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The Mackintosh Treasury

La unidad del cuerpo en la práctica

En este punto nos parece apropiado formular la siguiente pregunta: ¿Cuál debería ser la actitud de los cristianos respecto de la gran verdad fundamental de la unidad del cuerpo? No puede cuestionarse que se trata de una verdad claramente establecida en el Nuevo Testamento.

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La verdad de la unidad del cuerpo de Cristo

Creemos que es sumamente importante insistir en este principio: que solo podemos creer una doctrina sobre la base de que está revelada en la Palabra de Dios. De esta forma creemos todas las grandes verdades del cristianismo. Todo lo que conocemos y creemos en el orden espiritual, celestial o divino es porque está revelado en la Palabra de Dios. ¿Cómo sé que soy un pecador?

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Las apariencias externas no impiden que la verdad de la unidad pueda ponerse en práctica

Y ahora, querido lector cristiano, veamos la aplicación de todo esto para nuestro tiempo. ¿Cree de todo corazón, conforme a la autoridad divina, en la doctrina de la unidad del cuerpo de Cristo? ¿Cree que existe ese cuerpo hoy día sobre la tierra, unido a su Cabeza divina y viva en el cielo por el Espíritu Santo?

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Las otras dos cruces

Dos malhechores

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“Las Sagradas Escrituras”

Vayamos ahora a 2 Timoteo 3:14-17.

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Limpieza de la idolatría

Es bueno que recordemos esto. Lo que Dios planta, se arraiga profundamente, y a menudo crece lentamente. Josías “comenzó a buscar a Dios” cuatro años antes de comenzar su obra en público. Primero tenía que haber una base firme de auténtica piedad personal, para luego poder construir sobre ella el servicio activo. Esto era sumamente necesario. Josías tenía que hacer un gran trabajo.

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Limpieza indispensable

Ante los ojos de Dios el leproso ahora está purificado, sin mancha; fue declarado así por la autoridad divina con la certeza que le da su Palabra… ¿Qué sigue? Y el que se purifica lavará sus vestidos, y raerá todo su pelo, y se lavará con agua, y será limpio (v. 8).

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Llaga en la cabeza

Detengámonos un momento en los versículos 29-30 y 43-44 de nuestro capítulo.

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Lo que implica estar en Cristo

¿Está usted en Cristo? ¿Cree en su Nombre? ¿Ha depositado toda su confianza en él? Si es así, tiene “vida eterna”, es una “nueva criatura”, “las cosas viejas pasaron”. Dios no ve el menor rastro de lo viejo en nosotros. “Todo se ha hecho nuevo. Y todas las cosas son de Dios” (2 Corintios 5:17-18, V. M.). Usted puede decir que no siente que todas las cosas viejas hayan pasado.

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Lo que implica tener vida eterna

Solo nos queda ahora por ponderar la última cláusula de la fructífera porción de la Escritura que ha sido objeto de nuestra consideración (Juan 3:16). Expresa el resultado positivo, en cada caso, de la fe sencilla en el Hijo de Dios. Declara, del modo más sencillo y claro, que todo el que cree en el Señor Jesucristo es poseedor de vida eterna.

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Los apóstoles y la gran comisión

Volvámonos un momento a los Hechos de los Apóstoles, y veamos cómo los embajadores de Cristo cumplieron la segunda parte de Su bendita comisión. Oigamos al apóstol de la circuncisión dirigiéndose a los judíos en el día de Pentecostés. No citaremos todo el pasaje; sino solo la breve aplicación final:

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Los dos Adanes

Pero puede que el lector todavía encuentre dificultades y escollos en torno a este tema tan importante. Quizás todavía no consiga comprender lo que significa la expresión “en la carne”. Si es así, le recordamos que la Escritura habla de dos hombres: “El primer hombre” y “el segundo hombre” (1 Corintios 15:47). Estos dos hombres se presentan como las cabezas de dos razas distintas.

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Los que rechazan el mensaje del Evangelio

Pero ¿qué sucede con los que rechazan este glorioso mensaje, los que cierran sus oídos y apartan sus corazones de él? Esta es una pregunta solemne. ¿Quién puede contestarla? ¿Quién puede intentar expresar el destino eterno de los que mueren en sus pecados, como de hecho habrán de morir todos aquellos que rechazan la única base de perdón divina?

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Los términos de la gran comisión: arrepentimiento y perdón de pecados

“Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.

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Los términos de la gran comisión: arrepentimiento y perdón de pecados

"Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.

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Los tiempos de la gloria

¡Y vemos también qué gloria redunda en el nombre del Señor cuando, por su gracia, su pueblo es hecho capaz de cruzar victoriosamente una prueba! Lea Daniel 3:26-28, y diga dónde se podrían encontrar frutos más abundantes y más bellos de una marcha fiel.

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Los tiempos de la paciencia de Dios

Pues bien, querido lector, ¿no vale la pena pasar a través de un horno de fuego si es para gozar aún más de la presencia de Cristo, y de la simpatía de su amante corazón? ¿No es preferible estar lleno de cadenas junto a Cristo, que poseer, sin él, un sinnúmero de preciosas joyas? Un horno con él ¿no es un lugar más deseable que un palacio donde él no vive?

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Males que resultan de una mala aplicación de la doctrina de la elección

Ahora descubriremos, en breves momentos, tres distintos males que resultan de una mala aplicación de la doctrina de la elección:

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Mardoqueo el judío

Este notable hombre vivió en una época en que la economía judaica había fracasado por la infidelidad y desobediencia del pueblo judío. El gentil estaba en el poder. La relación entre Jehová e Israel ya no podía ser reconocida públicamente, y el fiel judío solo tuvo que colgar su arpa sobre los sauces y derramar sus lágrimas por el brillo empañado de sus días pasados (véase el Salmo 137).

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Más consideraciones sobre la base de la gran comisión

Al tratar con nuestro tema, debemos considerar aún la autoridad y la esfera de «la gran comisión»; pero antes debemos detenernos un poco más sobre su base. La comisión es realmente grande, y requiere un fundamento sólido sobre el cual descansar; y este fundamento, bendito sea Dios, se encuentra en la muerte expiatoria de Su Hijo.

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Mi desdicha, mi desdicha!

Cada vez que volvamos a leer esta exquisita porción de la sagrada Palabra veremos brotar nuevos rayos de la gloria divina, de tal modo que nunca diremos que su estudio haya concluido.

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Motivos de desaliento en el pueblo de Dios

Desde el principio del capítulo 1, encontramos un cuadro muy desalentador del estado de cosas en lo que respecta al testimonio exterior rendido a Dios en la tierra. “En el año tercero del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitió.

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“¿Ni aun temes tú a Dios?”

En el caso del ladrón arrepentido, vemos un primer fruto como resultado de la acción santificadora del Espíritu eterno, en las palabras dirigidas al otro ladrón: “¿Ni aun temes tú a Dios?” (Lucas 23:40). Él no dice: “¿No temes tú el castigo?”. La santificación del Espíritu se evidencia, en cada caso, por el temor del Señor, y un santo aborrecimiento del pecado, por lo que es el pecado.

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No es cuestión de entendimiento ni de sentimientos, sino de fe

Si me considero a mí mismo desde mi punto de vista o me juzgo por mis sentimientos, jamás podré entender esta verdad. ¿Por qué? Porque tengo el sentimiento de ser exactamente la misma criatura pecaminosa de siempre.

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