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El origen del hombre
Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza… Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó (Génesis 1:26-27).
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El pecado
Las hierbas amargas de la Pascua simbolizan la contrición del alma que siente la amargura de haber causado, con sus pecados, el sufrimiento de Cristo. En relación con la Cena, somos exhortados a juzgarnos a nosotros mismos. Pero aquí se trata de un ejercicio más profundo todavía. Para Israel, este ejercicio está predicho y detallado en Zacarías 12:10-14 e Isaías 53.
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El Pentateuco
Es llamado así por los cinco libros que lo forman. El Pentateuco es la base de la revelación de Dios durante el período que precede a Jesucristo. Moisés es su autor, a excepción del último capítulo de Deuteronomio que nos relata su muerte en el monte Nebo. Tanto Moisés como el resto de los autores fueron inspirados por el Espíritu Santo para escribir estos textos históricos y didácticos.
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El privilegio de este pueblo
Actualmente Israel se halla en estado de desgracia. El profeta Oseas ya lo anunció al decir: “Ponle por nombre Lo-ruhama, porque no me compadeceré más de la casa de Israel… Ponle por nombre Lo-ammi, porque vosotros no sois mi pueblo, ni yo seré vuestro Dios” (Oseas 1:6, 9).
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El propiciatorio
En la Pascua, la sangre que estaba en las puertas era el fundamento de la salvación. Dios veía la sangre y podía salvar al pueblo. En el día de la expiación, la sangre llevada al santuario permitía a Dios mantener las relaciones con su pueblo. Pero la sangre de animales jamás podía quitar los pecados (Hebreos 10:1-4).
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El propósito de la profecía
Cuando los discípulos de Jesús le preguntaron acerca de los acontecimientos futuros: “Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe” (Mateo 24:3-4).
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El real sacerdocio
Estos capítulos del Levítico nos mostraron cómo los israelitas llevaban ofrendas a Dios. Ahora, los creyentes somos piedras vivas; somos edificados como casa espiritual, como sacerdocio santo para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.
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El templo del Espíritu Santo
“Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad… mora con vosotros, y estará en vosotros” (Juan 14:16-17). “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1 Corintios 3:16).
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El triunfo de Jesús
Mediante su muerte, Jesús destruyó “al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo” (Hebreos 2:14). En la cruz, él triunfó sobre las potestades tenebrosas, las despojó y las exhibió públicamente (Colosenses 2:15). Al final de las horas del Calvario, antes de entregar su espíritu en las manos del Padre, dijo: “Consumado es” (Juan 19:30).
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Elementos de la ofrenda vegetal
La flor de harina
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Explicación de las profecías sobre el retorno de Cristo
Tomemos un ejemplo para ilustrar esta parte del tema. Paseando por el campo cierta mañana, vemos un charquito de agua, lo evitamos y, sin pensar más en él, seguimos caminando. Unos días después, al pasar por el mismo lugar, el charco ha desaparecido, el agua ya no está: hasta las últimas gotas se evaporaron. ¿Qué sucedió?
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Habrá dos resurrecciones: una para los salvados y otra para los perdidos
Sabemos que hay dos resurrecciones: la de los salvos y la de los malvados; o, según el Señor las llama: “la resurrección de vida, y la resurrección de –o para– condenación”. La primera, la de los salvos, se divide en tres fases:
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Hay esperanza eterna para todos los que creen en Cristo
Tomemos un ejemplo para ilustrar la diferencia que media entre estos dos hechos. Un joven muy enamorado de su esposa se ve en la penosa situación de dejarla. Él tiene que viajar a un país extranjero y conseguir el dinero suficiente para luego volver a buscarla y llevarla consigo.
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Jesús es la resurrección y la vida
Cuando hablamos de vida, nuestro pensamiento se dirige hacia el Autor de ella: el Dios Creador. Toda forma de vida sobre la tierra salió de manos del Creador. El evangelio de Juan dice que el autor de todas las cosas creadas es “el Verbo”, el Hijo, Jesús, el Amado del Padre. La confirmación de esta verdad se encuentra en Juan 1:3, Colosenses 1:16 y Hebreos 1:2, 10.
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La caída del hombre
No satisfecho con lo que se le había dado, el hombre deseó lo que le había sido prohibido. Con el propósito profundo de sustraerse a su posición de dependencia respecto a su Creador, el hombre desobedeció el único mandamiento que se le formuló. Prefirió escuchar la voz mentirosa de Satanás, porque correspondía al deseo secreto, escondido en el fondo de su corazón.
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La fiesta de los Tabernáculos a través de los tiempos
Al llegar a Canaán, muy pronto Israel olvidó que había sido extranjero en Egipto y peregrino en el desierto. En realidad, solo tres veces encontramos la fiesta de los Tabernáculos celebrada según la ordenanza.
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La fuente de la profecía
“El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha estado en mi lengua” (2 Samuel 23:2). Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo (2 Pedro 1:21).
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La gravedad del pecado
Dios no deja pasar nada por alto. Puede perdonar y purificar todo, pero no puede dejar pasar nada. El pecado, escondido a los ojos de aquel que lo ha cometido, no está oculto a los ojos de Dios. Moisés declara a las dos tribus y media que si no van a la conquista del país de Canaán:
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La humanidad
El segundo sentido de la palabra “mundo” se refiere a la humanidad. Esto se expresa muy bien en las siguientes palabras de Jesús: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).
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La iglesia local
Cuando la Palabra de Dios fue escrita, había asambleas formadas en distintas localidades. El apóstol Pablo fue el medio utilizado para constituir diferentes iglesias a lo largo de sus viajes por Asia y Europa. Cuando escribió sus cartas, las dirigió a ellas, reconociéndoles el título de asambleas de Dios.
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La levadura y la miel
Ambas estaban excluidas de la ofrenda vegetal.
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La muerte para el cristiano
Si bien el Señor Jesús entreabrió un poco la puerta del más allá en la parábola del rico y Lázaro (Lucas 16:19-31), los apóstoles tuvieron la oportunidad de revelar más plenamente lo que concierne a este asunto. Ya en la parábola de Lucas 16 vemos una distinción absoluta entre el lugar de bendición del rescatado y el lugar de tormento del malo.
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La muerte para el incrédulo
El destino definitivo del hombre pecador que no se haya vuelto a Dios antes de su muerte ya ha sido fijado, pero no se le introducirá allí hasta el cumplimiento del último juicio descrito en Apocalipsis 20:12-15.
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La muerte será abolida
El postrer enemigo que será destruido es la muerte (1 Corintios 15:26). “Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda” (Apocalipsis 20:14).
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