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¿Fue desamparado también por su Padre?

Las Escrituras de ninguna manera enseñan esto. Cuando se dice que el Señor fue desamparado, es siempre por parte de Dios. “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mateo 27:46; Marcos 15:34; Salmo 22:1).

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¿Fue el Señor Jesús un mártir a causa de su muerte?

Sí, pero su muerte implica mucho más que eso. La palabra «mártir» significa «testigo», y normalmente se utiliza para designar a un testigo fiel que ha sido asesinado a causa de su testimonio. Y esto verdaderamente puede aplicarse a Cristo. Él fue el “testigo fiel y verdadero” (Apocalipsis 3:14), y también fue “obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:8).

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¿Fue José su padre biológico?

No. Cristo no tuvo un padre humano. El arcángel Gabriel le había dicho a María: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios” (Lucas 1:35). Un detalle muy interesante: el hombre que escribió este evangelio era médico (Colosenses 4:14).

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¿Fue María su madre biológica?

Sí. La primera profecía acerca del Señor se refiere a él como “la simiente de la mujer” (Génesis 3:15). Pablo afirmaba que uno de los privilegios de los israelitas era que de ellos “según la carne, vino Cristo” (Romanos 9:5). Además, leemos en Juan 7:42: “¿No dice la Escritura que del linaje de David… ha de venir el Cristo?”.

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¿Fue revelada la Iglesia en el Antiguo Testamento?

No. El misterio de Cristo y la Iglesia “no se dio a conocer” (Efesios 3:5) en el Antiguo Testamento. Al apóstol Pablo le fue encomendada la tarea de comunicar este misterio (v. 2, 7-8). El Antiguo Testamento solo presenta tipos de la Iglesia (por ejemplo, Rebeca). Pero sin la luz del Nuevo Testamento nadie podría reconocer en estas figuras la verdad de la Iglesia.

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Fuera de su tienda

Limpio, rasurado, lavado, el leproso puede volver al campamento; ¡qué hermoso día para él! ¿No nos recuerda esto la declaración apostólica: Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo? (Efesios 2:13).

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Gravedad del mal

“Si… pareciere la llaga más profunda que la piel de la carne…” (Levítico 13:3). No es, pues, solamente un mal superficial el que ha atacado. Es mucho más hondo: su raíz está en nuestro corazón. Y a ese corazón el Sumo Sacerdote lo ha declarado: “Engañoso… más que todas las cosas, y perverso”; (Jeremías 17:9).

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¿Hay alguna solución?

Sí, la hay. Para comprender cuál es exactamente la solución, debemos tener en cuenta que Dios es un juez justo, es santo y aborrece el pecado. Conoce a cada uno de nosotros y nuestros pecados. Solo hay dos opciones. Dios tiene que condenarlo, o usted tiene que llegar a ser “justo” delante de Él. Para ver cómo puede ser posible esto, lea las siguientes respuestas.

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¿Hay contradicciones en la Biblia?

La Biblia pone al hombre en la luz de Dios. Esta es la razón por la cual el hombre natural aborrece este libro y trata de hallar contradicciones en él. Sin embargo, el 90 % de las supuestas contradicciones surgen a causa de la ignorancia, de malas intenciones o de ambas cosas.

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¿Hay otras referencias bíblicas que demuestren que Cristo es Dios?

¡Sí, muchas! La Biblia no deja lugar a dudas en cuanto a que Cristo es Dios. Por ejemplo, consideremos lo siguiente:

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¡Inmundo, inmundo!

Y el leproso en quien hubiere llaga llevará vestidos rasgados y su cabeza descubierta, y embozado pregonará: ¡Inmundo! ¡inmundo! Todo el tiempo que la llaga estuviere en él, será inmundo; estará impuro, y habitará solo; fuera del campamento será su morada (v. 45-46).

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¿Inspiró Dios las palabras o simplemente los conceptos?

Dios dio las palabras. Pablo afirma que los apóstoles hablaron “palabras” enseñadas por el Espíritu (1 Corintios 2:13). Este principio regía en los primeros tiempos: Dios dijo del verdadero profeta: “Pondré mis palabras en su boca” (Deuteronomio 18:18-20). Moisés, al final del Deuteronomio, dice: “Estas son las palabras del pacto que Jehová mandó a Moisés” (cap. 29:1).

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¿La Biblia es verdaderamente inspirada por Dios?

Sí. Un solo pasaje, entre muchos, basta para confirmar esta verdad (seguiremos tratando el tema más adelante): “Toda la Escritura es inspirada por Dios” (2 Timoteo 3:16).

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¿La expiación incluye la sanidad de enfermedades y de sufrimientos físicos?

No, al menos no antes del arrebatamiento (o de la muerte). Algunos han llegado a conclusiones erróneas después de leer la expresión: “Por su llaga fuimos nosotros curados” o “sanados” (Isaías 53:5; 1 Pedro 2:24).

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La llaga de lepra

Habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo: Cuando el hombre tuviere en la piel de su cuerpo hinchazón, o erupción, o mancha blanca, y hubiere en la piel de su cuerpo como llaga de lepra, será traído a Aarón el sacerdote o a uno de sus hijos los sacerdotes (Levítico 13:1-2).

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Limpieza indispensable

Ante los ojos de Dios el leproso ahora está purificado, sin mancha; fue declarado así por la autoridad divina con la certeza que le da su Palabra… ¿Qué sigue? Y el que se purifica lavará sus vestidos, y raerá todo su pelo, y se lavará con agua, y será limpio (v. 8).

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Llaga en la cabeza

Detengámonos un momento en los versículos 29-30 y 43-44 de nuestro capítulo.

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¿Los cristianos deben enfrentar pruebas y tribulaciones?

Sí. El Señor dijo a sus discípulos: “En el mundo tendréis aflicción” (Juan 16:33). En un sentido amplio, cualquiera que siga realmente al Señor experimentará dificultades e incluso tribulaciones a causa de la hostilidad del mundo hacia Cristo. Sin embargo, esto es algo muy diferente de la “gran tribulación”.

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Los dones de milagros

¿Qué función cumplían? ¿Por qué Dios los dio? ¿Para evangelización? ¿Para brindar un espectáculo emocional? ¿Para reducir los sufrimientos de los creyentes? Ninguna de estas cosas. Dios dio señales milagrosas para demostrar que había comenzado algo completamente nuevo, una nueva etapa, la de la Iglesia.

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Los escritores, ¿entendían lo que escribían?

No necesariamente. Los profetas del Antiguo Testamento “que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos” (1 Pedro 1:10-11).

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¿Mataron al Señor o él mismo puso su vida?

Ambas cosas. Estas dos verdades son las dos caras de una misma moneda. Por un lado, los hombres hicieron todo lo posible para dar muerte al Señor; lo crucificaron, convirtiéndose así en sus asesinos (Hechos 2:23). Este es el lado de la responsabilidad humana. Pero, por otro lado, Cristo puso su vida voluntariamente (Juan 10:11, 15, 17-18).

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Mi desdicha, mi desdicha!

Cada vez que volvamos a leer esta exquisita porción de la sagrada Palabra veremos brotar nuevos rayos de la gloria divina, de tal modo que nunca diremos que su estudio haya concluido.

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¿No contienen muchos errores las copias de los manuscritos originales?

Los escritos originales del Antiguo Testamento fueron copiados en manuscritos con minuciosa precisión. Se emplearon varias técnicas para mantener la fidelidad del original; por ejemplo, contaban cuántas veces aparecía cada letra y verificaban que en la copia aparecieran la misma cantidad de veces que en el original.

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¿No dice Santiago en su epístola que Abraham fue justificado por las obras?

Sí, exactamente. Pero Santiago no está hablando de cómo Dios nos justifica, sino de que nuestras acciones deberían mostrar a los hombres que hemos sido justificados. La única prueba para los que nos rodean de que nuestra fe es real, son las obras que hacemos después de haber sido salvados (Santiago 2:21-22).

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