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Mensaje para todos

La paz os dejo (n° 9, parte 1)

Jesús dice: La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. (Juan 14:27)

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¿Barrabás o Jesús?

La lucha entre las tinieblas y la luz, de la cual somos testigos, confirma la verdad enunciada al principio del evangelio según Juan: “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo” (cap. 1:9).

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“Consumado es”

La obra hecha en la cruz ofrece aun otro aspecto que, en todas las épocas, ha llenado de admiración a quienes han meditado en ella. Es lo que expresa esta estrofa de un cántico:

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“Crucificado en debilidad”

“Y le llevaron a un lugar llamado Gólgota, que traducido es: Lugar de la Calavera” (Marcos 15:22).

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“Fuera del campamento”

“Tomaron, pues, a Jesús, y le llevaron. Y él, cargando su cruz, salió…” (Juan 19:16-17). En el transcurso de los tiempos, ¡cuántos creyentes han sentido su corazón oprimido al detenerse a considerar esta escena! Poco antes, Pilato había dicho al pueblo: “Mirad, os lo traigo fuera… Y salió Jesús” (Juan 19:4-5).

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“He ahí tu madre”

“Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena” (Juan 19:25-27). ¡Cuán preciosas eran las relaciones que estas mujeres mantenían con Jesús! Ellas lo habían seguido desde Galilea y “le servían de sus bienes” (Marcos 15:41; Lucas 8:2-3). “Y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén”.

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“He aquí el hombre”

En el mismo instante en que Barrabás el malhechor fue librado, Jesús, de quien el más alto magistrado del país acababa de proclamar solemnemente su inocencia, fue entregado a los verdugos. “Así que, entonces tomó Pilato a Jesús, y le azotó” (Juan 19:1).

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“¡He aquí vuestro Rey!”

La perplejidad de Pilato había llegado a su colmo. Hasta ese momento los judíos se habían constituido en defensores de aquellos que comparecían ante él. Ahora sucedía todo lo contrario: él estaba convencido de la inocencia del acusado, ¡y ellos exigían su condena a muerte! Pilato no les ocultó su profundo desprecio:

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The Mackintosh Treasury

La persona y la obra de Cristo: Betania

Vayamos a los capítulos 11 y 12 de Juan y, si no nos equivocamos, hallará usted allí un exquisito manjar espiritual. En el capítulo 11, vemos lo que el Señor Jesús fue para la familia de Betania; y en el capítulo 12, lo que la familia de Betania fue para él. Toda esta porción está llena de la más preciosa instrucción.

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“Me negarás tres veces”

A continuación de los versículos que relatan el arresto del Señor Jesucristo, leemos: Todos los discípulos, dejándole, huyeron (Mateo 26:56).

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Pilato

“Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era de mañana” (Juan 18:28). El sumo sacerdote, el concilio, el gobernador, Herodes el tetrarca, todos ellos comenzaron su actividad muy temprano, con una energía particular generada por su odio contra Dios. Esto revela también la febril agitación que se apoderó de los jefes del pueblo.

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The Mackintosh Treasury

La acción de nuestro Señor con respecto a los suyos en el mundo

Consideremos primero la acción misma. Debemos tener en cuenta que lo que se nos presenta aquí no es “el lavamiento de la regeneración” (Tito 3:5). Esta obra pertenece a la primera etapa del servicio de Cristo a favor de nosotros.

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