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¿Cómo será restaurado Israel en su condición de nación?

Ezequiel 37 nos muestra esto con unos toques muy gráficos; el profeta ve una gran cantidad de huesos secos. El versículo 11 declara lo que representan: “Estos huesos son la casa de Israel. He aquí, ellos dicen: nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza y somos del todo destruidos”. Está claro que se trata aquí del pueblo y no de personas muertas. Los muertos no hablan.

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¿Cómo y cuándo volverá Israel a Palestina?

También la Palabra de Dios da a esta pregunta una clara contestación. Cuando las dos tribus fueron conducidas a Babilonia por Nabucodonosor, profetizó Jeremías que, después de 70 años, Dios juzgaría a Babilonia y haría retornar después al pueblo (Jeremías 25:12; 29:10).

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Conclusión

Hemos hallado, pues, que los integrantes de las dos tribus regresarán a su país como incrédulos, formando allí un estado independiente. Recibirán y aceptarán el apoyo de un gran país de destacado comercio marítimo.

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Condiciones para ser oído

En Juan 15:7 el Señor dice: Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

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Conforme a la imagen y semejanza de Dios

En Romanos 5:12-21 encontramos el motivo por el cual tenemos esta naturaleza pecaminosa: porque todos somos descendientes de Adán.

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¿Continúa estando el creyente bajo el poder del pecado?

No. Un creyente puede pecar (1 Juan 2:1), pero no necesariamente, y no tendría que pecar. Pecar no es algo obligatorio y tampoco es algo que no se pueda evitar. Para considerar de qué forma un creyente ha sido liberado del poder del pecado, leamos las siguientes preguntas.

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¿Corrigió el Señor algo de lo que habían escrito los escritores del Antiguo Testamento?

De ninguna manera. El Señor citaba con frecuencia el Antiguo Testamento, pero nunca atribuyó al escritor la posibilidad de error. El hecho de que el Señor haya citado frecuentemente el Antiguo Testamento demuestra que para él era de absoluta autoridad (compárese con Mateo 4:4, 7, 10; 5:18; 21:16; 26:31, 54; Lucas 4:17-21; Juan 17:12).

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¿Creen los cristianos en más de un Dios?

No. Esta acusación muchas veces proviene de la ignorancia. El cristianismo es estrictamente monoteísta, es decir, está basado en la fe en un solo Dios (ver 1.4).

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Cristo como nuestro Sumo Sacerdote

La epístola a los Hebreos nos presenta estas cosas. Allí vemos al cristiano como peregrino y forastero. Está de viaje hacia la gloria (cap. 11:40), pues tiene un “llamamiento celestial” (cap. 3:1). Pero ahora todavía está en el desierto, en medio de todas las dificultades y peligros inherentes a este. Luego se nos presenta al Sacerdote.

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Cristo es Dios y hombre al mismo tiempo. ¿Puede alguien comprender esto?

No, nadie lo puede comprender. Dios es demasiado grande, y nuestras limitadas mentes por sí solas no pueden comprender Su esencia. Sin embargo, sí podemos creer estas verdades. “El Verbo era Dios” (Juan 1:1. En este pasaje Juan se refiere al Señor como el Verbo), y “aquel Verbo fue hecho carne” (es decir, se hizo hombre: Juan 1:14).

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Cristo nuestro abogado

La palabra griega “parakletos”, que aquí se traduce por “abogado”, aparece solamente en Juan 14, 16, y en esta cita. Allí es traducido por “Consolador” y se aplica al Espíritu Santo.

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¿Cuál es el porvenir de la Iglesia?

Ya hemos visto que la Asamblea constituye un pueblo celestial. Su ciudadanía está en los cielos, según leemos en Filipenses 3:20; su vocación es celestial (Filipenses 3:14; Hebreos 3:1), sus bendiciones son de orden espiritual y se disfrutan en lugares celestiales (Efesios 1:3).

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¿Cuál es el problema de este creyente? (Romanos 7:17-24)

Al menos, tres cosas. Primeramente, que todavía tiene la carne, es decir, la vieja naturaleza pecaminosa (v. 17). Luego, que nada bueno habita en él: “Yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien” (v. 18).

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¿Cuál es el tema del Evangelio?

Ante el fracaso total del hombre, el Evangelio nos relata cómo Dios preparó un camino para que el ser humano pueda relacionarse positivamente con Él. Abrió este camino a través de su Hijo, el Señor Jesús, quien era y es Dios, pero que se hizo hombre y murió en la cruz por los pecadores: “el evangelio de Dios… acerca de su Hijo” (Romanos 1:1, 3).

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¿Cuál es la consecuencia de pertenecer a la familia de Adán?

Cada descendiente de Adán ha heredado de él el pecado, y el resultado del pecado es la muerte. Hasta hoy la muerte está por todas partes, lo cual prueba que el pecado alcanza a todos los descendientes de Adán. Este pecado produce un fruto malo: los pecados. El pecado y los pecados que resultan de él desembocan en la muerte (Romanos 5:12).

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¿Cuál es la diferencia entre los dones y los oficios?

Los dones son facultades espirituales (don de maestro, de evangelista, etc.). Los oficios son cargos o responsabilidades, como las que ejercen los diáconos o los ancianos. Nótese que ellos siempre están mencionados en plural.

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¿Cuál es la diferencia entre «pecado» y «pecados»?

La misma diferencia que existe entre un árbol y sus frutos. Los pecados son acciones pecaminosas, tal como los frutos que da un árbol. El pecado es el árbol mismo, la fuente de todos los hechos pecaminosos. Por eso, la condición del hombre es peor de lo que parece. No basta con resolver el problema de los pecados, quitándolos o expiándolos.

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¿Cuál es la duración de una “semana”?

Es evidente que en Daniel 9 no se trata de una semana de siete días. Entonces cabe preguntarnos: ¿qué es lo que se entiende por “una semana”?

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¿Cuál es la función del Señor como nuestro gran sumo sacerdote?

El Señor Jesús es sumo sacerdote y, como tal, intercede por nosotros (Romanos 8:34; Hebreos 7:25-26). Es perfectamente capaz de socorrer a aquellos que son tentados, porque tomó forma de hombre y, en consecuencia, llegó a ser “semejante a sus hermanos” (Hebreos 2:17-18).

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¿Cuál es la relación entre iglesias locales?

Una iglesia (o asamblea) local es una parte de toda la Iglesia de Dios (1 Corintios 1:2). En consecuencia, las iglesias locales actúan en armonía unas con otras, así como los miembros del cuerpo humano trabajan unos con otros y no unos contra otros.

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¿Cuál es la solución divina ante el problema de los pecados y del pecado?

Los pecados han sido perdonados. Si usted cree en Cristo, ha sido justificado de sus pecados. Sin embargo, el pecado, como tal, no puede ser perdonado. Solo puede ser condenado. Y es lo que Dios hizo en la cruz (Romanos 8:3). Los actos pueden ser perdonados, pero la mala naturaleza debe ser condenada.

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¿Cuáles son las consecuencias de la justificación? (Romanos 5:1)

Tenemos paz para con Dios. ¡No hay más asuntos que arreglar entre Dios y nosotros! Nada nos separa de él. ¡No se trata de la promesa de que el creyente tendrá paz con Dios, sino de que ya la tiene! Nada puede impedir su relación con Dios.

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¿Cuáles son las consecuencias prácticas de la justificación en nuestras vidas?

Los versículos siguientes (Romanos 5:3-11) nos muestran que las tribulaciones (pruebas y dificultades graves) que debemos atravesar en nuestras vidas vienen a ser un motivo de gloria para nosotros, y tienen por resultado un crecimiento de la paciencia, la experiencia y la esperanza. El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo.

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¿Cuáles son las dos familias en Romanos 5?

Cada ser humano es un descendiente de Adán desde su nacimiento, pero los que han aceptado a Cristo y creyeron en él han venido a ser miembros de la familia (o linaje) de Jesucristo. Nuestra muerte con Cristo corta el vínculo con Adán, de manera que pasamos a ser miembros de una nueva familia de la cual Cristo es la Cabeza.

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