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The Mackintosh Treasury
La venida del Señor
«Creemos que se ha oído el grito de medianoche: “¡Aquí viene el Esposo; salid a recibirle!” (Mateo 25:6). Reconocemos el resultado de aquel grito por la gran atención que, desde los años 1830 aproximadamente, se le ha dado a la gloriosa verdad de la venida del Señor. Durante siglos, no se oyó nada sobre el retorno del Esposo. “Mi señor tarda en venir” (Mateo 24:48), fue lo que claramente expresó la Iglesia profesante. La cristiandad estaba dormida. Pero, por la gracia de Dios, se oyó el grito –ese grito que conmueve el alma–: “¡Aquí viene el Esposo; salid a recibirle!”. ¿Estamos preparados? ¿Tenemos el aceite en nuestras vasijas –la verdadera gracia del Espíritu de Dios en nuestros corazones–? ¡Solemne pregunta!
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¿Qué pasa después de la muerte?
“Si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis” (Juan 8:24). “Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor” (Apocalipsis 14:13). Cualesquiera que sean las causas de fallecimiento contadas por las estadísticas, sea que se muera en la cama, en el hospital o en la carretera… conforme a las Escrituras sólo hay dos maneras de morir.
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Orientación cristiana
Ganar almas con tratados
Aun antes de convertirme al Señor, me interesaban los tratados, y desde que me convertí, me encantan. Es mi creencia que cualquier creyente puede propagar el Evangelio de Cristo por medio de tratados.
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Orientación cristiana
La salvación – ¿recompensa o donación?
¿Qué es?Entre la humanidad hay innumerables opiniones acerca de cómo se ha de salvar el alma. Esto se debe a los distintos pensamientos de los hombres, porque no hay ambigüedad alguna tocante a este asunto tal como es revelado en las Sagradas Escrituras.
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Algunos pasajes de ánimo
* Isaías 55:8-9 Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo el Señor. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.
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Cristo y la gloria
Para el cristiano que ha dormido, despojado momentáneamente de su morada terrenal, la que no es sino una frágil tienda, ¿cuál será la suerte de su alma separada del cuerpo? La Palabra de Dios habla con claridad sobre este tema. El alma está con Cristo.
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Cristo y la muerte
¿Qué es la muerte? Para el incrédulo no hay nada más temible que la muerte. Con sobrada razón se la llama en las Escrituras “el rey de los terrores”. Desde el punto de vista del juicio, es el fin del primer Adán. No sólo es el fin de la naturaleza física, sino que, cuanto más se considera la muerte en relación con la naturaleza moral del hombre, más temible se hace.
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Cristo y las resurrecciones
Hay un hecho que explica, hasta cierto punto, la prisa con la que aun ciertos cristianos aceptan estas ideas confusas. La gran verdad de la resurrección de entre los muertos, si no es ignorada, por lo menos es echada en un lamentable olvido. Esta “primera resurrección” es contemporánea a la venida del Señor para arrebatar a sus santos con él (1 Corintios 15:51-55; 1 Tesalonicenses 4:15-18).
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Dos maneras de morir
“Si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis” (Juan 8:24). “Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor” (Apocalipsis 14:13). Cualesquiera que sean las causas de fallecimiento contadas por las estadísticas, sea que se muera en la cama, en el hospital o en la carretera… conforme a las Escrituras sólo hay dos maneras de morir.
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La venida del Señor: ¿Doctrina premilenaria o esperando al Hijo?
En un tiempo como el presente, cuando los conocimientos sobre cualquier materia se difunden tan extensamente, es muy necesario inculcar en la conciencia del lector cristiano la gran diferencia entre sostener la doctrina de la segunda venida del Señor y estar esperando realmente su manifestación (1 Tesalonicenses 1:10).
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La venida del Señor: Introducción
Creemos que se ha oído el grito de medianoche: ¡Aquí viene el Esposo; salid a recibirle! (Mateo 25:6).
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La venida del Señor: La venida del Señor
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La venida del Señor: Nuestra norma y nuestra esperanza
Dos principios muy importantes, que se presentan en Apocalipsis 3:3 y 11, son profundamente interesantes, pero claros, simples, fáciles de captar y llenos de poder cuando se los comprende bien. Dos cosas distintivas caracterizan al vencedor: la primera es la verdad que nos ha sido comunicada; la segunda, la esperanza que está puesta delante de nosotros.
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La venida del Señor: Preparado
Quisiéramos que el lector se fije por unos momentos en la palabra “preparado”. Si no nos equivocamos, hallará que es una palabra de una profundidad inmensa y de gran poder sugestivo, ya que es usada por el Espíritu Santo. Vamos a considerarla según cuatro citas bíblicas donde es presentada.
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Reflexión final
Antes de cerrar las páginas de este libro, no se vaya sin poder responder afirmativamente a la siguiente pregunta capital: Si usted tuviese que morir hoy, ¿está seguro de que iría al cielo? Estas citas de la Santa Biblia le informan cómo ir al cielo.
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1 Pedro 1:5
En 1 Pedro 1:5 se usa en conexión con el vocablo “salvación”. Se dice que los creyentes son “guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero”.
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1 Pedro 4:5
El apóstol Pedro nos ofrece otro caso y otra aplicación de nuestro vocablo en 1 Pedro 4:5, donde se refiere a los que “darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos”.
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¿Adónde van los muertos?
No sería necesario escribir sobre este tema si los que deben explicar las enseñanzas de la Palabra de Dios no las desfiguraran y tergiversaran. Los errores de esos falsos maestros provienen, ante todo, de que no están convencidos de la plena autoridad de las Escrituras y las sustituyen por los tristes productos de su imaginación.
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¿Cómo es el cielo?
El cielo tiene diferentes objetos cuya enumeración se prolongaría indefinidamente si se quisieran contar. Los capítulos 2 al 5 y 19 al 22 del Apocalipsis contienen, bajo forma de símbolos, una interminable lista de ellos.
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Conclusión
El tema es sumamente interesante, profundamente práctico y provechoso en abundancia. Además, es muy sugestivo y abre a la mente espiritual un extenso campo de visión para ir de una parte a otra con un interés que nunca decae, porque el tema es inagotable.
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Cristo intervino entrando en la muerte
Pero Cristo intervino: entró en la muerte. ¡Qué verdad más maravillosa! El Príncipe de la vida penetró allí. Entonces, ¿qué es la muerte para el creyente?
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Cristo le da una nueva importancia a la resurrección
En cuanto al Nuevo Testamento, es fácil comprobar que está lleno de esta verdad, la cual es consecuencia de la obra del Señor, quien “quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” (2 Timoteo 1:10). Él introdujo la vida eterna, la cual pone al alma y al cuerpo más allá de la muerte y su poder.
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Cristo padeció el juicio
Cristo soportó plenamente el juicio de Dios antes de que llegara el día del juicio. Sufrió la muerte como paga del pecado, pese a ser inocente. Así la muerte dejó por completo de sembrar el terror en el alma del creyente.
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El estado intermedio
El estado del alma después de la muerte no es más que un estado intermedio, digno del mayor aprecio, desde luego, para el cristiano, pero que no deja de ser transitorio, no definitivo. Por esto, la Escritura habla relativamente poco de dicho estado, aunque nos informa acerca de las bendiciones que se desprenden de él.
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