad.
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Siervo para siempre
Cristo no solo tomó la forma de siervo, sino que también tomó ese lugar para siempre, así como no dejará nunca de ser hombre ni abandonará el verdadero lugar de este ante Dios. Cristo tomó la forma de hombre y cumplió sus años de servicio en la tierra según la figura del siervo hebreo del capítulo 21 del Éxodo.
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Siervos
Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios.
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La Iglesia del Dios viviente
Siete cosas divinas en Mateo 18:20
Ya hemos hablado del maravilloso versículo de Mateo 18:20. Mientras está nuevamente ante nosotros en relación con el tema de este capítulo, deseamos señalar algo más de la plenitud de este versículo lleno de promesas. Tomándolo palabra por palabra veamos las siete cosas divinas que ellas señalan:
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La Iglesia del Dios viviente
Solo un cuerpo
La Iglesia de Cristo es un solo cuerpo aunque sus miembros sean muchos, –cada uno diferente del otro– y estén esparcidos por todo el mundo. “Nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros”, escribió Pablo a los romanos (Romanos 12:5). Así también escribió a los corintios:
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La Iglesia del Dios viviente
Su lugar bajo la ley
En conexión con lo anterior, deseamos hacer una breve referencia al lugar de la mujer bajo la ley. Cuando el apóstol Pablo escribió a la asamblea de Corinto para instruirla en cuanto al lugar de las mujeres en la Asamblea, dijo que debían estar “sujetas, como también la ley lo dice” (1 Corintios 14:34).
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La Iglesia del Dios viviente
Su lugar en la Asamblea
1 Corintios 14:34-38 nos da instrucciones claras en cuanto al lugar de la mujer en la Asamblea.
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La Iglesia del Dios viviente
Su lugar en la caída
Hemos visto a través de la creación que el lugar o posición de la mujer es de sujeción a su cabeza y de compañerismo con su esposo. Ahora consideraremos qué parte tuvo ella en la caída de la humanidad en el huerto del Edén y qué posición fue la que se le dio como resultado de este hecho.
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La Iglesia del Dios viviente
Su lugar en la casa
Ya hemos mencionado el hogar por ser uno de los círculos dentro del cual es importante discernir la posición dada por Dios. El hogar viene naturalmente antes que la Iglesia en el orden moral y en el orden cronológico al ser el fundamento de toda la sociedad. Por eso, nos corresponde considerar primero el lugar especial que la Escritura da a la mujer en esta esfera tan bendita.
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La Iglesia del Dios viviente
Su lugar en la creación
En Génesis 2 podemos ver que el hombre fue creado primero y que, de la costilla de Adán, Dios hizo una mujer y la trajo al hombre para que fuera su ayuda idónea. En 1 Corintios 11:8-12 el Espíritu de Dios hace el siguiente comentario sobre esto:
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La Iglesia del Dios viviente
Su lugar en la dispensación de la gracia
Hasta ahora hemos considerado el lugar de la mujer en la creación, en la caída de la humanidad y bajo la ley. Habremos notado que la Escritura menciona su posición en cada una de estas esferas en conexión con instrucciones en cuanto a su lugar en la Iglesia.
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La Iglesia del Dios viviente
Su universalidad
Este acto gubernamental de atar o de desatar pecados por parte de los que se reúnen en el nombre del Señor Jesucristo, es algo que ata en la tierra y en el cielo. Esto concuerda con las palabras del Señor. Nótese que el Señor no dijo: «Todo lo que atéis en la iglesia (o en la asamblea), será atado en el cielo».
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Sumisión como al Señor
Esta sumisión de la esposa a su esposo ha de ser “como al Señor”. El Señor es introducido como Aquel de quien se deriva la autoridad de su esposo. Ella ha de reconocer, detrás de su esposo, al Señor como la autoridad directiva y gobernante en la vida familiar, y recordar que, como “Cristo es la cabeza de todo varón, el varón es la cabeza de la mujer” (1 Corintios 11:3).
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Sumiso a Dios el Padre
Pero si un Padre no conoce el amor de Dios el Padre en su propio corazón por estar fuera de comunión con Él, y si contrista el Espíritu por ser un hijo rebelde, ¿cómo puede ser un verdadero padre y difundir la luz y el calor de un amor celestial en su familia puesto que no recibe ninguna luz ni amor celestial del Padre, quien es tanto luz como amor?
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TEMA 1 - Cuando un creyente peca…
La mayoría de los creyentes, incluso los jóvenes, conocen bien el versículo: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).
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TEMA 2 - La caída de David y sus consecuencias
Del capítulo 11 al capítulo 20 del segundo libro de Samuel tenemos la historia de David como rey responsable. Estos capítulos cuentan:
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Tener un mismo sentimiento
Pablo dice: “Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios” (v. 15). ¿Puede ser que alguno haya dado el primer paso y el lector esté más adelantado? Si lo está, una cosa debe hacer: mostrar mayor gracia para con aquel que aún no lo esté, pues de todas maneras Cristo lo ha hecho suyo y le ha perdonado sus pecados.
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Tener un mismo sentimiento
Los filipenses, en su preocupación por Pablo, habían manifestado esas cosas de las que el apóstol habla en el versículo 1. Sin embargo, ellos no estaban perfectamente unidos en Cristo. Pero el apóstol no quería hacerles un reproche al ver todo el amor que sentían por él.
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