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Su caída

La caída de Satanás –tal como su origen– es descrita de una forma velada.

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Su concepción

En Isaías 7:14 ya se había anunciado que la virgen concebiría y daría a luz un hijo. Hay que acudir a los evangelios para entender el alcance de esta profecía.

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Su destino

El pensamiento de Dios en relación con su pueblo fue comunicado a Abraham, recordado a Moisés y confirmado infinidad de veces por los profetas.

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Su destino final

El “fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles” (Mateo 25:41). “El diablo… fue lanzado en el lago de fuego y azufre” (Apocalipsis 20:10). Atado durante el reinado de mil años, el diablo será definitivamente juzgado después de su rebelión final, mencionada en Apocalipsis 20:7-9.

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Su fundamento

El versículo citado en Mateo 16: Sobre esta roca edificaré mi iglesia,

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The Mackintosh Treasury

Su futura aparición por los suyos: “Y aparecerá por segunda vez… para salvar a los que le esperan”

Hasta aquí, en cuanto a la expiación y la intercesión. Solo nos resta tratar el Advenimiento, la segunda venida del Señor. Deseamos especialmente recordarle al lector que, al tratar la muerte de Cristo, hemos dejado completamente sin tocar un punto importante que está relacionado con ella, a saber, nuestra muerte en él.

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Su humanidad

Del Señor Jesús se ha dicho que «su humanidad fue perfectamente natural en su desarrollo». Es esta una declaración muy hermosa y verdadera. Si fuera preciso lo demostraría el versículo 52 del capítulo 2 de Lucas.

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Su ministerio

Es hermoso ver a Jesús de lugar en lugar en sus idas y venidas, su compasión, sus enseñanzas, su perfecta humanidad. A veces su divinidad brilla como un relámpago, cuando calma la tempestad o resucita a Lázaro, o cuando hace tantos milagros. Como alguien dijo: «Escondía la forma de Dios bajo la de un esclavo, su divinidad bajo el espeso velo de un Galileo despreciado».

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Su muerte

Han pasado los años. Estaba cerca la fiesta de los panes sin levadura, que se llama la pascua, en la cual era necesario sacrificar el cordero de la pascua. “Cuando era la hora, se sentó a la mesa” (Lucas 22:14). Había llegado la hora “para que pasase de este mundo al Padre” (Juan 13:1). ¿Va a retroceder ante el sufrimiento? ¿Obedecerá hasta la muerte?

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Su nacimiento

Miqueas 5:2 había anunciado que el Cristo nacería en Belén. José y María vivían en Nazaret. ¿Qué iba a hacer Dios para que María fuera a la ciudad de David y diera a luz allí? Dios está por encima de todo. El emperador promulgó un edicto para que todos se empadronaran (de hecho el censo se hizo más tarde).

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Su organización

Como Dios ya lo había anunciado a Abraham, los descendientes del patriarca habitarían durante mucho tiempo en un país extranjero en el cual serían sometidos a la esclavitud. Esto ocurrió en Egipto, a donde José fue llevado después de haber sido vendido por sus hermanos, y donde llegó a ser el gobernador del país.

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Su origen

El pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron (Romanos 5:12).

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Su origen

Entre la familia humana surgida de Noé después del diluvio, Abraham fue el primero en recibir un llamado de Dios. El conocimiento del verdadero Dios se había esfumado mezclándose con la idolatría naciente. Durante esa época el testimonio de Dios era transmitido oralmente de una generación a otra.

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Su origen

La Palabra de Dios nos revela muy poco sobre Satanás; y las pocas porciones que nos hablan de él, a veces lo hacen encubiertamente, en particular las que hacen alusión a su estado original. Bajo la figura del rey de Babilonia, en Isaías 14 es descrito con el título que le es dado: “¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana!” (v. 12).

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Su origen y su naturaleza

El Espíritu Santo procede del Padre (Juan 15:26), y el Padre lo envió en nombre del Hijo (Juan 14:26). Después de la glorificación de Jesús, la promesa concerniente al Espíritu Santo se cumplió el día de Pentecostés, estando los discípulos reunidos (véase Hechos 2:1-4).

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Su persona, nuestro todo

«El privilegio de nuestra fe cristiana» –ha escrito alguien– «el secreto de su poder, consiste en esto: todo lo que ella posee, todo lo que ella ofrece, se halla resumido en una persona.

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The Mackintosh Treasury

Su relación con la inmortalidad del alma

Pero no solo la eternidad del castigo está tan claramente establecida en la Escritura como la eternidad de Dios mismo, o de cualquier cosa que le pertenece, sino que creemos que ella también surge como una verdad necesaria de otras verdades que son generalmente recibidas incondicionalmente. Tómese, por ejemplo, la inmortalidad del alma. ¿Alteró la caída del hombre esta cuestión?

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Su relación con la naturaleza infinita de la expiación hecha por Cristo

Consideremos la doctrina de la expiación. Si algo menos que un castigo eterno es debido al pecado, ¿qué necesidad había de un sacrificio infinito para librarnos de ese castigo? ¿Podía algo menos que el incomparable, inestimable sacrificio del Hijo de Dios librar a alguien del fuego del infierno, y ese fuego no ser eterno?

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Su resurrección

En 1 Corintios 15:4 se nos dice que “fue sepultado”, para que nadie diga que sufrió un desvanecimiento temporario al clamar a gran voz y expirar en la cruz. Murió realmente y resucitó realmente. Algunos negaban la resurrección, pero “si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vana es… vuestra fe” (v. 13-14).

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Subo a mi Padre y a vuestro Padre

Como un testimonio más humilde aun de su plena fidelidad a todas sus promesas, el Salvador se encuentra con los suyos en Galilea, tal como les había prometido; y, como una expresión más completa de la misma fidelidad, los lleva al Padre, al cielo, como también les había prometido, enviándoles este mensaje: “Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios” (Juan 20:17).

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Sugerencia de Pedro

También en el capítulo 16 de Mateo vemos a Pedro manifestando un tierno afecto y un fuerte apego por su maestro: “Señor” –le dice– “ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca”, pero Jesús juzgó las palabras de Pedro solamente según su valor moral. Cuán duro, por cierto, es para nosotros actuar así cuando se nos trata de una manera tan agradable.

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Sus acciones ocasionales

“¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Todos maestros? ¿Hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos?” (1 Corintios 12:29-30). Tales preguntas nos demuestran que estos dones no han sido otorgados a la Iglesia de manera permanente, y que solo algunos los poseían. Cuando las necesidades eran satisfechas, estos dones no eran renovados.

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Sus funciones esenciales

En los capítulos 14, 15 y 16 del evangelio de Juan, el Señor enseña a sus discípulos respecto al tiempo en que estarían solos en la tierra después de Su partida. En el curso de estos encuentros de una preciosa intimidad, a menudo el Señor alude al Espíritu Santo, llamándole “el Consolador”. Esta palabra (en griego “Paracleto”) también tiene el sentido de abogado, intercesor o defensor.

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Tercera respuesta: Comunión entre creyentes

Partimos el pan para expresar la colectividad y la unidad que forman todos los creyentes de la tierra. Esta idea también está estrechamente relacionada con la Mesa del Señor. Pablo escribe:

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