La confianza en Dios no será decepcionada

Salmos 71:1-16

Tú eres “seguridad mía desde mi juventud…” dice el salmista en el versículo 5, y en el 17 agrega todavía: “Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, y hasta ahora he manifestado tus maravillas”. Dichoso el creyente que entra muy joven en la escuela de Dios y aprende a confiar en Él. También dice el salmista: “En ti he sido sustentado” (v. 6). El Señor es su fuerte refugio (v. 7), su roca y su fortaleza (v. 3), expresiones que encontramos frecuentemente en los salmos (por ejemplo: Salmo 31:2, 3). En lo que nos concierne, en general no estamos expuestos a persecuciones en nuestros países. Mas nunca lo repetiremos demasiado: los enemigos que “acechan” nuestras almas no son menos temibles que los mencionados en los versículos 10 y 13. En el capítulo 2:11 de su primera epístola, el apóstol Pedro nos pone en guardia contra “los deseos carnales que batallan contra el alma”. Cuando surgen, apresurémonos a buscar nuestro refugio en Dios, con la seguridad de hallar en él una completa liberación.

Sin embargo, el Señor es aun más que “un refugio fuerte” para el redimido: “De ti será siempre mi alabanza… Sea llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día” (v. 6, 8, 14, 22-23). Solo Jesús podía hablar así (comp. los v. 6, 11-12 respectivamente con los v. 9, 11 y 8 del Salmo 22). Pero, amigos creyentes, procuremos realizar esto en alguna medida.

Forma parte del comentario bíblico "Cada Día las Escrituras"