25 resultados

Acerca de la oración

La oración es la respiración anhelante del nuevo hombre, producida por la obra del Espíritu Santo, quien mora en todos los verdaderos creyentes. De ahí que hallar a alguien orando es verlo manifestando la vida divina en una de sus características más hermosas y conmovedoras: la dependencia.

Libro de @author

El pecado después de la conversión

El asunto que vamos a considerar es el que más inquieta a los creyentes al principio de su carrera. Se trata de la pérdida de la comunión con Dios, originada después de la conversión, a causa del pecado.

Libro de @author

El perdón de los pecados

Oh, qué bendición poder repetir con el salmista: “Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado”, y: “Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado” (Salmo 32:1, 5-6). Verdaderamente esto es bendición, y fuera de ella no existe ninguna.

Libro de @author

The Mackintosh Treasury

La autoridad de las Escrituras

La Escritura es la Palabra de Dios, y ella juzga al hombre a fondo. Pone al desnudo las profundas raíces de su naturaleza, descubre los mismos cimientos de su ser moral. Es el único espejo fiel en el cual puede verse perfectamente reflejado. Esta es la razón por la cual al hombre no le gusta la Escritura; no puede soportar la Palabra; intenta ponerla a un lado; le encanta buscar defectos en ella; se atreve a juzgarla.

Libro de @author

La conversión y el nuevo nacimiento

El capítulo 1 de la primera epístola a los Tesalonicenses presenta una muy hermosa y notable descripción de lo que podemos llamar verdadera conversión. Esperamos que su estudio resulte de interés y de provecho para nuestras almas, pues nos proporciona una respuesta clara y precisa a la pregunta: «La conversión: ¿Qué es?». Este tema no es de poca importancia. En tiempos como los actuales, es bueno tener una respuesta divina a tal pregunta.

Libro de @author

La eterna seguridad del creyente

Es conocida la historia de los dos hombres que disputaban acerca de una moneda. Mientras el uno sostenía que era de oro, el otro afirmaba que era de plata. Comenzaban ya a lanzarse miradas siniestras y a usar un lenguaje descortés, cuando apareció un tercero y les preguntó por el motivo de la disputa. «Esta moneda es de oro, y este hombre sostiene que es de plata», dijo el uno; el otro, muy airado, contestó: «Esta moneda es de plata, y este hombre insiste en afirmar que es de oro». Entonces el tercero dijo: «Los dos tienen razón, solo que el uno mira una cara y el otro la otra; la moneda es de oro por un lado y de plata por el otro». Vamos, pues, a examinar nosotros la cuestión de la salvación por los dos lados, y al final llamaré la atención de ustedes acerca de algunos textos de la Escritura que tratan de este asunto y que muy a menudo son mal interpretados por los creyentes.

Libro de @author

The Mackintosh Treasury

La gran comisión

Cuando Dios, desde lo alto del Sinaí, proclamó las duras exigencias del pacto de obras, se dirigió exclusivamente a un solo pueblo y en un solo idioma; su voz fue oída solamente dentro de los estrechos límites del pueblo judío (Éxodo 20). Pero cuando Cristo resucitado envió sus mensajeros de salvación, les dijo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15; compárese Lucas 3:6).

Libro de @author

The Mackintosh Treasury

La obra de evangelización

«Necesitamos evangelistas; queremos evangelistas sinceros, fieles y de ancho corazón; hombres que conocen su trabajo, y que están decididos, por la gracia de Dios, a dedicarse con empeño a él, sin importar quién lo subestime. Dios ha dicho que los pies del evangelista son “hermosos” (Romanos 10:15). El cielo entero está interesado en la obra de evangelización; y nunca hemos conocido a un santo espiritual en la tierra que no estuviese interesado en esta obra... El evangelio de la gracia de Dios se dirige al hombre perdido, muerto en sus “delitos y pecados” (Efesios 2:1), y no hace ninguna diferencia entre judíos y gentiles.

Libro de @author

The Mackintosh Treasury

Lecciones del Antiguo Testamento

"Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza" (Romanos 15:4). Estas breves palabras confieren al cristiano, de manera clara e inequívoca, un título que lo habilita a recorrer el vasto y magnífico campo de las Escrituras del Antiguo Testamento y a recoger de allí instrucción y consuelo según la medida de su capacidad y el carácter o la profundidad de su necesidad espiritual.

Libro de @author

¿Qué pasa después de la muerte?

“Si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis” (Juan 8:24). “Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor” (Apocalipsis 14:13). Cualesquiera que sean las causas de fallecimiento contadas por las estadísticas, sea que se muera en la cama, en el hospital o en la carretera… conforme a las Escrituras sólo hay dos maneras de morir.

Libro de @author

The Mackintosh Treasury

Temas de doctrina cristiana I

Primera parte

Las doctrinas más interesantes, así como el conocimiento más profundo de las Escrituras, pueden dejar el corazón frío y estéril. Es a Cristo a quien debemos buscar y hallar en la Palabra; y, cuando lo hallamos, debemos alimentarnos de él por la fe. Esto nos dará la frescura, la unción y el poder de vida que tanto necesitamos en estos días de frío formalismo. ¿Qué valor tiene una ortodoxia fría sin un Cristo vivo, conocido en todo su poder y en toda la excelencia de su Persona? La sana doctrina es, sin duda, de inmensa importancia; y todo fiel siervo de Cristo se sentirá imperiosamente llamado a retener “la forma de las sanas palabras” (2 Timoteo 1:13). Pero, después de todo, un Cristo vivo es el alma y la vida, la esencia y la sustancia de la sana doctrina.

Libro de @author

The Mackintosh Treasury

Temas de doctrina cristiana II

Segunda parte

Las doctrinas más interesantes, así como el conocimiento más profundo de las Escrituras, pueden dejar el corazón frío y estéril. Es a Cristo a quien debemos buscar y hallar en la Palabra; y, cuando lo hallamos, debemos alimentarnos de él por la fe. Esto nos dará la frescura, la unción y el poder de vida que tanto necesitamos en estos días de frío formalismo. ¿Qué valor tiene una ortodoxia fría sin un Cristo vivo, conocido en todo su poder y en toda la excelencia de su Persona? La sana doctrina es, sin duda, de inmensa importancia; y todo fiel siervo de Cristo se sentirá imperiosamente llamado a retener “la forma de las sanas palabras” (2 Timoteo 1:13). Pero, después de todo, un Cristo vivo es el alma y la vida, la esencia y la sustancia de la sana doctrina.

Libro de @author

The Mackintosh Treasury

Temas prácticos de la vida cristiana

Nada tiene valor a los ojos de Dios sino lo que brota del amor personal a Cristo y de la comunión con él. Podemos saber las Escrituras al dedillo; podemos predicar con notable elocuencia y fluidez, con una fluidez tal que las almas poco experimentadas pueden muy fácilmente confundir con «poder»; pero, oh, si nuestros corazones no beben profundamente de la Fuente; si el motor que los anima no es hacer del amor de Cristo una realidad práctica, todo terminará en algo fugaz y pasajero.

Libro de @author