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Pláticas sencillas

Mujeres que sirven a Jesús

Los hechos relatados en estos tres versículos se encuentran solamente en el evangelio según Lucas. Vemos allí a Jesús, rodeado de sus discípulos, predicando y anunciando el reino de Dios en las ciudades y en los pueblos de Galilea. Como Hijo del Hombre, dependía completamente de Dios en una humildad que nos conmueve.

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No creo que me haya arrepentido lo suficiente

La Biblia dice que, a no ser que nos arrepintamos, pereceremos (Lucas 13:3). ¿Significa esto que usted debe alcanzar cierto grado de arrepentimiento para ser perdonado?

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¿No es un atrevimiento decir que uno es salvo?

¿Cree a Dios? Él dice por medio del apóstol Juan: “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios (Jesús), para que sepáis que tenéis vida eterna” (1 Juan 5:13).

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No importa lo que crea, siempre que sea sincero

He aquí lo siguiente: un hombre, al sentirse mal, fue a buscar medicamento. Pero, por equivocación, tomó un frasco de veneno e ingirió algo de su contenido. Una hora más tarde murió sufriendo terribles dolores. ¿Se salvó porque creía que era medicamento? Estaba realmente equivocado y, como consecuencia, murió.

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No me siento salvo

Nunca se nos pide que «nos sintamos salvos», sino solo que creamos en la Palabra de Dios. Nuestros pecados serán perdonados una vez que confiemos en Cristo como nuestro Salvador. En el ejemplo anterior del hombre por el que alguien pagó una gran suma de dinero, aquél no sintió que se había pagado la deuda. Lo sabía porque tenía el recibo y eso le alegraba.

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No puedo amar a Dios

Para lograr el perdón de sus pecados, algunas personas se esfuerzan mucho en amar a Dios. Sin embargo, se dan cuenta de que realmente no pueden.

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No puedo dejar los placeres del mundo

Hasta que usted sea salvo, Dios no le pide que deje los placeres del mundo. El deseo de Dios es que reciba por fe a Cristo en su corazón, y luego Él le salvará tanto del castigo como del poder del pecado. Dios quiere salvarle ahora mismo, tal como es. No tiene que dejar el mundo antes de convertirse.

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No quiero ser triste y melancólico

Algunas personas piensan que los cristianos tienen caras largas y vidas tristes. Esta es una de las mentiras más grandes de Satanás. La verdadera y duradera felicidad es la parte de todo cristiano. ¿Puede entristecerme saber que mis pecados están perdonados y que voy a pasar la eternidad con el Señor Jesús en el cielo?

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¿No son suficientes las buenas obras?

Cuando se dice que Dios salva por gracia, “por medio de la fe… y no por obras para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8, 9), la gente piensa que los cristianos no creen en las buenas obras. Esto es un error. La Biblia nos muestra que una persona que no ha sido salvada no puede agradar a Dios con sus buenas obras.

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Pláticas sencillas

No temer a los hombres

Pero ellos no debían temer a los hombres, por malvados que estos fuesen, porque llegaría el día en que Dios lo manifestaría todo a la luz. ¡Que hablen atrevidamente! Si bien su testimonio puede conducirlos a la muerte, ¡no deben temer a los que matan el cuerpo, porque no pueden matar el alma!

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¿No tengo que orar para ser salvo?

En ninguna parte de la Biblia se nos dice que la gente se salva por orar mucho, sino simplemente por tener fe en la obra que el Señor Jesucristo cumplió. Usted no necesita suplicarle al Señor que lo salve. Él es quien está rogándole que acepte la salvación (2 Corintios 5:20; Apocalipsis 3:20).

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Nunca en mi vida le he hecho mal a nadie

¿Quiere usted decir que nunca ha tenido un mal pensamiento, ni ha mentido, ni ha tratado de engañar a nadie? ¿Ha amado a Dios con todo el corazón, alma, fuerza y mente? ¿Ha amado a otros como a usted mismo? Esta es la perfección que Dios requiere (Lucas 10:26-37). Por supuesto, nadie puede vivir una vida tan perfecta.

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Obedecer y complacer al Señor Jesús

El apóstol Juan relaciona claramente la respuesta a la oración con el hecho de guardar los mandamientos del Señor (1 Juan 3:22). Para tener una respuesta, es verdad que no debemos apoyarnos en nuestra obediencia sino únicamente en la gracia de Dios. Sin embargo, si no buscamos agradar al Señor, si nos negamos a obedecerlo, Dios no responderá a nuestras oraciones (Isaías 59:1-2).

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Pláticas sencillas

Ocasiones de caída

Los niños que creen en el Señor tienen tanto valor para su corazón que él pronuncia un juicio muy severo contra cualquiera que los haga tropezar o caer: “Mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar” (v. 6).

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Orientar nuestro corazón hacia Dios

A veces, cuando oramos, la presencia de Dios se hace real y llega a ser una fuente de paz, de ánimo y de gozo. Pero otras veces nuestras oraciones nos parecen rutinarias, frías, sin vida. Dios nos parece lejano. Los fieles del Antiguo Testamento vivieron las mismas experiencias. Pero no por ello cesaron de orar, sino que se lo dijeron al Señor (Salmo 10:1; 13:1). Ahí está el remedio.

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Pláticas sencillas

Otra vez los pequeños

La mansedumbre y la gracia que el Salvador manifestaba respecto a los pequeños, invitaban a los padres a llevarle a sus hijos, a fin de que él los bendijera y orara por ellos. Esto era agradable al corazón del Señor. Amaba a estos pequeños seres que venían a él sin temor, con plena confianza, atraídos por la gracia que el hombre orgulloso, endurecido por el pecado, rechazaba y despreciaba.

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Pláticas sencillas

Otras ventajas de la partida de Jesús

El Señor ya no podía enseñar más tiempo a sus discípulos. El Espíritu Santo vendría y les diría lo que ellos no eran capaces de comprender entonces. “Os he dicho estas cosas estando con vosotros. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (v. 25-26).

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Pláticas sencillas

Ovejas sin pastor

A pesar de ser el objeto del odio, a través del cual su pueblo manifestaba abiertamente que no quería nada de él, Jesús proseguía su obra, predicando el Evangelio del reino en las ciudades y en las aldeas, poniendo su poder y su amor a disposición de quien los necesitara. Sanaba toda enfermedad y toda dolencia (v. 35).

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Pláticas sencillas

Pablo comienza su segundo viaje

“Después de algunos días, Pablo dijo a Bernabé: Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor, para ver cómo están” (v. 36). Como ya lo hemos dicho, Pablo no se limitaba solamente a evangelizar.

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Pablo en Atenas

Mientras esperaba a Silas y a Timoteo en Atenas, Pablo no perdía el tiempo. Esta ciudad, famosa por las ciencias y las artes, orgullo de los griegos, estaba hundida en una profunda idolatría, a pesar de la sabiduría de la cual se vanagloriaba. Pablo dice a los corintios:

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Pablo en Berea

No era el pensamiento del Señor que Pablo permaneciera en Tesalónica, lo que él quería cumplir allí ya estaba hecho. Su pronta partida lo motivó a escribir dos epístolas muy importantes. Vemos que el Señor pensaba en nosotros cuando permitió que Pablo se marchase tan pronto de esa ciudad. “Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea.

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Pláticas sencillas

Pablo en la fortaleza

Al oír las palabras: “Ve, porque yo te enviaré lejos a los gentiles” (v. 21), no pudieron contener su ira contra Pablo, porque no podían admitir que los gentiles recibiesen una bendición, sobre todo por cuanto ellos rehusaban lo que Dios daba a los gentiles, a quienes despreciaban.

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Pláticas sencillas

Pablo en Tesalónica

Desde Filipos, el apóstol no se detuvo hasta Tesalónica, hoy Salónica. Atravesó Anfípolis y Apolonia, ciudades de las que hoy queda poca cosa. En Tesalónica había una sinagoga de los judíos (v. 1). Pablo se dirigió allí según su costumbre y disertó con los judíos durante tres sábados, explicándoles las Escrituras concernientes a Jesús.

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Pláticas sencillas

Pablo es arrestado en el templo

“Pero cuando estaban para cumplirse los siete días, unos judíos de Asia, al verle en el templo, alborotaron a toda la multitud y le echaron mano, dando voces: ¡Varones israelitas, ayudad! Este es el hombre que por todas partes enseña a todos contra el pueblo, la ley y este lugar; y además de esto, ha metido a griegos en el templo, y ha profanado este santo lugar” (v. 27-28).

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