10 resultados

Pláticas sencillas

La visión de Cornelio

Si el apóstol Pablo fue suscitado para anunciar el Evangelio a los gentiles, Pedro les abrió la puerta del reino de los cielos, como el Señor se lo había dicho en Mateo 16:19. En otros términos, en este capítulo los introduce en la casa de Dios para gozar de todos los privilegios del cristianismo, tal como lo había hecho con los judíos convertidos (cap. 2) y los samaritanos (cap. 8).

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

La visión de Pedro

Los siervos de Cornelio se pusieron en camino a Jope. Tenían que recorrer una distancia de por lo menos cincuenta kilómetros a lo largo del mar.

Sección del libro @book, de @author

La visión del Hijo del Hombre

Juan en la isla de Patmos: cap. 1:9-11

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

La visita de los pastores

Cuando los ángeles se fueron, los pastores dijeron entre ellos: “Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado. Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre” (v. 15-16). Las noticias que habían oído de este niñito produjeron en los pastores el deseo de verlo. Con nosotros debería suceder lo mismo.

Sección del libro @book, de @author

Laodicea

Laodicea marca el fin de la historia profética de la asamblea. ¡Que nuestra conciencia y nuestro corazón sean profundamente sensibles al mensaje que le es dirigido! Laodicea aparece al final como caracterizando el último estado de la profesión cristiana: la tibieza y la falta de amor a Cristo y a su servicio están asociados a muchas pretensiones en las capacidades humanas.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

Las bodas de Caná

En el primer capítulo vimos dos días simbólicos: el primero representa el tiempo actual, en el cual los creyentes siguen a Cristo después de su rechazo, desde que Juan el Bautista lo presentó hasta que reanude sus relaciones con Israel; en el segundo vemos el llamado al remanente judío en la persona de Natanael que reconoce a Jesús como el Hijo de Dios, el Rey de Israel.

Sección del libro @book, de @author

Las bodas del Cordero

Por último, un cuarto y último “Aleluya” (v. 6) proclama la introducción gloriosa del reino de Cristo. En el capítulo 11:15, cuando el séptimo ángel toca la tercera trompeta de desgracia, grandes voces en el cielo anuncian: “Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo”.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

Las consecuencias de la incredulidad

El versículo 17 dice Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El deseo de Dios es que el mundo sea salvo, pues para eso envió a su Hijo. El versículo 18 aplica la salvación, no al mundo en su conjunto, sino al que cree: “El que en él cree, no es condenado”.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

Las consecuencias que se derivan de negarse a recibir a Jesús

Jesús había venido de parte de su Padre y, como acabamos de ver, el pueblo no había carecido de testimonios para recibirle con plena confianza; pero los judíos no lo querían. Como juicio, Jesús les anuncia que vendrá otro en su propio nombre y que a ese sí recibirán (v. 43). Aquel hombre, el anticristo, se levantará de entre los judíos incrédulos que hayan vuelto a su país, y será rey.

Sección del libro @book, de @author

Las dos bestias:

La bestia que sube del mar

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

Las dos parábolas del reino de Dios

En estos versículos tenemos dos de las parábolas del capítulo 13 de Mateo, la correspondiente a la parábola de la cizaña y la del grano de mostaza que se hace un gran árbol. Aquí la enseñanza difiere considerablemente de la de Mateo; esto es a causa de la particularidad de cada uno de los dos evangelios.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

Las dracmas

Llegaron Jesús y sus discípulos a Capernaum durante la recaudación de un impuesto a favor del templo, probablemente aquel prescrito por Moisés en Éxodo 30:11-16, o bien el establecido por Nehemías para el servicio de la casa de Dios (Nehemías 10:32-33). Los recaudadores de este impuesto preguntaron a Pedro: “¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?”. Pedro respondió: “Sí”.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

Las mujeres ante el sepulcro

El primer día de la semana, muy de mañana, las mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea vinieron al sepulcro. Traían las especias aromáticas que habían preparado para ungir el cuerpo de su Señor. Al encontrar el sepulcro abierto, entraron, pero comprobaron que el cuerpo de Jesús no estaba allí.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

Las murmuraciones de los griegos

“En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria” (v. 1).

Sección del libro @book, de @author

Las personas divinas en el Apocalipsis

Dios: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Las tres personas divinas forman una unidad insondable, pero siguen siendo distintas. No obstante, esta distinción no siempre es fácil de percibir en los escritos de Juan, especialmente en el Apocalipsis.

Sección del libro @book, de @author

Las seis primeras copas

El anuncio de las siete copas: cap. 16:1 Del templo también sale una gran voz que ordena a los siete ángeles, en el momento fijado por Dios, derramar sobre la tierra las siete copas de su ira, es decir, desencadenar las plagas que van a herir a los habitantes de la tierra.

Sección del libro @book, de @author

Las siete iglesias

El misterio de las siete estrellas y de los siete candeleros: cap. 1:20

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

Las tres horas de oscuridad

Hemos seguido a Jesús en las diversas etapas desde su arresto. Compareció ante el Sanedrín, ante Pilato; pasó por las manos de los soldados; estuvo expuesto en la cruz desde la hora tercera hasta la sexta –desde las nueve de la mañana hasta el mediodía–, soportando los insultos y burlas de todos, e incluso las injurias de los ladrones crucificados a su lado.

Sección del libro @book, de @author

Las últimas plagas de la ira de Dios

Una señal grande y maravillosa: cap. 15:1

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

Lo que cuesta seguir a Cristo

“Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo: Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo” (v. 25-26). El discípulo es aquel que, después de escuchar las enseñanzas de su maestro, las pone en práctica y por consiguiente, sigue sus pisadas; asemejándose a su maestro.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

Lo que el Espíritu Santo hace por los creyentes

Contrariamente a lo que ocurre con el mundo, el Espíritu Santo obrará en los creyentes haciéndoles gozar de todo lo que les pertenece en su nueva posición ligada a la de Cristo resucitado y glorificado; ya no son, pues, del mundo.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

Lo que impide creer

Jesús les dice todavía: ¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

Lo viejo y lo nuevo

Estos mismos razonadores preguntaron a Jesús por qué los discípulos de los fariseos y los de Juan ayunaban a menudo y hacían oraciones, mientras que los suyos comían y bebían. Jesús les respondió: “¿Podéis acaso hacer que los que están de bodas ayunen, entre tanto que el esposo está con ellos? Mas vendrán días cuando el esposo les será quitado; entonces, en aquellos días ayunarán” (v. 34-35).

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

Los apóstoles en Listra

Entre los que escuchaban la predicación de Pablo en Listra se encontraba un hombre que nunca había caminado. Entonces Pablo, fijando sus ojos en él y “viendo que tenía fe para ser sanado, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo” (v. 8-10). En presencia de este gran milagro, las multitudes clamaron: “Dioses bajo la semejanza de hombres han descendido a nosotros.

Sección del libro @book, de @author