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Se apartó
Ezequiel había visto la nube dejar lentamente el santuario, detenerse a la entrada del templo, después a la puerta de la ciudad, para luego desvanecerse en el monte de los Olivos. Jesús se apartó. “Salió Jesús de la casa” (Mateo 13:1); se fue “a un lugar desierto y apartado” (Mateo 14:13); “de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón” (Mateo 15:21).
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Ser un ejemplo
Timoteo, llamado a enseñar, a poner en orden muchas cosas en la gran asamblea de Efeso, debía ante todo ser Ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza (1 Timoteo 4:12).
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Significado
Indicaremos brevemente el significado esencial de estos cuatro sacrificios. El holocausto era todo quemado sobre el altar; es Cristo entregando su vida, ofreciéndose para la gloria de Dios, víctima perfecta, que cumple así toda Su voluntad: “He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad” (Hebreos 10:7).
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Solo Cristo satisface el corazón
Espigar en los campos de Booz y recibir las bendiciones de sus propias manos, por más justo y feliz que sea, no puede dar entera satisfacción ni perfecto reposo al corazón de Booz ni al de Rut. Nada puede dar reposo al corazón excepto la posesión del ser amado. Por tal razón, en el capítulo 3, Rut busca granjearse el afecto de Booz, y Booz no ahorra esfuerzos para hacer suya a la joven.
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Su concepción
En Isaías 7:14 ya se había anunciado que la virgen concebiría y daría a luz un hijo. Hay que acudir a los evangelios para entender el alcance de esta profecía.
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Su ministerio
Es hermoso ver a Jesús de lugar en lugar en sus idas y venidas, su compasión, sus enseñanzas, su perfecta humanidad. A veces su divinidad brilla como un relámpago, cuando calma la tempestad o resucita a Lázaro, o cuando hace tantos milagros. Como alguien dijo: «Escondía la forma de Dios bajo la de un esclavo, su divinidad bajo el espeso velo de un Galileo despreciado».
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Su muerte
Han pasado los años. Estaba cerca la fiesta de los panes sin levadura, que se llama la pascua, en la cual era necesario sacrificar el cordero de la pascua. “Cuando era la hora, se sentó a la mesa” (Lucas 22:14). Había llegado la hora “para que pasase de este mundo al Padre” (Juan 13:1). ¿Va a retroceder ante el sufrimiento? ¿Obedecerá hasta la muerte?
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Su nacimiento
Miqueas 5:2 había anunciado que el Cristo nacería en Belén. José y María vivían en Nazaret. ¿Qué iba a hacer Dios para que María fuera a la ciudad de David y diera a luz allí? Dios está por encima de todo. El emperador promulgó un edicto para que todos se empadronaran (de hecho el censo se hizo más tarde).
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Su resurrección
En 1 Corintios 15:4 se nos dice que “fue sepultado”, para que nadie diga que sufrió un desvanecimiento temporario al clamar a gran voz y expirar en la cruz. Murió realmente y resucitó realmente. Algunos negaban la resurrección, pero “si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vana es… vuestra fe” (v. 13-14).
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Toda la noche
En Levítico 6:8-13 se repite más de una vez que el holocausto debe estar sobre el fuego, sobre el altar, “toda la noche, hasta la mañana”; el fuego ardía sobre él continuamente; no debía dejarse que se apagara.
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Tres clases de sacrificios por el pecado (resumen)
En el libro del Levítico encontramos tres clases de sacrificios por el pecado:
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Un único hijo amado (Marcos 12:6)
En la parábola de los labradores malvados, el Señor explica toda la historia de Israel, su infidelidad, las persecuciones que hizo padecer a los profetas. Por último, el amo de la viña les envía su “hijo… (único) amado”; también a él lo matan y le echan fuera de la viña. Los principales del pueblo comprendieron perfectamente “que decía contra ellos aquella parábola” (v. 12).
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Una morada, los sacerdotes y los sacrificios
En Éxodo vemos cómo Dios quiso sacar a su pueblo de Egipto, no sólo a fin de liberarlo de la esclavitud de Faraón, sino para tenerlo para él: “Te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que me sirva” (Éxodo 4:23). Pero el pueblo era pecador, y fue menester la sangre de la Pascua sobre cada casa, para que fuese preservada del ángel destructor.
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Una sola ofrenda perfecta: la muerte del Señor Jesús
Nos proponemos considerar la muerte del Señor Jesús, “la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre” (Hebreos 10:10). Será el tema central de la adoración de los redimidos en la eternidad, pero, aunque no podamos sondearlo aquí abajo, es la voluntad del Señor que nuestros corazones se ocupen en él.
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Versículo 1
En esta parte de la epístola, los creyentes son contemplados no solo como aquellos que reconocen que hay un solo Dios, sino como aquellos que están en relación con Él, como hijos suyos. Todo el pasaje nos exhorta a andar como es propio que lo hagan los hijos. La conjunción “pues” del primer versículo vincula este pasaje con el último versículo del capítulo anterior.
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Versículo 1
El apóstol había sufrido persecución y prisiones a causa del testimonio que daba acerca de la gracia de Dios para con los gentiles y la gran verdad del misterio de la Iglesia, compuesta por creyentes de origen judío y de origen gentil constituidos en un solo cuerpo y unidos a Cristo como Cabeza.
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Versículo 10
Esto nos conduce a otra verdad. No solo que nuestras obras están excluidas –porque Dios lo ha hecho todo– sino que también nosotros somos hechura suya y, como tales, formamos parte de una nueva creación en Cristo Jesús. Las obras de la ley están excluidas como medio de salvación; sin embargo, ello no debe hacernos inferir que las obras no tienen lugar en la vida cristiana.
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Versículo 11
Como Cristo destruyó el poder del enemigo que nos mantenía en la esclavitud, y llevó cautiva la cautividad, obra con poder y se sirve de los hombres como instrumentos de Su poder. Esto no quiere decir simplemente que Él da los dones y nos deje repartirlos entre nosotros, sino que da ciertos hombres para ejercer los dones.
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Versículo 12
Después de haber hablado de los dones, el apóstol coloca ante nosotros los tres grandes objetos para los que fueron dados estos dones. En primer lugar, son concedidos para “perfeccionar a los santos”, es decir, para que cada creyente individualmente sea establecido en la verdad. En segundo lugar, son dados “para la obra del ministerio”, lo que abarca toda forma de servicio.
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Versículo 13
En esta lucha, una armadura humana no sirve para nada. Sólo “la armadura de Dios” hará que podamos resistir al diablo. En esta lucha no sirven ni los recursos humanos, ni las capacidades naturales, ni la fuerza del carácter natural. La confianza en tal armadura puede conducirnos a reñir combate al enemigo, pero solamente para sufrir una derrota.
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Versículo 13
Los versículos siguientes nos enseñan con mayor precisión lo que el apóstol entiende por “perfeccionar a los santos”.
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Versículo 13
El hecho de poner de lado a Israel preparó el camino para que tuviera lugar un gran cambio en los propósitos de Dios en la tierra. El breve recuerdo del pasado, dado por el Espíritu de Dios en los versículos 11 y 12, hace que, por contraste, la posición de los creyentes en el presente sea tanto más llamativa.
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Versículo 13
La expresión “vosotros”, en este versículo, introduce a los creyentes de origen gentil en la bendición de esta gloriosa herencia. Ellos habían creído en el evangelio de su salvación, y habían sido sellados con el Espíritu Santo de la promesa.
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Versículo 14
Tenemos que estar firmes, habiendo ceñido nuestros lomos con la verdad. Espiritualmente, esto nos enseña que nuestros pensamientos y afectos deben mantenerse sujetos, afirmados, mediante la verdad, es decir, gobernados por ella.
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