Daniel
Daniel

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 8

Visión del carnero y del macho cabrío – Otro cuerno pequeño

La nueva visión otorgada a Daniel antes del fin del primer imperio (v. 1) ya concierne, sin embargo, a las relaciones del segundo reino (Persia) con el tercero (Grecia o Javán) lo mismo que a la final evolución de este último. La dominación medo-persa (el carnero) debía ser quebrantada y reemplazada por el “macho cabrío”, es decir, el imperio griego. A su turno, este iba a desmembrarse a la muerte de Alejandro para ser repartido entre sus cuatro generales (v. 8). Punto por punto la visión fue notablemente confirmada por la Historia. Después de lo cual, sin transición, pasando por encima de los tiempos actuales, la profecía nos transporta al “tiempo del fin” (v. 17). Mientras el occidente será gobernado por “la bestia” (cap. 7), otro personaje extremadamente poderoso se levantará en oriente en el lugar ocupado antiguamente por uno de los demás “cuernos”. Es el asirio, mencionado por otros profetas. Su única ambición será la de crecer y elevarse cada vez más. Se extenderá en dirección a “la tierra gloriosa” (Israel) y en su impía temeridad quitará el culto de Dios de Jerusalén. Nada igualará su orgullo y locura. ¡Y sin embargo!… pisotear los dones celestiales y el sacrificio de Cristo, echar por tierra la verdad, ya es la actitud de todos los que hoy en día niegan la fe (v. 9-12).

El ángel Gabriel interpreta la visión

El ángel Gabriel está encargado de explicar a Daniel la visión que tanto lo asustó. En los últimos tiempos del reino venidero –el del norte, del imperio griego–, cuando la maldad de los hombres haya llegado al colmo (v. 23), se levantará un rey, llamado el asirio, diferente del pequeño cuerno del capítulo 7. Ese hombre utilizará su extraordinaria inteligencia para hacer el mal (v. 24-25). En último lugar se atreverá a atacar a Cristo. Entonces será quebrantado por la directa intervención de Dios (sin mano), en contraste con la historia de los imperios, en la que vemos a Dios utilizar al uno para derrumbar al otro (Job 34:20).

De esa manera, este capítulo nos mostró cómo los cuernos del carnero (el imperio de los medas y persas) fueron quebrantados y reemplazados por el cuerno del macho cabrío (el imperio griego) y finalmente por el mismo atrevido rey. Dios permite que ese hombre se eleve y elimine a sus rivales, pero su fin es ser quebrantado (Proverbios 6:15). La Historia ya nos ofrece más de un comparable ejemplo. Tal el de Alejandro, llamado el Grande, ese fogoso conquistador, quien murió a los 33 años de edad después de haber subyugado un inmenso imperio. Sin duda, él ilustra mucho mejor que otros estas palabras del Señor Jesús:

Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?
(Mateo 16:26).