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El hogar cristiano

El hogar fue establecido por Dios, y fue Su designio para la humanidad. Cuando Dios hizo a Adán y a Eva y los unió en santo matrimonio, mandándoles que fructificaran y se multiplicaran y que llenaran la tierra, instituyó la primera familia y el primer hogar (Génesis 1:27-28). Toda la estructura social humana descansa sobre la unidad de la familia. Y el hogar, la morada de la familia, bien sea una choza o una mansión, es la fortificación o el refugio de la comunidad. De ahí a que se diga con frecuencia: «El hogar es el baluarte de la nación». Sobre él descansa todo el edificio de la civilización. Si él desaparece, desaparece la nación, porque la nación no es sino un conjunto de individuos unidos por una relación de familia. Es evidente, pues, la importancia del hogar y de la vida familiar conforme a los pensamientos de Dios.

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Mensaje para todos

Agradables a él (n° 12, parte 2)

Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables.2 Corintios 5:9

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Mensaje para todos

¿Dónde moras?

“Volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron… Maestro, ¿dónde moras?” Juan 1:37-38

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El hogar para Dios

Comenzamos nuestra meditación sobre el hogar cristiano recordando su institución por Dios mismo y vimos que el verdadero hogar cristiano es aquel en el que al Señor se le da su justo lugar, y donde las relaciones establecidas por él son mantenidas de acuerdo con su pensamiento y propósito, a fin de glorificarle.

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El matrimonio, la base del hogar

Ahora que hemos visto el lugar vital, ordenado por Dios, que el hogar ocupa en el sistema social, nos detendremos un poco en detalle en la honorable y santa institución del matrimonio, el cual fue dado por Dios como la base misma del hogar.

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Esposo y esposa

Las relaciones de nuestro círculo familiar deberían expresar y reflejar nuestras relaciones celestiales. Y esto se verificará en la medida en que ellas se vuelvan reales por el poder del Espíritu no contristado.

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La familia y su cabeza

Hemos considerado la relación de esposo y esposa, de modo que llegamos ahora al círculo de la familia. Las Escrituras abundan en cuadros de la vida familiar para nuestro ejemplo e instrucción, y también para nuestra advertencia y amonestación.

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Madres

Si bien no conocemos exhortación o precepto alguno que en las Escrituras esté dirigido a las madres, hay muchas menciones de ellas en la Biblia y ejemplos abundantes para su instrucción en justicia y piedad.

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Padres

Hemos considerado al esposo en su carácter de cabeza de la casa, con su autoridad y responsabilidad como tal. Ahora le consideraremos en su carácter de padre en el círculo familiar.

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Siervos y amos

Habiendo considerado las relaciones entre esposo y esposa, entre padre, madre e hijos en el hogar cristiano, resta hacer lo mismo con la relación que existe entre siervos y señores; pero como esta relación no se da en todos los hogares, sólo la consideraremos brevemente.

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Su importancia, disposición y características

¡Qué dulces pensamientos despierta en la mente esa palabra «hogar», y qué maravillosa alegría hace brotar en todo corazón humano! Aun más precioso es el recuerdo del «hogar cristiano» para aquellos que han tenido el gran privilegio de tal ambiente, en el cual Dios fue honrado y reconocido como Cabeza de la casa.

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Abandono del orden de Dios

Vivimos días en los que los principios de Dios para la humanidad están siendo descartados, y en los que abunda el desorden y la corrupción, como sucede siempre que el hombre se aparta del orden de Dios. El amor libre, la infidelidad, el divorcio y todas las formas de obstinación están causando el naufragio de numerosas familias.

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Afectos demasiado sagrados para tratarlos a la ligera

En estos días de moralidad decadente y liberalismo, resulta necesario decir que el trato entre jóvenes de ambos sexos, y también de los más maduros, que acostumbran a cortejar con diferente pareja cada vez que así lo desean, ciertamente no es de Dios.

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Amos

Amos, haced lo que es justo y recto con vuestros siervos, sabiendo que también vosotros tenéis un Amo en los cielos (Colosenses 4:1).

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Aquila y Priscila

Formas especiales de servicio cristiano se presentan para el esposo y la esposa cristianos que han fundado un hogar y desean servir juntos al Señor.

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Atraer o repeler

Los padres y las madres que se han asegurado el afecto y la confianza de sus hijos, habrán ganado su interés, de modo que éstos escucharán de buena voluntad tanto las exhortaciones y palabras de corrección como la lectura y exposición de la verdad divina de la boca de sus amados padres, a quienes reconocerán como sensatos, considerados y llenos de amor.

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Atrevimiento indecoroso

Otra práctica corriente, a la cual podemos aludir aquí, es la inmodesta y poco femenina costumbre de las jóvenes de tomar la iniciativa para empezar un noviazgo. Tal atrevimiento y abandono del lugar ordenado por Dios es una ofensa a las sensibilidades de la verdadera naturaleza humana y de una mente espiritual.

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Casarse en el Señor

El cristiano es advertido a no unirse “en yugo desigual con los incrédulos” (2 Corintios 6:14). De conformidad con esto, cuando un cristiano se une en matrimonio con un inconverso, no es Dios quien los junta. (El hecho de que Dios puede intervenir en gracia soberana para salvar al inconverso y dar bendición es otra cuestión, que no altera en absoluto la afirmación precedente).

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Comenzar temprano

«El secreto para lograr una educación exitosa y para obtener obediencia es comenzar temprano», escribe una madre experimen­tada.

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Conclusión

Al terminar nuestras meditaciones sobre este importante tema que es el hogar cristiano, rogamos que los pensamientos y el afecto del lector y del autor sean así más verdaderamente concentrados en Cristo. Él, quien es la piedra angular de la familia cristiana, el centro bendito del que debe comenzar todo, hacia el cual debe tender todo y alrededor del cual debe reunirse todo.

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Condiciones esenciales para la bendición matrimonial

Estos versículos no dan la totalidad de los preceptos matrimoniales, sino aquellos que el esposo y la esposa están más expuestos a olvidar. Consideran las características esenciales de su relación entre sí e insisten en ellas para el debido mantenimiento de esta unión concedida por Dios de acuerdo con Sus pensamientos y propósitos.

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Confianza recíproca

Los padres deberían ser en cierto modo amigos de sus hijos con el fin de conservarlos en el círculo familiar y evitar que busquen sus amistades en el mundo. Esto es muy importante, pues muchos jóvenes dicen haber echado de menos esta feliz compañía en su juventud.

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Conocer la voluntad del Señor

Quizás el lector esté perplejo y se pregunte: ¿Cómo puedo saber quién es la persona con quien el Señor desea que me una en matrimonio? El modo de conocer el pensamiento de Dios en este muy importante paso es el mismo que en cualquier otro asunto, ya sea pequeño o grande. Se halla en la oración y dependencia paciente en el Señor, en comunión, buscando su rostro y escudriñando su Palabra.

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“Críamelo”

Las palabras que la hija de Faraón dirigió a la madre de Moisés en Éxodo 2:9 han sido citadas con frecuencia, a fin de señalar lo que Dios pide a cada madre cuando le confía un niño: “Lleva a este niño y críamelo, y yo te lo pagaré”. Éste es el encargo del Señor a la madre en cuyos brazos ha depositado un recién nacido.

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