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Siempre he creído en Jesús; pero no puedo decir que soy salvo

Hay una gran diferencia entre creer acerca de Jesucristo y verdaderamente creer en Él. Aun creer que Él murió en la cruz por los pecadores no lo salvará. Debe creer que murió por usted –por sus pecados– y aceptarlo como su Salvador personal. Una historia ilustra la diferencia:

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La Iglesia del Dios viviente

Siete cosas divinas en Mateo 18:20

Ya hemos hablado del maravilloso versículo de Mateo 18:20. Mientras está nuevamente ante nosotros en relación con el tema de este capítulo, deseamos señalar algo más de la plenitud de este versículo lleno de promesas. Tomándolo palabra por palabra veamos las siete cosas divinas que ellas señalan:

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Significado

Indicaremos brevemente el significado esencial de estos cuatro sacrificios. El holocausto era todo quemado sobre el altar; es Cristo entregando su vida, ofreciéndose para la gloria de Dios, víctima perfecta, que cumple así toda Su voluntad: “He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad” (Hebreos 10:7).

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The Mackintosh Treasury

Significado invariable de la palabra “eterno” en el Nuevo Testamento

Creemos que la Palabra de Dios enseña la eternidad del castigo con la mayor amplitud y claridad. La palabra griega traducida “eterno” o “para siempre”, aparece unas setenta veces en el Nuevo Testamento. Daremos algunos ejemplos: “Ser echado en el fuego eterno” (Mateo 18:8). “Para tener la vida eterna” (Mateo 19:16).

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Siguiendo la verdad en amor

La vida de la asamblea no queda limitada a las reuniones, aunque sea en estas, y por encima de todo en la Mesa del Señor, donde ella se manifiesta. En realidad, su funcionamiento comprende enteramente la vida cristiana de todos los creyentes. Nos demos cuenta o no, todos los detalles de la vida espiritual de cada uno de ellos repercuten sobre el conjunto del Cuerpo, e inversamente.

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La Iglesia del Dios viviente

Solo un cuerpo

La Iglesia de Cristo es un solo cuerpo aunque sus miembros sean muchos, –cada uno diferente del otro– y estén esparcidos por todo el mundo. “Nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros”, escribió Pablo a los romanos (Romanos 12:5). Así también escribió a los corintios:

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Somos llamados a andar conforme a la verdad de la unidad del cuerpo

Ahora bien, debemos tener en cuenta que esta verdad de la unidad del cuerpo no es una mera abstracción –una especulación estéril–, un dogma muerto. Es una verdad práctica, formativa, influyente, a la luz de la cual somos llamados a andar y a juzgar todo alrededor de nosotros, como también juzgarnos a nosotros mismos. Así ocurrió con los fieles de Israel en la antigüedad.

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¿Son mejores que otros?

No, estos cristianos en sí no son mejores. Alaban a Dios, quien por gracia los ha salvado, los guarda y restaura cuando han pecado. Saben que “la carne”, la vieja e incorregible mala naturaleza, todavía mora en ellos y que pueden deshonrar mucho a su Señor por falta de vigilancia.

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Soy demasiado pecador para ser salvo

No cabe duda de que usted es un gran pecador, y quizás incluso peor de lo que se imagina. Dios todo lo sabe con respecto a usted. Desde su niñez, cuidó de usted y le amó más que lo hacen los propios padres. A pesar de su pecado, Dios tiene los brazos abiertos para acogerle.

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Su actividad en la tierra

Y el Eterno dijo a Satanás: “¿De dónde vienes?”. Y Satanás respondió y dijo: “De rodear la tierra, y de andar por ella” (Job 1:7; 2:2).

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Su actividad en los lugares celestiales

Aunque nos sorprenda, Satanás y sus ángeles representan además las “huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12). El primer capítulo de Job nos muestra a Satanás presentándose delante de Dios, sometido a un interrogatorio divino. Es llamado “príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” (cap. 2:2).

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Su caída

La caída de Satanás –tal como su origen– es descrita de una forma velada.

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Su composición

En efecto, la Iglesia está integrada por los que poseen la nueva vida en Cristo, la vida de Dios, y únicamente por aquellos. Por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu (1 Corintios 12:13).

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Su destino

El pensamiento de Dios en relación con su pueblo fue comunicado a Abraham, recordado a Moisés y confirmado infinidad de veces por los profetas.

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Su destino final

El “fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles” (Mateo 25:41). “El diablo… fue lanzado en el lago de fuego y azufre” (Apocalipsis 20:10). Atado durante el reinado de mil años, el diablo será definitivamente juzgado después de su rebelión final, mencionada en Apocalipsis 20:7-9.

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Su fundamento

El versículo citado en Mateo 16: Sobre esta roca edificaré mi iglesia,

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Su fundamento

Aquí se nos presenta claramente el verdadero fundamento de la disciplina en la Asamblea. El lugar de la presencia de Dios debe ser santo: “Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:16). No se basa sobre el miserable principio de: “Estate en tu lugar, no te acerques a mí, porque soy más santo que tú” (Isaías 65:5). Gracias a Dios, no.

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Su incesante intercesión a favor de nosotros en la presencia de Dios

Hebreos 7:25 nos muestra otra parte muy preciosa de la obra sacerdotal de nuestro Señor, a saber: su incesante intercesión a favor de nosotros en la presencia de Dios. “Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos”.

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La Iglesia del Dios viviente

Su lugar bajo la ley

En conexión con lo anterior, deseamos hacer una breve referencia al lugar de la mujer bajo la ley. Cuando el apóstol Pablo escribió a la asamblea de Corinto para instruirla en cuanto al lugar de las mujeres en la Asamblea, dijo que debían estar “sujetas, como también la ley lo dice” (1 Corintios 14:34).

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Su lugar en la Asamblea

1 Corintios 14:34-38 nos da instrucciones claras en cuanto al lugar de la mujer en la Asamblea.

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La Iglesia del Dios viviente

Su lugar en la caída

Hemos visto a través de la creación que el lugar o posición de la mujer es de sujeción a su cabeza y de compañerismo con su esposo. Ahora consideraremos qué parte tuvo ella en la caída de la humanidad en el huerto del Edén y qué posición fue la que se le dio como resultado de este hecho.

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La Iglesia del Dios viviente

Su lugar en la casa

Ya hemos mencionado el hogar por ser uno de los círculos dentro del cual es importante discernir la posición dada por Dios. El hogar viene naturalmente antes que la Iglesia en el orden moral y en el orden cronológico al ser el fundamento de toda la sociedad. Por eso, nos corresponde considerar primero el lugar especial que la Escritura da a la mujer en esta esfera tan bendita.

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La Iglesia del Dios viviente

Su lugar en la creación

En Génesis 2 podemos ver que el hombre fue creado primero y que, de la costilla de Adán, Dios hizo una mujer y la trajo al hombre para que fuera su ayuda idónea. En 1 Corintios 11:8-12 el Espíritu de Dios hace el siguiente comentario sobre esto:

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La Iglesia del Dios viviente

Su lugar en la dispensación de la gracia

Hasta ahora hemos considerado el lugar de la mujer en la creación, en la caída de la humanidad y bajo la ley. Habremos notado que la Escritura menciona su posición en cada una de estas esferas en conexión con instrucciones en cuanto a su lugar en la Iglesia.

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