15 resultados

The Mackintosh Treasury

La conversión, ¿qué es?

Después de considerar la absoluta necesidad de la conversión y de ver, en alguna medida, lo que no es, tenemos que inquirir ahora quées. Y, en esto, hemos de ceñirnos estrictamente a las infalibles enseñanzas de la Sagrada Escritura. No podemos aceptar nada menos ni cosa diferente de lo que muestra la Biblia.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La cruz central

1.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La disciplina de Dios

Esto es de inmensa importancia para todos nosotros. Somos muy propensos a olvidar el prominente hecho de que “Jehová prueba al justo”. “No apartará de los justos sus ojos” (Salmo 11:5; Job 36:7). Estamos de continuo en Sus manos y bajo Su mirada. Somos los objetos de Su amor profundo, tierno e invariable, pero somos también los objetos de Su sabio gobierno moral.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La doctrina de la elección y el Evangelio

Pero quizás haya entre nuestros lectores quienes, al llegar a este punto, se sientan inclinados a preguntar; “¿Y cómo se las arregla usted con el tema de la elección?”. A eso respondemos: «Muy sencillamente, dejándolo donde Dios lo ha colocado: como un lindero en la heredad del Israel espiritual, no como un tropezadero en la senda del buscador angustiado».

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La doctrina de la perseverancia final o la seguridad eterna del creyente

Primeramente, pues, en cuanto a la doctrina de la perseverancia final, nos parece extremadamente clara y simple si uno la considera en su relación inmediata con Cristo, como, por cierto, toda doctrina debiera ser considerada. Cristo es el alma, el centro y la vida de toda doctrina.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La esfera o ámbito de la gran comisión

La esfera o ámbito de «la gran comisión» se nos presenta en esa expresión de tan vasto alcance: “En todas las naciones” (Lucas 24:47), y está en perfecta consonancia con todo lo que hemos venido examinando.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La esperanza del cristiano

Este tercer y último punto se presenta en nuestro capítulo de una manera tan característica como los otros dos. La posición del cristiano es ser hallado en Cristo; el objeto del cristiano es conocer a Cristo, y su esperanza es ser semejante a Cristo. ¡Cuán admirablemente perfecto es el lazo que existe entre estas tres cosas!

Sección del libro @book, de @author

La extensión del perdón que Dios nos da

Muchos no tienen ideas muy claras acerca de este punto. No ven la amplitud de la expiación y no comprenden que ella se aplica a todos sus pecados.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La falacia de que el castigo eterno es incompatible con el amor de Dios

Y ahora diremos unas palabras en cuanto a la idea de que es incompatible con el carácter de Dios permitir tal cosa como un castigo eterno. Muchos parecen atribuir gran importancia a esto. Parecen pensar que la miseria eterna nunca podría corresponderse con la misericordia y la bondad de Dios.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La figura del diluvio y el arca

Todo esto está prefigurado vívidamente por el diluvio y el arca, en los días de Noé: “Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La forma de gobierno de la Iglesia más conforme con las Escrituras

Una cuestión bastante natural surge en la mente del investigador de la verdad: «¿Cuál es la forma de gobierno de la Iglesia más conforme con las Escrituras?». «¿Con qué grupo de cristianos debo asociarme eclesiásticamente?». La respuesta a estas preguntas es: «Asóciese con aquellos que sean verdaderamente “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Efesios 4:3)».

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La importancia de la resurrección

Hemos visto que la base de «la gran comisión» es la muerte y resurrección de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Esto nunca debe perderse de vista. Fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día (Lucas 24:46).

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La incertidumbre de algunos creyentes

Es preciso tener en claro esta gran verdad fundamental. Muchos, incluso un gran número de hijos de Dios, tienen dudas en cuanto a ella, y por eso tienen miedo cuando piensan en el tribunal del juicio. Ellos no conocen a Dios como Justificador. Su fe no se ha apoderado de él como el que levantó de entre los muertos a Jesús, nuestro Señor.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La ley

A la ley se la contempla erróneamente de dos maneras: Primero, como fundamento de la justificación, y Segundo, como regla de vida del cristiano.

Sección del libro @book, de @author

La manera en que Dios perdona

Todos sabemos que a menudo hay más poder en la manera de hacer un acto que en el acto mismo. Se oye decir frecuentemente: «Reconozco que Fulano me ha hecho un favor, pero lo hizo de tal manera que le quitó todo mérito». El Señor tiene su manera de obrar. Él no solamente hace grandes cosas; pero las hace de modo que nos convenzamos de que es su corazón el que actúa.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La misma decadencia y la misma causa en la cristiandad de hoy

Y ¿acaso no es exactamente lo mismo con respecto al pueblo de Dios en la actualidad? ¿Acaso la Palabra de Dios no es nuestra obediencia, nuestra sabiduría, nuestra salvaguardia y el fundamento de toda verdadera grandeza moral? Sin duda. Nuestra sabiduría consiste en obedecer. El alma obediente está segura, es sabia, feliz y fructífera. Como fue en el pasado, así también es ahora.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La naturaleza del evangelio de Pablo

Veamos ahora en qué consistía realmente este “misterio”, este “evangelio”, esta “salvación”, y lo que tenía de particular. Es sumamente importante comprender esto. ¿Cuál era, pues, el Evangelio de Pablo? ¿Era un método de justificación del pecador diferente del que predicaban los otros apóstoles? No, de ninguna manera.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La obediencia individual a la Palabra en tiempos de oscuridad

Los diversos períodos de la vida de Josías son claramente diferenciados.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La Palabra de Dios nos da certeza

La falsa Teología me dice que nunca puedo estar seguro de mi salvación; la Palabra de Dios, en cambio, me dice que sí. ¿A cuál de las dos debo creer? La primera me llena de tristes dudas y temores; la última me da una certidumbre divina. Aquella me remite a mis propios esfuerzos; esta, a una obra cumplida. ¿A cuál escucharé?

Sección del libro @book, de @author

La Palabra de Dios nos da certeza

La falsa Teología jamás me da seguridad; la Palabra de Dios sí. ¿A cuál de ellas creeré? La primera me llena de dudas y temores; la última me imparte divina seguridad. Una me hace esperar en mis propios esfuerzos; la otra me permite descansar sobre una obra consumada. ¿A cuál escucharé? A través del Libro de Dios, no hay rastro alguno de que uno no pueda estar seguro de su salvación eterna.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La Palabra de Dios permanece inalterable a pesar de la ruina

Pero aunque esta verdad era algo que estaba “escondido desde los siglos en Dios” (Efesios 3:9), sin embargo existía la unidad de la nación de Israel. Aunque no existía la unidad de un cuerpo, sí había una unidad nacional. Esta unidad fue siempre reconocida por los fieles, a pesar de las condiciones externas del pueblo.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La perfección del objeto del corazón del cristiano

Todavía somos introducidos aquí en la nueva creación: Cristo por su muerte me dio una conciencia perfecta; por su vida me da un objeto perfecto para el corazón. Es claro que si primero no experimenté la gran bendición de una conciencia purificada, no podré estar debidamente ocupado de este objeto, de la Persona de Cristo.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La perfección en cuanto a la conciencia

Creemos que el primer gran aspecto de la perfección cristiana se encuentra en el capítulo 9 de la epístola a los Hebreos, y puede denominarse perfección en cuanto a la conciencia: “Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto (teleiosai), en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto” (Hebreos

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La perfección en el andar

Se define en Mateo 5:48: “Sed, pues, vosotros perfectos (teleioi), como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. Ahora bien, uno puede preguntar: ¿Cómo podemos ser perfectos como nuestro Padre que está en los cielos? ¿Cómo podemos alcanzar un fin tan elevado, una norma tan alta?

Sección del libro @book, de @author