55 resultados
Lo que significa «educar»
«Educar» no es meramente enseñar o instruir, sino también «conducir por un curso particular o llevar a lo largo de cierto paso». Se requiere continua vigilancia, constante atención y persistente cuidado para producir el efecto y objeto deseados.
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Mantener los afectos
Un estimado hermano con mucha razón ha escrito respecto a Colosenses 3:21: «Los padres deben ser benévolos para que los afectos de sus hijos no se enfríen y sean inducidos a buscar en el mundo la felicidad que normalmente deberían hallar en el círculo doméstico que Dios ha formado como una salvaguardia para aquellos que están en pleno desarrollo».
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Mis pecados no me preocupan lo suficiente
Muchas personas, cuando ven que son culpables delante de Dios, se ocupan de lo que sienten. Sin embargo, la salvación no depende de lo que uno sienta. No tenemos que «sentir» nada para ser salvos. Deje de pensar en su inquietud. Más bien pregúntese: ¿Quiere Dios salvarme ahora?
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«No comprendo. Fue demasiado fácil».
Algunos nos dicen: «No comprendo el Evangelio; ustedes dicen: Crean solamente. Me parece una cosa demasiado fácil». Tal afirmación la he oído en muchas otras partes del mundo; brota naturalmente del corazón humano. Pero es mejor que reflexione, que piense bien: ¿en realidad fue una cosa demasiado fácil? El Señor Jesús descendió del cielo a la tierra. ¡Qué viaje!
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No creo que me haya arrepentido lo suficiente
La Biblia dice que, a no ser que nos arrepintamos, pereceremos (Lucas 13:3). ¿Significa esto que usted debe alcanzar cierto grado de arrepentimiento para ser perdonado?
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¿No es un atrevimiento decir que uno es salvo?
¿Cree a Dios? Él dice por medio del apóstol Juan: “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios (Jesús), para que sepáis que tenéis vida eterna” (1 Juan 5:13).
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No importa lo que crea, siempre que sea sincero
He aquí lo siguiente: un hombre, al sentirse mal, fue a buscar medicamento. Pero, por equivocación, tomó un frasco de veneno e ingirió algo de su contenido. Una hora más tarde murió sufriendo terribles dolores. ¿Se salvó porque creía que era medicamento? Estaba realmente equivocado y, como consecuencia, murió.
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No me siento salvo
Nunca se nos pide que «nos sintamos salvos», sino solo que creamos en la Palabra de Dios. Nuestros pecados serán perdonados una vez que confiemos en Cristo como nuestro Salvador. En el ejemplo anterior del hombre por el que alguien pagó una gran suma de dinero, aquél no sintió que se había pagado la deuda. Lo sabía porque tenía el recibo y eso le alegraba.
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“No provoquéis a ira a vuestros hijos”
Padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor (Efesios 6:4).
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No puedo amar a Dios
Para lograr el perdón de sus pecados, algunas personas se esfuerzan mucho en amar a Dios. Sin embargo, se dan cuenta de que realmente no pueden.
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No puedo dejar los placeres del mundo
Hasta que usted sea salvo, Dios no le pide que deje los placeres del mundo. El deseo de Dios es que reciba por fe a Cristo en su corazón, y luego Él le salvará tanto del castigo como del poder del pecado. Dios quiere salvarle ahora mismo, tal como es. No tiene que dejar el mundo antes de convertirse.
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¿No quemó la planta de tulasi?
El pequeño Music, alegre y regordete, empezaba a correr por toda la casa, cuando una tarde al crepúsculo, mientras Mimosa preparaba la cena, se sobresaltó al oír gritar a su marido. Corrió hacia la galería. –¡Mira, mira! ¡se me clavó una espina en el tobillo del pie derecho!
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No quiero ser triste y melancólico
Algunas personas piensan que los cristianos tienen caras largas y vidas tristes. Esta es una de las mentiras más grandes de Satanás. La verdadera y duradera felicidad es la parte de todo cristiano. ¿Puede entristecerme saber que mis pecados están perdonados y que voy a pasar la eternidad con el Señor Jesús en el cielo?
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¿No son suficientes las buenas obras?
Cuando se dice que Dios salva por gracia, “por medio de la fe… y no por obras para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8, 9), la gente piensa que los cristianos no creen en las buenas obras. Esto es un error. La Biblia nos muestra que una persona que no ha sido salvada no puede agradar a Dios con sus buenas obras.
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¿No tengo que orar para ser salvo?
En ninguna parte de la Biblia se nos dice que la gente se salva por orar mucho, sino simplemente por tener fe en la obra que el Señor Jesucristo cumplió. Usted no necesita suplicarle al Señor que lo salve. Él es quien está rogándole que acepte la salvación (2 Corintios 5:20; Apocalipsis 3:20).
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Noé y su casa
Cuando la iniquidad del mundo antediluviano había llegado a su colmo, y el Dios justo –quien estaba por devastar toda esta escena de corrupción con la recia corriente del juicio– tuvo que decidir el fin de toda carne, estas gratas palabras sonaron a oídos de Noé:
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¿Nos reconoceremos en el cielo?
A veces los cristianos se preguntan si reconoceremos en el cielo a aquellos que nos tomaron la delantera. Personalmente, no lo dudo; pero reconoceremos también a los que no habíamos conocido en este mundo, de la misma manera que los discípulos reconocieron en el monte de la transfiguración a Moisés y a Elías en gloria, mientras que éstos no hacían más que hablar con Jesús.
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Nunca en mi vida le he hecho mal a nadie
¿Quiere usted decir que nunca ha tenido un mal pensamiento, ni ha mentido, ni ha tratado de engañar a nadie? ¿Ha amado a Dios con todo el corazón, alma, fuerza y mente? ¿Ha amado a otros como a usted mismo? Esta es la perfección que Dios requiere (Lucas 10:26-37). Por supuesto, nadie puede vivir una vida tan perfecta.
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Nutrir los corazones
¡Cuán bueno es llenar los tiernos corazones y las mentes de los niños con las verdades de la preciosa Palabra de Dios! Es de gran valor instruir en las Escrituras a los niños cuando aún lo son y adiestrarlos en un conocimiento profundizado de la Palabra de Dios. Es como preparar bien los elementos de una fogata, de modo que baste una chispa para convertirla en llama.
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Obligar a obedecer
Para ser obedecidos, los padres deben atenerse a su palabra y cumplir sus advertencias de castigo en caso de desobediencia. Los niños son vivos observadores y pronto saben si lo que decimos, lo decimos seriamente o no, si castigaremos la desobediencia y recompensaremos la obediencia. Los padres deben insistir, aun apelando al castigo si fuese necesario, en ser obedecidos.
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Palabras inefables
No hay un cuarto cielo, de modo que el paraíso es el lugar más alto, es el cielo de Dios, “el paraíso de Dios” (Apocalipsis 2:7). Allí fue arrebatado el apóstol Pablo. ¿Cómo? Sólo Dios lo sabe; pero Pablo estaba seguro de que podía estar allí tanto como alma separada del cuerpo como en el cuerpo.
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“Para que vuestras oraciones no tengan estorbo”
En 1 Pedro 3:7 los esposos son exhortados a habitar con sus esposas “sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia y de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo”.
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Paraíso y gloria
Notemos además que el paraíso no es la gloria. No cabe la menor duda de que la gloria está allí donde Cristo se encuentre; pero nosotros sólo podremos entrar en la gloria como seres completos; tendremos cuerpo y alma reunidos, y no nos hallaremos en un estado intermedio. Generalmente nos hacemos una falsa idea de la gloria al considerarla como un lugar. La gloria es una manifestación.
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