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Referencias de las epístolas
La costumbre de los primeros cristianos de partir el pan el domingo no es lo único que nos hace pensar en ese día. Las epístolas también hacen una referencia indirecta a ella. Veamos, por ejemplo, 1 Corintios 16:1-2; aquí se habla de las ofrendas de dinero en la asamblea, que no debían recogerse en cualquier momento.
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Responsabilidad transferida
Tal vez ahora surja la pregunta: Si es el Señor el que decide quién participa en el partimiento del pan, ¿cómo es posible que una asamblea local hable de «admisión a la Mesa del Señor?». La expresión «admisión a la mesa del Señor» no aparece en la Biblia. Reflexionemos un poco sobre esta pregunta.
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Resumen
Además de la responsabilidad colectiva de una asamblea local, cada creyente tiene una responsabilidad individual respecto a la forma en que participa en el partimiento del pan. Esta manera debe ser digna. Mediante un constante autoexamen, nos probamos y nos purificamos de todo lo que no corresponde a la santidad de Dios en la Mesa del Señor.
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Resumen
1) Todos los que participan en el partimiento del pan deben tener la vida de Dios. Es imposible aceptar a los incrédulos en la Mesa del Señor. 2) Quien participa en el partimiento del pan no debe vivir en el mal, pues esto contamina a toda la asamblea.
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Resumen
Aunque en la Biblia no hay una exhortación directa a partir el pan el domingo, sí encontramos una serie de indicaciones que nos permiten reconocer el domingo como el día más apropiado para ello. Los primeros cristianos también lo hacían los domingos. El domingo es el día de los nuevos comienzos, el día de la resurrección del Señor.
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Resumen
La reunión de culto no se basa en prescripciones, pero tiene un carácter que deseamos respetar. Nos reunimos para dar gracias y adorar a Dios. El centro de nuestros pensamientos es la obra del Señor Jesús en la cruz. No nos reunimos para pensar en nuestra salvación, sino en el Salvador. Al comer el pan y beber la copa, proclamamos su muerte.
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Resumen
El partimiento del pan es un acto vinculado a la asamblea local, como enseña la Biblia. Partimos el pan donde el Señor Jesús está en medio de su pueblo reunido en su nombre. Hacerlo de otra manera va en contra de los pensamientos de Dios.
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Resumen
El mismo Señor Jesús instituyó la Cena para sus discípulos. El pan y la copa son los símbolos de su muerte y nos recuerdan su cuerpo entregado y su sangre derramada. El partimiento del pan tiene dos aspectos fundamentales. Por un lado, anunciamos su muerte (aspecto personal), y por el otro, expresamos la comunión con él y entre nosotros (aspecto colectivo).
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Resumen: ¿Por qué partimos el pan?
1) Es una invitación de nuestro Señor a sus discípulos ante su inminente sufrimiento y muerte en la cruz. Para nosotros es un gran gozo responder a esta invitación. 2) Expresamos la comunión con nuestro Señor y nuestra íntima relación con él, el Salvador crucificado.
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Segunda respuesta: Comunión con el Señor
Por medio del partimiento del pan mostramos nuestra comunión con el Crucificado. Pablo escribió a los corintios: La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? (1 Corintios 10:16).
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Su actividad en la tierra
Y el Eterno dijo a Satanás: “¿De dónde vienes?”. Y Satanás respondió y dijo: “De rodear la tierra, y de andar por ella” (Job 1:7; 2:2).
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Su actividad en los lugares celestiales
Aunque nos sorprenda, Satanás y sus ángeles representan además las “huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12). El primer capítulo de Job nos muestra a Satanás presentándose delante de Dios, sometido a un interrogatorio divino. Es llamado “príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” (cap. 2:2).
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Su caída
La caída de Satanás –tal como su origen– es descrita de una forma velada.
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Su destino
El pensamiento de Dios en relación con su pueblo fue comunicado a Abraham, recordado a Moisés y confirmado infinidad de veces por los profetas.
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Su destino final
El “fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles” (Mateo 25:41). “El diablo… fue lanzado en el lago de fuego y azufre” (Apocalipsis 20:10). Atado durante el reinado de mil años, el diablo será definitivamente juzgado después de su rebelión final, mencionada en Apocalipsis 20:7-9.
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Su fundamento
El versículo citado en Mateo 16: Sobre esta roca edificaré mi iglesia,
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Su organización
Como Dios ya lo había anunciado a Abraham, los descendientes del patriarca habitarían durante mucho tiempo en un país extranjero en el cual serían sometidos a la esclavitud. Esto ocurrió en Egipto, a donde José fue llevado después de haber sido vendido por sus hermanos, y donde llegó a ser el gobernador del país.
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Su origen
El pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron (Romanos 5:12).
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Su origen
Entre la familia humana surgida de Noé después del diluvio, Abraham fue el primero en recibir un llamado de Dios. El conocimiento del verdadero Dios se había esfumado mezclándose con la idolatría naciente. Durante esa época el testimonio de Dios era transmitido oralmente de una generación a otra.
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Su origen
La Palabra de Dios nos revela muy poco sobre Satanás; y las pocas porciones que nos hablan de él, a veces lo hacen encubiertamente, en particular las que hacen alusión a su estado original. Bajo la figura del rey de Babilonia, en Isaías 14 es descrito con el título que le es dado: “¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana!” (v. 12).
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Su origen y su naturaleza
El Espíritu Santo procede del Padre (Juan 15:26), y el Padre lo envió en nombre del Hijo (Juan 14:26). Después de la glorificación de Jesús, la promesa concerniente al Espíritu Santo se cumplió el día de Pentecostés, estando los discípulos reunidos (véase Hechos 2:1-4).
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Sus acciones ocasionales
“¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Todos maestros? ¿Hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos?” (1 Corintios 12:29-30). Tales preguntas nos demuestran que estos dones no han sido otorgados a la Iglesia de manera permanente, y que solo algunos los poseían. Cuando las necesidades eran satisfechas, estos dones no eran renovados.
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Sus funciones esenciales
En los capítulos 14, 15 y 16 del evangelio de Juan, el Señor enseña a sus discípulos respecto al tiempo en que estarían solos en la tierra después de Su partida. En el curso de estos encuentros de una preciosa intimidad, a menudo el Señor alude al Espíritu Santo, llamándole “el Consolador”. Esta palabra (en griego “Paracleto”) también tiene el sentido de abogado, intercesor o defensor.
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Tercera respuesta: Comunión entre creyentes
Partimos el pan para expresar la colectividad y la unidad que forman todos los creyentes de la tierra. Esta idea también está estrechamente relacionada con la Mesa del Señor. Pablo escribe:
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