Apocalipsis
Apocalipsis

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 9

Los poderes demoníacos se desatan

Ciertos comentaristas han dado a estos capítulos las más fantasiosas interpretaciones, esforzándose particularmente en hacer corresponder las profecías con acontecimientos contemporáneos. Recordemos, pues, que toda esta tercera parte de la visión de Juan es futura. Concierne solamente al intervalo de algunos años que existirá entre la venida del Señor para buscar a su Iglesia y el comienzo de su reinado milenario.

La quinta trompeta, o el primer “ay”, libera del abismo a un enjambre de espantosas langostas, instrumentos directos de Satanás, las cuales infligen a los judíos impíos un tormento moral peor que la muerte. Con la sexta trompeta aparecen fantásticos caballos que escupen fuego, humo y azufre, y siembran la muerte a su paso. Sus jinetes llevan corazas (v. 9, 17), imagen de conciencias endurecidas (1 Timoteo 4:2). Al mismo tiempo, los aguijones y las colas semejantes a escorpiones (v. 10) o serpientes (v. 19) representan las doctrinas engañosas y envenenadas, pérfidas armas que Satanás empleará más que nunca (comp. Isaías 9:15).

El uso de la trompeta para anunciar esos juicios les da el carácter de advertencia para los hombres. Pero tan duros son los corazones que ni aun esos desastres sin precedente los conducirán a arrepentirse (v. 20-21).