S. Marcos » Capítulo 8

Version Reina Valera 1960

Pláticas sencillas
Marcos: La levadura que se debe evitar
Marcos 8:14-21

Cada Día las Escrituras
"¿Quién decís que soy?"
Marcos 8:22-38

Pláticas sencillas
Marcos: La curación del ciego de Betsaida
Marcos 8:22-26

Pláticas sencillas
Marcos: Jesús anuncia su muerte
Marcos 8:27-38

1En aquellos días, como había una gran multitud, y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo:

2Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer;3y si los enviare en ayunas a sus casas, se desmayarán en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos.4Sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien saciar de pan a éstos aquí en el desierto?5Él les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Ellos dijeron: Siete.6Entonces mandó a la multitud que se recostase en tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, los partió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y los pusieron delante de la multitud.7Tenían también unos pocos pececillos; y los bendijo, y mandó que también los pusiesen delante.8Y comieron, y se saciaron; y recogieron de los pedazos que habían sobrado, siete canastas.9Eran los que comieron, como cuatro mil; y los despidió.10Y luego entrando en la barca con sus discípulos, vino a la región de Dalmanuta.11Vinieron entonces los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole señal del cielo, 1 para tentarle.

12Y gimiendo en su espíritu, dijo: ¿Por qué pide señal esta generación? 2 De cierto os digo que no se dará señal a esta generación.13Y dejándolos, volvió a entrar en la barca, y se fue a la otra ribera.14Habían olvidado de traer pan, y no tenían sino un pan consigo en la barca.

15Y él les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, 3 y de la levadura de Herodes.16Y discutían entre sí, diciendo: Es porque no trajimos pan.17Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Qué discutís, porque no tenéis pan? ¿No entendéis ni comprendéis? ¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón?18¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? 4 ¿Y no recordáis?19Cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas cestas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Doce.20Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Siete.21Y les dijo: ¿Cómo aún no entendéis?22Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase.

23Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le preguntó si veía algo.24Él, mirando, dijo: Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan.25Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y le hizo que mirase; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos.26Y lo envió a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea.27Salieron Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó a sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo?

28Ellos respondieron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas. 5 29Entonces él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Respondiendo Pedro, le dijo: Tú eres el Cristo. 6 30Pero él les mandó que no dijesen esto de él a ninguno.31Y comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días.

32Esto les decía claramente. Entonces Pedro le tomó aparte y comenzó a reconvenirle.33Pero él, volviéndose y mirando a los discípulos, reprendió a Pedro, diciendo: ¡Quítate de delante de mí, Satanás! porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.34Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. 7

35Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. 8 36Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?37¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?38Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.

  • 1Mt. 12.38; Lc. 11.16.
  • 2Mt. 12.39; Lc. 11.29.
  • 3Lc. 12.1.
  • 4Is. 6.9–10; Jer. 5.21; Ez. 12.2.
  • 5Mr. 6.14–15; Lc. 9.7–8.
  • 6Jn. 6.68–69.
  • 7Mt. 10.38; Lc. 14.27.
  • 8Mt. 10.39; Lc. 17.33; Jn. 12.25.