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Orientar nuestro corazón hacia Dios
A veces, cuando oramos, la presencia de Dios se hace real y llega a ser una fuente de paz, de ánimo y de gozo. Pero otras veces nuestras oraciones nos parecen rutinarias, frías, sin vida. Dios nos parece lejano. Los fieles del Antiguo Testamento vivieron las mismas experiencias. Pero no por ello cesaron de orar, sino que se lo dijeron al Señor (Salmo 10:1; 13:1). Ahí está el remedio.
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Otras dos preguntas prácticas
1) ¿El bautismo es un requisito para participar en el partimiento del pan?
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“Para a la postre hacerte bien”
Deuteronomio 8:2-6 y 14-17 ilustra, en la historia de Israel, el pensamiento de Dios acerca de la disciplina. Estas cosas han sido escritas para servirnos de advertencia (1 Corintios 10:11). Es, pues, importante considerarlas. Dios dijo a su pueblo: Te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto.
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Pecados específicos
El pasaje de Levítico 5:1 nos presenta la falta del testigo. Podemos callar un mal que a la verdad debería ser puesto en conocimiento de los demás. No se trata de denigrar ni de relatar las faltas de nuestros hermanos, pero hay casos particulares en los cuales, habiendo “sido llamado a testificar”, es necesario hablar.
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Pecados y culpas
Levítico 4 nos habla de los pecados contra uno de los mandamientos de Dios. Podía tratarse del sacerdote ungido (v. 3-12), de toda la congregación (v. 13-21), de un jefe (v. 22-26) o de alguna persona del pueblo (v. 27-35).
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Pedir
A través de las diversas circunstancias de la vida, muy a menudo debemos pedir. ¡Tenemos tantas necesidades! La Palabra nos dice que debemos orar en todo tiempo, con toda oración y súplica (Efesios 6:18). Tratemos de discernir, pues, las clases de oraciones que dirigimos a Dios, conservando siempre el elemento imprescindible de la acción de gracias.
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Perdonados
Para ser perdonado, es necesario reconocerse culpable (Romanos 3:19).
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Permanecer en la dependencia del Señor
Otro obstáculo para nuestra vida de oración es esa profunda tendencia a ser independientes. Cuando todo va bien, fácilmente nos volvemos negligentes para orar. Nos alejamos de Dios, queremos vivir por nuestra cuenta, y en consecuencia llega el fracaso, un fracaso que durará hasta que nos volvamos nuevamente al Señor. ¡Tenemos necesidad de él para todo!
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Personajes
Hay tres hombres que son, de un modo particular, figuras del Señor Jesús: José, Moisés y David.
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¿Por qué el domingo?
Ahora surge la pregunta: ¿Por qué el domingo y no otro día de la semana? La respuesta parece evidente. Según el calendario judío, el primer día de la semana era el octavo, y este día es, en el lenguaje simbólico de la Biblia, el día de un nuevo comienzo.
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Prerrogativa del Señor
1 Corintios 11:28 nos proporciona una respuesta sencilla y aparentemente obvia: “Pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan”. Según este pasaje, cada uno debe examinarse a sí mismo y luego comer. En este caso, sería solo una decisión personal participar o no en la Cena del Señor.
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Primera respuesta: Es una invitación
Partimos el pan porque nuestro Salvador y Señor nos lo pide. Esta respuesta vivifica nuestro amor por él. La noche en que el Señor Jesús fue tan ignominiosamente traicionado y entregado instituyó la Cena para sus discípulos y les dijo: Haced esto en memoria de mí. (Lucas 22 v.19).
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Procura venir pronto (2 Timoteo 4:9-16, 22)
El apóstol ya era un “anciano” y estaba solo; la mayoría de sus compañeros de milicia se habían ido a diversos lugares para cumplir la obra del Señor. Uno de ellos lo había abandonado, “amando este mundo”. En su primera defensa nadie estuvo con él; ninguno quiso arriesgarse a ser testigo de descargo ante el tribunal imperial. Alejandro mostró mucha maldad hacia el apóstol.
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Purificados
Además del pecado-deuda, la culpabilidad (Romanos 3:19), que acabamos de considerar y que está ilustrado por el Señor en la parábola de Lucas 7:41-42 y 47-48, existe también el pecado-mancha, del cual tenemos necesidad de ser “lavados”.
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Que cada uno se examine a sí mismo
La responsabilidad personal tiene otro aspecto. Al parecer, los corintios habían sido negligentes en cuanto a examinarse a sí mismos respecto a hechos que no habían puesto en orden en su vida. Con pecados no juzgados y asuntos en desorden, llegaron a la presencia del Señor para proclamar su muerte. Esto es de gran importancia para nosotros.
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¿Qué es la disciplina?
La palabra disciplina viene del griego paideia (παιδεία), derivado de pais (παις = hijo, niño), que se encuentra al principio de palabras españolas como pedagogo, pediatra. En la Biblia, la Palabra de Dios, podemos discernir tres sentidos de esta palabra:
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¿Qué es la oración?
Mi gozo está en tus atrios, la casa de oración, Do el alma tantas veces su fuerza y luz halló. Con cuánto amor el ruego Tú sueles escuchar, ¡Qué dulce hablar contigo, cuán bello en Ti esperar!
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¿Qué hacer?
¿Quedarse solo? Este pensamiento atrae a algunos. J. N. Darby escribió una vez: ¡Es más fácil para uno andar solo que tomar parte en las tristezas de la Iglesia de Dios en la tierra! Pero, el deseo del Señor es congregar a los suyos. Con pena, Él les dice en Juan 16:32: “Seréis esparcidos cada uno por su lado”. Pero ¡qué alegría en la noche de la resurrección!
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¿Quién forma parte de este Cuerpo?
1 Corintios 12:13 declara: Por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres.
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¿Quién puede participar?
La “Cena” dominical pertenece al Señor. Él decide quién puede participar.
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Reconciliados
Siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo (Romanos 5:10). Cristo nos ha “reconciliado en el cuerpo de su carne, por medio de la muerte” (Colosenses 1:21-22, V. M.).
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Redimidos
Redimir es liberar mediante el pago de un precio. Por ejemplo, alguien quiere liberar a un esclavo. Va al mercado de esclavos y compra uno. Le quita sus cadenas y lo libera. El esclavo está redimido. Eso es lo que la Biblia llama redención. Gálatas 3:13 nos dice que Cristo nos redimió de la maldición… hecho por nosotros maldición.
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Referencia del Antiguo Testamento
El principio que acabamos de encontrar en el Nuevo Testamento se confirma en el Antiguo Testamento. Pensemos en los porteros, cuyo trabajo consistía en controlar quién entraba o salía de la ciudad o del templo. Y es precisamente en relación con la ciudad de Dios, Jerusalén, que se describe la función de estos porteros.
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Referencias de las epístolas
La costumbre de los primeros cristianos de partir el pan el domingo no es lo único que nos hace pensar en ese día. Las epístolas también hacen una referencia indirecta a ella. Veamos, por ejemplo, 1 Corintios 16:1-2; aquí se habla de las ofrendas de dinero en la asamblea, que no debían recogerse en cualquier momento.
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