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Cada Día las Escrituras
Zacarías: Capítulo 8
La gracia que sana “Así dice Jehová” precisa incansablemente el profeta (v. 1, 3-4, 6-7, 9, 19-20, 23). Cuando leemos la Biblia o la citamos a otros, nunca perdamos de vista que es Dios quien habla.
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Cada Día las Escrituras
Zacarías: Capítulo 9
Derrocamiento de las naciones – El Rey viene Esta profecía concierne a los pueblos vecinos de Israel. Su conducta había sido observada sin que lo supieran, “porque el ojo de Jehová está sobre los hombres” (v. 1, V. M.; fin del v. 8).
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¿A quién debemos orar?
Cuando oramos es importante saber a quién nos dirigimos. Cristo descendió del cielo para darnos a conocer a Dios como nuestro Padre (Lucas 11:2; Mateo 11:27; Juan 17:26). Desde entonces podemos dirigirnos a Dios como un hijo habla a su padre, en una comunión íntima y feliz.
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¿A quién podemos creer?
Voy a presentar otro ejemplo para explicar mejor esta cuestión. –Una tarde, estando usted en su casa entra un individuo y le dice que el jefe de la estación ferroviaria cercana acaba de morir arrollado por el tren. Pero dicho sujeto es conocido como el más atrevido embustero en toda la vecindad. ¿Creería usted, o se esforzaría siquiera en dar crédito a tal persona?
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Amnón
Otra consecuencia de la caída de David
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Bajo una dirección enteramente nueva
Hace unos meses vi el siguiente anuncio al frente de un gran edificio que parecía ser un hotel: «Esta casa se abrirá de nuevo al público en breve, bajo una dirección enteramente nueva». Supuse que dicho hotel había cambiado de dueño y que éste había puesto un nuevo director. El anuncio me hizo pensar en el pasaje que acabamos de citar (1 Corintios 6:19-20).
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Características de una auténtica confesión
Primeramente, el creyente debe estar profundamente convencido de haber ofendido tanto al Dios santísimo, quien por gracia ha llegado a ser su Padre, como a su Salvador, que se dio a sí mismo para librarle del presente siglo malo (Gálatas 1:4).
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Codicioso, adúltero y asesino
“No codiciarás la mujer de tu prójimo”, dice la ley. “No cometerás adulterio”. “No matarás” (Éxodo 20:17, 14 y 13). David, que declara en el Salmo 19:7: “La ley de Jehová es perfecta”, transgredió sucesivamente por lo menos tres mandamientos. Sin embargo, su conciencia sigue sin reprenderlo. Es necesario que Jehová le envíe a Natán.
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Cómo volver a encontrar la comunión con Dios
El salmo 51 fue escrito por David en una muy dolorosa circunstancia. Nos revela los sentimientos producidos en el alma por una verdadera convicción de pecado, así como la senda trazada por el Espíritu Santo para volver a encontrar la comunión con Dios. Consideremos las penosas etapas de ese camino:
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Con amor y fe
La oración tiene su origen en un llamamiento de Dios. No somos nosotros los que tomamos la iniciativa para orar, es Dios quien nos llama a orar. Orar es, pues, una gracia que Dios nos concede. Dios no cesa de dirigirse hacia nosotros y nos invita a ir a él y amarlo.
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Con el corazón y el entendimiento
Cuando oramos, debemos hacerlo con el corazón (Marcos 7:6). No se trata de caer en el sentimentalismo, sino de expresar las necesidades reales y sentidas. Las palabras no siempre expresan lo más profundo de nosotros mismos, incluso pueden encubrir una negativa de abrirse a Dios. Uno no ora con las ideas, sino con su persona. No con lo que uno sabe, sino con lo que vive.
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¿Con qué fin la asamblea debe ejercer la disciplina?
Primeramente, a causa del deber que le incumbe de responder a la santidad del Señor y de su Mesa. No se puede venir a la presencia del Señor cargado con pecados para participar del partimiento del pan (Malaquías 1:7; 1 Corintios 10:20; 1 Corintios 11:27-32).
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Condiciones favorables para la oración
La sobriedad y el ayuno: privarse para estar más disponible para Dios Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto (Mateo 6:6).
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Confiar en Cristo es estar preparado
Ahora bien, cada creyente tiene, por fe en la obra cumplida por el Salvador –muerto por nuestros delitos y pecados, resucitado para nuestra justificación y glorificado en el cielo– lo que corresponde al «pasaje» de nuestro ejemplo; es decir, la indiscutible prueba de que su viaje al cielo está enteramente pagado, pues es cierto que la Escritura nos asegura que “en él (Cristo) es justificado tod
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Conscientes de nuestra necesidad
Una de las primeras condiciones para orar es ser conscientes de nuestra necesidad. Aquel que dice: “Yo soy rico… y de ninguna cosa tengo necesidad” (Apocalipsis 3:17), no siente la urgencia de invocar a Dios. En cambio, el creyente que se da cuenta de su pobreza espiritual se acerca voluntariamente al Padre.
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¿Creer que estamos muertos con Cristo o sentirlo?
Esta es una dificultad práctica para muchas personas. Una vez oí a un creyente orar con insistencia pidiendo a Dios que le hiciera sentir que él estaba muerto con Cristo. ¿Acaso Dios nos habla de sentir que estamos muertos? ¡Lejos de esto! Él nos dice: “Consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús” (Romanos 6:11).
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Cristo estuvo aquí una vez
¿Cuál fue el resultado producido por semejante revelación? ¿Un cántico o la unánime elevación de alabanzas a Dios por cumplir finalmente su palabra, enviando al Mesías tanto tiempo esperado? ¿Irradiaba de gozo cada rostro? ¿Se estremecía de alegría cada corazón? ¡Al contrario! el cuadro que se nos presenta es muy distinto: “El rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él” (Mateo 2:3).
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Cristo podría venir hoy
Pero es necesario recordar que lo anunciado sucederá después y no antes del arrebatamiento de la Iglesia, la Esposa celestial de Jesús. ¡Cuán a menudo olvidamos que él mismo viene pronto para reunir a su alrededor a aquellos a quienes rescató!
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Cristo prometió volver otra vez
¿Cuál es, entonces, esta nueva promesa? Si leemos atentamente el evangelio según Juan, capítulo 14, la hallaremos entre los primeros versículos: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.
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Cristo vino para cumplir las promesas de Dios
Cuando Dios envió a su Hijo a este mundo cumplió las promesas hechas a Abraham, Isaac y Jacob.
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Cristo volverá como la estrella de la mañana – ¿por qué?
Puede ser que hoy sucedan cosas que nos indiquen que, según las palabras del profeta Malaquías, no está lejano el día en que “nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación” para los hijos de Israel que temen a Jehová; mientras que, para los impíos, será “el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará,
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Cristo volverá por su Iglesia; después reinará sobre Israel y el mundo entero
Al volver, pues, al cielo, el Señor dejó sin realizar, sin cumplir dos series de bendiciones prometidas:
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¿Cuál es el secreto de nuestro poder?
Recordemos la historia de la gallina y de su nidada de patitos. Su desesperación representa el estado de alma de un gran número de creyentes. ¿A qué se debía la angustia de la pobre gallina? Sencillamente a la imposibilidad de cambiar los patitos en lo que según su instinto polluelos de gallina debían ser.
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De las dudas a la certeza
A fin de aclarar este punto, me serviré de un ejemplo tomado de la vida diaria. Cierto ganadero, no teniendo suficientes pastos para su ganado, pide en arrendamiento un hermoso pastizal próximo a su finca. Pasa algún tiempo sin recibir contestación del propietario. Entre tanto, un vecino suyo lo visita y procura animarlo, diciendo:
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