9 resultados

Jesús nos libera de la culpabilidad

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9).

Sección del libro @book, de @author

Jesús nos libera de la ley como medio de ser justificado

El fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree (Romanos 10:4).

Sección del libro @book, de @author

Jesús nos libera de nosotros mismos

Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallar (Mateo 16:24-25).

Sección del libro @book, de @author

Jesús nos libera del mal

La ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Romanos 8:2).

Sección del libro @book, de @author

Jesús nos libera del mundo y de Satanás

Esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe (1 Juan 5:4). “Resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7).

Sección del libro @book, de @author

Jesús nos libera para conocer a Dios como nuestro Padre y a Jesús como nuestro Señor

Por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios… (Gálatas 4:6-7).

Sección del libro @book, de @author

Jesús nos libera para estar al servicio de los demás

A libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros (Gálatas 5:13).

Sección del libro @book, de @author

Jesús nos libera para hacer el bien

El Dios de paz… os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos (Hebreos 13:20-21).

Sección del libro @book, de @author

Jesús nos libera para ser conducidos por el Espíritu

Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad (2 Corintios 3:17)

Sección del libro @book, de @author

La alabanza y la adoración

Centrarse sólo en Dios Ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre (Hebreos 13:15).

Sección del libro @book, de @author

La caída del hombre

No satisfecho con lo que se le había dado, el hombre deseó lo que le había sido prohibido. Con el propósito profundo de sustraerse a su posición de dependencia respecto a su Creador, el hombre desobedeció el único mandamiento que se le formuló. Prefirió escuchar la voz mentirosa de Satanás, porque correspondía al deseo secreto, escondido en el fondo de su corazón.

Sección del libro @book, de @author

La confesión y la humillación

Hablar a Dios de nuestros pecados Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9).

Sección del libro @book, de @author

La espera en Dios

Abrir nuestro corazón a Dios Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca. Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová (Lamentaciones 3:25-26).

Sección del libro @book, de @author

La fuente de la profecía

“El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha estado en mi lengua” (2 Samuel 23:2). Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo (2 Pedro 1:21).

Sección del libro @book, de @author

La humanidad

El segundo sentido de la palabra “mundo” se refiere a la humanidad. Esto se expresa muy bien en las siguientes palabras de Jesús: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Sección del libro @book, de @author

La iglesia local

Cuando la Palabra de Dios fue escrita, había asambleas formadas en distintas localidades. El apóstol Pablo fue el medio utilizado para constituir diferentes iglesias a lo largo de sus viajes por Asia y Europa. Cuando escribió sus cartas, las dirigió a ellas, reconociéndoles el título de asambleas de Dios.

Sección del libro @book, de @author

La intercesión

Hablar a Dios de los demás Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres (1 Timoteo 2:1).

Sección del libro @book, de @author

La llaga de lepra

Habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo: Cuando el hombre tuviere en la piel de su cuerpo hinchazón, o erupción, o mancha blanca, y hubiere en la piel de su cuerpo como llaga de lepra, será traído a Aarón el sacerdote o a uno de sus hijos los sacerdotes (Levítico 13:1-2).

Sección del libro @book, de @author

La muerte para el cristiano

Si bien el Señor Jesús entreabrió un poco la puerta del más allá en la parábola del rico y Lázaro (Lucas 16:19-31), los apóstoles tuvieron la oportunidad de revelar más plenamente lo que concierne a este asunto. Ya en la parábola de Lucas 16 vemos una distinción absoluta entre el lugar de bendición del rescatado y el lugar de tormento del malo.

Sección del libro @book, de @author

La muerte para el incrédulo

El destino definitivo del hombre pecador que no se haya vuelto a Dios antes de su muerte ya ha sido fijado, pero no se le introducirá allí hasta el cumplimiento del último juicio descrito en Apocalipsis 20:12-15.

Sección del libro @book, de @author

La muerte será abolida

El postrer enemigo que será destruido es la muerte (1 Corintios 15:26). “Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda” (Apocalipsis 20:14).

Sección del libro @book, de @author

La muerte tal como era considerada por los creyentes antes de Jesucristo

Aparte de la repetición fúnebre: “y murió”, del capítulo 5 de Génesis, repetición interrumpida con Enoc, quien fue arrebatado para no ver la muerte, después de andar con Dios durante 300 años, el principio de la historia del hombre muestra que la muerte es el fin ineludible de su caminon terrenal.

Sección del libro @book, de @author

La obra de Jesús

El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos (Marcos 10:45).

Sección del libro @book, de @author

La petición

Hablar a Dios de nuestras necesidades

Sección del libro @book, de @author