5 resultados
¿Cuándo comenzó la Iglesia?
La Iglesia comenzó el día de Pentecostés, cincuenta días después de la resurrección del Señor (Hechos 2).
Sección del libro @book, de @author
Cuando el “yo” de Romanos 7 entiende que no puede liberarse del problema por sí mismo, ¿de dónde recibe ayuda?
Hacia el final del capítulo 7, esta persona deja de buscar ayuda en sí misma y comienza a buscarla afuera. Ahora no dice: «¿Cómo podré liberarme?», sino: “¿Quién me librará”? (Romanos 7:24).
Sección del libro @book, de @author
¿Cuándo tendrá lugar la gran tribulación?
Durante la segunda mitad de un período de siete años, entre el arrebatamiento y el reinado de Cristo. En la profecía de las setenta semanas de Daniel 9:25-27 (una semana profética equivale a siete años), hay un intervalo indefinido entre la semana 69 y la 70. Al final de la semana 69 Cristo fue crucificado (“se quitará la vida al Mesías”).
Sección del libro @book, de @author
¿Cuándo y durante cuánto tiempo ocurrirá esto?
El tiempo de la Iglesia aquí abajo se acabará con el arrebatamiento de los creyentes. Luego, posiblemente después de un intervalo, sobrevendrá un período de siete años de tribulación. Al final de dicho período, Cristo aparecerá con poder para establecer su reinado, el cual durará mil años: “Y vivieron y reinaron con Cristo mil años” (Apocalipsis 20:4).
Sección del libro @book, de @author
¿Debemos nombrar ancianos hoy en día?
En el Nuevo Testamento, los ancianos siempre fueron establecidos por los apóstoles (Hechos 14:23) o sus delegados (Tito 1:5). Tito había recibido un mandato expreso de parte del apóstol para proceder así. En nuestros días, ya no hay apóstoles (porque un requisito para ser un apóstol era haber visto al Señor, Hechos 1:21-22 y 9:4-6, compárese con 1 Corintios 15:8).
Sección del libro @book, de @author
¿Deberá cumplirse alguna profecía antes del arrebatamiento?
No, absolutamente nada tiene que cumplirse. El arrebatamiento puede suceder en cualquier momento. En los versículos de 1 Tesalonicenses 4:16-17, citados en la respuesta 4.1, Pablo afirma: “Los que vivimos… seremos arrebatados”. Esto demuestra que ya en el primer siglo los cristianos debían esperar la venida de Cristo en cualquier momento, y esto durante toda su vida.
Sección del libro @book, de @author
¿Debería un creyente guardar la ley (o ciertas reglas) para asegurarse de no cometer pecados? (Romanos 7:1-6)
No. Guardar leyes o reglas no es el camino para lograr esto.
Sección del libro @book, de @author
¿Declaró el Señor si el Antiguo Testamento era inspirado por Dios o no?
Sí, lo hizo muchas veces. El Señor utilizaba el Antiguo Testamento atribuyéndole una autoridad absoluta (ver 8.7). Ponía las palabras del Antiguo Testamento al mismo nivel que sus propias palabras (compárese Mateo 5:18 con Mateo 24:35).
Sección del libro @book, de @author
¿Dejará Cristo alguna vez de ser hombre?
No. Resucitó de entre los muertos (1 Corintios 15) y ascendió a los cielos donde ahora está como Hombre glorificado. Esto es importante, porque él es ahora nuestro Sumo Sacerdote. Él sabe cómo compadecerse de nosotros, porque fue y es hombre; sabe lo que es ser probado y tentado como nosotros en este mundo –excepto que él no tuvo ni tiene una naturaleza pecaminosa–.
Sección del libro @book, de @author
¿Dejó el Señor de ser Dios cuando se hizo hombre?
No. Siempre fue, es y será Dios. Esta es una verdad incontrovertible. Dios es eterno y no puede dejar de ser Dios (Colosenses 1:19; 2:9).
Sección del libro @book, de @author
¿Dios ha predestinado personas para condenación?
No. La Biblia nunca afirma una cosa así. Dios quiere que todos los hombres sean salvos (Tito 2:11; 1 Timoteo 2:4; 2 Pedro 3:9). Además, Dios “manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17:30). En Romanos 9:18 leemos que Dios endurece a quien él quiere (pero solo después de que el hombre se ha endurecido a sí mismo, tal como observamos en el ejemplo del Faraón; v.
Sección del libro @book, de @author
Dos avecillas vivas y limpias
He aquí pues al leproso bajo la mirada del sacerdote, quien no encuentra sobre su cuerpo ni un solo lugar sin lepra. ¡Qué gozo, está curado! Usted que ha seguido hasta aquí el camino del leproso en su desgracia, ¿quiere prestar completa atención acerca de lo que debe hacer para su purificación?
Sección del libro @book, de @author
El cordero del sacrificio por la culpa
“Y tomará el sacerdote un cordero y lo ofrecerá por la culpa, con el log de aceite, y lo mecerá como ofrenda mecida delante de Jehová. Y degollará el cordero en el lugar donde se degüella el sacrificio por el pecado y el holocausto, en el lugar del santuario” (v. 12-13).
Sección del libro @book, de @author
El log de aceite
Asimismo el sacerdote tomará del loga de aceite, y lo echará sobre la palma de su
Sección del libro @book, de @author
El problema de nuestros pecados ha sido resuelto mediante la muerte de Cristo por nosotros. Pero, ¿cómo ha sido resuelto el pecado y su poder?
No ha sido resuelto por medio de la muerte de Cristo por nosotros, sino por nuestra muerte con Cristo.
Sección del libro @book, de @author
El sacerdote saldrá fuera
Acabamos de ver al leproso y a su amigo dándose prisa en el camino que los conduce al sacerdote; pero detengámonos un instante; no olvidemos que el enfermo no puede pasar los límites del campamento: está impuro. ¿Cómo podrá acercarse a la morada del sacerdote que habita en la casa de Dios, en el centro mismo del campamento? Mas ¡qué dicha!
Sección del libro @book, de @author
El sacrificio por el pecado, el holocausto y el presente de flor de harina
Agregar algo quizá podría estropear este cuadro que nos parece perfecto; pero descubrimos que faltan aún algunas pinceladas para completar su perfección. He aquí una: “Ofrecerá luego el sacerdote el sacrificio por el pecado, y hará expiación por el que se ha de purificar de su inmundicia” (v. 19). ¡Qué obra completa y perfecta realizó nuestro Salvador en la cruz del Calvario!
Sección del libro @book, de @author
En el estado moral conveniente
Para ser escuchado por Dios, la oración debe estar acompañada del estado moral conveniente. La conciencia de su gracia nos guardará en la humildad (1 Pedro 5:5), que no presume de sus fuerzas sino que cuenta con Dios.
Sección del libro @book, de @author
En el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu Santo
Debemos orar en el nombre del Señor Jesús (Juan 14:14). Dios nos es favorable a causa del Señor Jesús. Pedir en el nombre de Jesús significa identificarse con él, con su pensamiento, sus deseos, su voluntad, e implica que aceptamos su señorío sobre nuestros sentimientos, pensamientos, decisiones, es decir, sobre toda nuestra vida. Sólo por medio de Jesús podemos orar al Padre.
Sección del libro @book, de @author
En presencia del sacerdote
“Cuando el hombre tuviere en la piel de su cuerpo hinchazón, o erupción, o mancha blanca… será traído a Aarón el sacerdote”. Quisiera llamar la atención sobre la orden dada en este texto: “Será traído a Aarón el sacerdote”. Es terminante y formal; la encontramos nuevamente en el capítulo 14:2.
Sección del libro @book, de @author
¿En qué momento Cristo se hizo hombre?
Cuando nació en Belén, hace aproximadamente 2000 años (compárese con Miqueas 5:2; Lucas 2:4-7). Este punto en el tiempo es denominado por Dios mismo como la “plenitud del tiempo” (Gálatas 4:4, V. M.). El hombre había sido probado de diferentes maneras, y siempre había fracasado por completo.
Sección del libro @book, de @author
¿En qué momento el Señor Jesús llevó los pecados de todos los que creen en él?
Para que quede claro: no lo hizo durante Su vida, ni tampoco en el sepulcro, ni siquiera durante las tres primeras horas en la cruz. Cristo llevó nuestros pecados durante las tres horas de tinieblas, “desde la hora sexta… hasta la hora novena” (Mateo 27:45). Durante este tiempo hubo tinieblas y silencio. El Señor no pronunció una sola palabra hasta la hora novena.
Sección del libro @book, de @author
En resumen, ¿qué dice la Biblia de sí misma?
La Biblia afirma claramente que ella es la Palabra de Dios. Da por hecho su inspiración verbal y plenaria y, en consecuencia, su infalibilidad. Agradezcamos a Dios que se complació en revelarse al hombre de esta manera. En todo el universo no hay nada más seguro que la Biblia: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Lucas 21:33).
Sección del libro @book, de @author
Entonces, ¿cómo puede alguien ser justificado ante Dios? (Romanos 3:22-25)
En lo que concierne a nosotros, solo “por medio de la fe”. En lo que concierne a Dios, solo “por su gracia”. “Por medio de la fe” significa que confiamos en Cristo quien pagó el precio que merecían nuestros pecados, y esto basta. “Por su gracia” implica que solo podemos aceptar o recibir lo que Dios nos da; ninguna otra cosa podemos hacer y nada podemos agregar.
Sección del libro @book, de @author