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Capítulo 4:8-23

Los dos primeros de estos versículos terminan la exhortación de esta epístola.

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¿Debe el cristiano involucrarse en la política?

Muchos estiman que como buen ciudadano, un cristiano debe interesarse por el gobierno de su país, y debe votar, contribuyendo así a llevar al poder a hombres honorables. Pero Dios habla de manera distinta. Repetidas veces en su Palabra, y de diversas maneras, nos dice que como hijos suyos no somos ciudadanos de ningún país ni miembros de sociedad alguna:

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¿Debemos salir del mundo?

Antes de terminar quisiera insistir sobre otro punto. Por cierto, no podemos evitar el contacto con el orden de cosas del mundo, pero aquel contacto jamás debe ser el de la comunión: “Porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial?” (2 Corintios 6:14-15).

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El Antiguo Testamento - consideraciones generales

Grandes principios caracterizan a esta revelación. Diremos algo sobre ellos antes de ocuparnos en los detalles.

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El Nuevo Testamento - consideraciones generales

El Nuevo Testamento tiene un carácter muy diferente al del Antiguo. Este último nos da la revelación de los pensamientos que Dios comunicó a aquellos que fueron los instrumentos de esta revelación y nos lleva a adorar la sabiduría que se desarrolla en él. Pero Dios permanece siempre oculto detrás del velo. En el Nuevo Testamento, Dios se manifiesta.

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Introducción

En la epístola a los Efesios e incluso en la dirigida a los Colosenses, Dios nos muestra nuestro lugar en Cristo; pero, en la epístola a los Filipenses, vemos al creyente mientras atraviesa el mundo, andando en él como cristiano.

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Introducción

Escribir una introducción a la Biblia es una empresa ciertamente difícil y extremadamente seria. No podría ser de otro modo, tratándose de presentar

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¿Qué es el mundo?

¿Qué es el mundo? He aquí una pregunta de suma importancia que se presenta al atento examen de todo creyente serio y reflexivo. ¿Qué es este mundo, del cual la Palabra nos exhorta a guardarnos sin mancha? (Santiago 1:27). La Escritura emplea la palabra mundo en tres sentidos diferentes:

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Acudir a Dios con nuestras inquietudes

¿Qué hacer, entonces, cuando algo les inquieta? Acudan a Dios: “sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (v. 6). Entonces, en medio de todas sus inquietudes, podrán agradecer y bendecir. La maravillosa gracia de Dios se revela aquí. Dios no dice que deban esperar hasta que hayan descubierto si lo que desean es Su voluntad.

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Andar por la fe

Ahora el camino de la fe está abierto delante de mí. Estoy seguro de que Dios me ama, de que él no es otra cosa sino Amor. Por lo tanto, puedo confiar plenamente en él; por experiencia conozco su amor. Él me salvó siendo yo pecador; ahora como creyente, puesto aparte para servirle, puedo confiar en su amor.

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Asuntos gloriosos y cosas prácticas

En realidad, la mayor parte de nosotros tenemos preocupaciones, pruebas, tentaciones… pero Dios lo ha pensado todo –incluso ha contado nuestros cabellos– y nos ha dado algo que nos saca de todas esas dificultades. Hasta se preocupa por el tiempo: “Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno” (Mateo 24:20); ni siquiera un pajarillo cae a tierra sin la voluntad de Dios (Mateo 10:29).

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Ausente del cuerpo, presente con el Señor

En este pasaje de su segunda epístola a los Corintios, el apóstol habla primeramente de la esperanza, de lo que deseamos; luego dirige su mirada a las dos cosas que son la porción del hombre: la muerte y el juicio, pues “está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27).

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Contra la corriente

Los que somos salvos, hemos de estar aparte, como habiendo tomado posición con Cristo rechazado, frente al mundo que lo ha crucificado. Tenemos que presentarnos como hombres de una raza celestial: “irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” (Filipenses 2:15).

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Cristo en nosotros

Vemos ahora cómo Pablo es superior a todas las circunstancias. Había pasado por necesidad, aunque en una especie de prisión libre, y su corazón lo sentía. “En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí” (v. 10).

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Cristo tiene que serlo todo para nosotros

El apóstol, habiendo terminado así lo que concierne al estado y la condición de alma en que debemos encontrarnos, mira ahora adelante, hacia la gloria. Las cosas que están delante preservarán al alma de verse obstaculizada. Cristo, colocado ante ella, la poseerá plenamente.

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¿Cuál es el remedio?

Siendo así las cosas, naturalmente se nos presenta esta pregunta: ¿Cuál es el remedio? Los que andan por el camino ancho, y hasta hoy viven en conformidad con este sistema, ¿cómo podrán escapar de su influencia? ¿Cómo podrán discernir lo que es del mundo y lo que es de Dios? El apóstol dice:

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Cuando miro la gracia, veo a Cristo

Como lo dije anteriormente: no cabe duda de que, si son superiores a mí, yo no puedo ser superior a ustedes; pero aquí se trata del espíritu según el cual anda un cristiano. Todo espíritu de partido, toda vanagloria se termina –y no puede ser de otro modo– si el corazón está ocupado por Cristo.

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Demostrar virtudes cristianas

“Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres” (v. 5). ¿Piensan ustedes que los hombres creerán que su conversación está en los cielos si ustedes ponen tanto celo en andar tras las cosas de la tierra? Ellos solo tendrán este pensamiento si ven que su corazón está puesto en los intereses del cielo.

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Dios deshonrado por Adán, glorificado por Cristo

Veamos, por el contrario, el efecto producido sobre una creación que hace su propia voluntad, como Adán. ¡Qué horrible espectáculo para los ángeles: Dios deshonrado, su gloria desmerecida en el mundo!

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Dios honra la confianza total

“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (v. 19). Noten la intimidad que revela ese “mi Dios”. Es una frase de gran alcance. Es como si Pablo dijera: Le conozco, puedo responder por Él. He pasado a través de toda clase de cosas y puedo garantizar que Él jamás me falló.

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Disfrutar una paz soberana

¡Qué cosa maravillosa es, queridos hermanos, el don de la vida de Cristo, la carne tenida por muerta y nosotros andando en consecuencia! ¿Se mantendrá Dios lejos de ustedes en este camino? No, “el Dios de paz estará con vosotros”.

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El agradable sacrificio de Abel

Es preciso que mi conciencia esté delante de Dios y que tenga a Cristo de parte de Dios, pues de otra manera no tengo nada. Un judío podía inclinar su cabeza como un junco y cumplir con todas las leyes de su religión sin que su alma estuviera con Dios. Por eso es que Dios desprecia todo eso.

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El Apocalipsis

El Apocalipsis completa el cuadro mostrando a Cristo como juez en medio de las iglesias, representadas por los candeleros de oro. Como la Iglesia primitiva había abandonado su primer amor, es advertida de que, a menos que se arrepienta y vuelva a su primer estado, su candelero será quitado. El juicio final de la Iglesia se encuentra en Tiatira y en Laodicea.

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El dilema de Pablo: ¿partir o quedar?

“Conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte” (v. 20). Vemos aquí que la idea de perfección en la carne no es más que locura, pues Pablo esperaba ser semejante a Cristo en la gloria.

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