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Congregados en el Nombre del Señor Jesús
El Señor Jesucristo, el Hijo del Dios vivo, da a todos los suyos esta maravillosa promesa en Mateo 18:20: “Donde están dos o tres congregados en mi nombre (o hacia mi nombre), allí estoy yo en medio de ellos”.
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“Salgamos, pues, a Él”
(Hebreos 13:13)
Cabe temer cierta confusión en la manera de considerar lo que la Escritura nos dice acerca del campamento de Israel. La historia de este pueblo ofrece tantas analogías como contrastes con nuestra propia posición, tal como lo muestra, en particular, la epístola a los Hebreos, y nosotros debemos tomar en cuenta tanto las unas como los otros. Es importante, para ello, captar bien, por una parte, los principios morales válidos para todos los tiempos y, por la otra, los rasgos propios de las economías sucesivas, a fin de no volver a cosas perimidas y, en cambio, extraer de ellas el provecho tenido en vista al sernos relatadas.
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Orientación cristiana
El llamamiento de Abraham
Abraham era un adorador de ídolos cuando el Señor le dijo: “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré”. En el libro de los Hechos vemos que el Dios de la gloria apareció a Abraham. Fue probablemente ésta la primera vez que Abraham tuvo que ver con Dios. ¡Cuán hermosa ha debido de ser esta revelación por la cual el Dios de gloria habló con él!
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Mensaje para todos
Enoc caminó con Dios (nº 5 y 6, segunda parte)
Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios(Hebreos 11:5-6).
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Vida Cristiana
Josías
Cuando el pueblo de Dios se encuentra en un estado de debilidad y decadencia, las almas piadosas ocupan una posición totalmente distinta. El rey Josías es un ejemplo muy notable de ello.Las Escrituras lo distinguen de dos maneras:
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Mensaje para todos
Moisés, hombre de Dios (n°4, parte 2)
Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. (Hebreos 11:24-26)
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Algunas observaciones
1. El desorden sólo será evitado si cada uno está dispuesto a someterse enteramente a la dirección del Espíritu en toda humildad y confianza (léase 1 Pedro 5:5-7; Filipenses 2:3-11; Efesios 5:18-21).
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Conclusión
Si la asamblea realiza su posición fuera del campamento y en los lugares celestiales, probará la poderosa acción del Espíritu de Dios, será nutrida de las cosas celestiales, la espiritualidad se desarrollará y entonces habrá ese sano discernimiento de las cosas.
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¿Cuál es el camino aprobado por Dios?
De los primeros cristianos la Palabra dice: Perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones (Hechos 2:42).
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¿Cuál es su objetivo?
Quieren seguir el camino señalado por la Palabra de Dios, obedeciéndola. Esta obediencia implica primeramente una separación de todo lo que no tiene la entera aprobación de Dios.
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¿De qué son miembros?
La Santa Palabra no nos habla de miembros de una iglesia particular. Sólo habla de los miembros en el sentido de que todos los verdaderos hijos de Dios son miembros de un solo cuerpo. “Somos miembros los unos de los otros” (Efesios 4:25).
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El campamento
Cabe temer cierta confusión en la manera de considerar lo que la Escritura nos dice acerca del campamento de Israel. La historia de este pueblo ofrece tantas analogías como contrastes con nuestra propia posición, tal como lo muestra, en particular, la epístola a los Hebreos, y nosotros debemos tomar en cuenta tanto las unas como los otros.
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¿Esto no acarrea desorden?
Dios no es Dios de confusión, sino de paz (1 Corintios 14:33). Los creyentes que son conscientes de su debilidad y se ponen bajo la dirección del Espíritu Santo experimentan cuán fiel es el Señor a su promesa: “Allí estoy yo en medio de ellos”.
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Introducción
El Señor Jesucristo, el Hijo del Dios vivo, da a todos los suyos esta maravillosa promesa en Mateo 18:20: Donde están dos o tres congregados en mi nombre (o hacia mi nombre), allí estoy yo en medio de ellos.
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¿No forman estos cristianos una nueva denominación?
Al volver a lo que se ha oído desde el principio, estos creyentes no forman una nueva denominación, sino que desean llevar a cabo en obediencia a la Palabra y a la voluntad de Dios, la unidad de los hijos de Dios en el vínculo de la paz (véase Efesios 4:3).
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¿Por qué no tienen un nombre distintivo?
Una designación particular es absolutamente condenada por la Biblia: “Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído” (1 Corintios 3:4-5). “Y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía” (Hechos 11:26).
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¿Qué doctrina tienen estos cristianos?
Ellos tienen única y exclusivamente la doctrina de la Palabra de Dios. Reconocen que la Biblia (el Antiguo y el Nuevo Testamento) es en su totalidad la Revelación dada por Dios. Esta Palabra debe ser la única base de sus enseñanzas y la única guía para todos los asuntos de su vida.
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¿Qué había en el principio?
Los primeros cristianos se reunían en el nombre de Jesús según Su palabra: “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18:20).
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¿Quiénes son esos cristianos?
Son hombres y mujeres que han venido a la cruz con sus pecados; personas que han encontrado en Jesús el perdón, la paz y la vida eterna. En ellas el Espíritu de Dios ha producido una vida nueva, la vida de Dios, por medio de su Palabra. No sólo llevan el nombre de cristianos, sino que verdaderamente han nacido de nuevo.
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Salgamos, pues, a Él, fuera del campamento
El tema propuesto hoy para nuestra meditación interesa en alto grado a nuestra vida práctica individual y a la de las asambleas. Estamos en medio de la cristiandad, de la que formamos parte. Sería erróneo, por un lado, creer que estamos fuera de ella y, por otro, que no hay más hijos de Dios que aquellos que se reúnen con nosotros alrededor del Señor.
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¿Son mejores que otros?
No, estos cristianos en sí no son mejores. Alaban a Dios, quien por gracia los ha salvado, los guarda y restaura cuando han pecado. Saben que “la carne”, la vieja e incorregible mala naturaleza, todavía mora en ellos y que pueden deshonrar mucho a su Señor por falta de vigilancia.
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1 Crónicas 13:6-11; 15:2-26
Consideremos ahora el pasaje leído en 1 Crónicas 13. ¿Qué significa el arca y qué simboliza llevar el arca? El arca es una figura de Cristo; su construcción era de madera de Sittim, recubierta de oro, lo cual representa la persona del Señor en su perfección humana y divina, y este es el objeto del testimonio que somos invitados a presentar en este mundo.
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1 Juan 5:1-5
Consideremos aún lo dicho en 1 Juan 5:1-5. La posición de separación que la gracia de Dios nos ha dado a conocer, y que es según las enseñanzas de la Palabra, no puede llevarnos al aislamiento de los afectos del corazón de todos los que constituyen la familia de Dios.
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2 Timoteo 2:19-22
El pasaje de 2 Timoteo 2:20 establece claramente la posición de separación del testimonio. Este no ha quedado establecido por el hecho de que los hermanos y hermanas hayan tenido el pensamiento de reunirse fuera de las denominaciones cristianas ya existentes y de los organismos religiosos oficiales.
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