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La parte del adorador
¿Por qué motivo un israelita ofrecía una ofrenda de paz? Como acción de gracias o en cumplimiento de un voto, nos dice Levítico 7:12, 16. Lo hace en respuesta a bendiciones recibidas, como resultado del apego espiritual a Dios. No se trataba de obtener algo, de ser perdonado o aceptado, sino de traer el agradecimiento de corazones que ya habían recibido la bendición divina.
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La Pascua como alimento
El cordero fue introducido en una familia sobre la cual se cernía la muerte; todo cambió y hubo seguridad y paz. La noche en que el destructor pasó, la familia se alimentó de la víctima asada al fuego, de panes sin levadura y de hierbas amargas.
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La Pascua como memorial
La salida de Egipto tuvo lugar de una vez para siempre. La primera Pascua no se debía repetir; la sangre tampoco sería puesta nuevamente sobre las puertas; pero enseguida Dios había declarado: “Este día os será en memoria… fiesta solemne para Jehová… estatuto perpetuo” (Éxodo 12:14).
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La piedad
“Ejercítate para la piedad”, dice el apóstol a Timoteo (1 Timoteo 4:7). Antes de estar atento a las enseñanzas, “ten cuidado de ti mismo” (v. 16).
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La presencia de Dios
En veintinueve capítulos Job y sus amigos discutieron y cuestionaron. En seis capítulos Eliú habló de parte de Dios a Job. Y solo cuatro capítulos bastaron al Señor para llevar a cabo la obra maestra que perseguía en el corazón de Job: “¿Qué enseñador semejante a él?” (cap. 36:22).
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La puerta (Éxodo 27:16)
Dimensiones: 20 codos de ancho por 5 de alto: 100 codos cuadrados, o sea la misma superficie que los velos de entrada al santuario; éstos tenían 10 codos por 10: 100 codos cuadrados.
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La puesta a prueba
“Si es necesario”, dice Pedro, se puede estar por un poco de tiempo afligido en diversas pruebas, para que la fe así sometida a prueba por el fuego, sea hallada “en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” (1 Pedro 1:6-7). “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque, cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida” (Santiago 1:12).
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La reconciliación y la propiciación
La reconciliación es una de las bendiciones que nos concede la obra de Cristo; la propiciación es el lado de Dios. a) La reconciliación
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La redención
Éramos esclavos del pecado y de Satanás. Por lo tanto, teníamos que ser libertados.
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La remisión de los pecados y la purificación
El pecado es presentado de dos maneras distintas: como deuda, por ejemplo en las parábolas; y como contaminación, representada por la lepra. Al aspecto de la deuda, le corresponde la remisión de las culpas, el perdón; al de la contaminación, le corresponde la purificación. a) Remisión – perdón
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La responsabilidad es proporcional a los privilegios recibidos
En efecto, si el sacerdote ungido o toda la congregación habían pecado, era necesario llevar un becerro. Un jefe presentaba un macho cabrío; una persona del pueblo llevaba una cabra; en otros casos, si los medios no alcanzaban para adquirir un cordero, se llevaban dos aves o incluso la décima parte de un efa de flor de harina.
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La restauración
“Cuando alguna persona pecare…”, hemos visto en el Levítico. Casi la misma expresión se encuentra en 1 Juan 2:1-2, seguida por estas palabras: “… abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados”. Así, el “sacrificio” siempre está a nuestra disposición.
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La restauración
Sin tardar, Elías se volvió y encontró a Eliseo. Pasó por delante de él “y echó sobre él su manto”. De esta manera simbólica, sin ningún celo, renunció en cierto modo a su función de profeta y se la transmitió a Eliseo. El joven quiso seguirlo, pero Elías le dijo: “Ve, vuelve”, es decir, yo no te he pedido que me sigas.
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La resurrección
La Palabra distingue entre la actual resurrección espiritual del alma (somos ahora resucitados con Cristo, como lo hemos visto en el capítulo 3), y la resurrección del cuerpo cuando vuelva el Señor para arrebatar consigo a sus rescatados.
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La reunión de edificación
1 Corintios 14 nos presenta un cuadro de ella. Toda la congregación está reunida y, por medio de un hermano u otro, el Señor da un “salmo”, una “doctrina”, una “revelación”. No se trata, propiamente dicho, del ejercicio de los dones; pero “podéis profetizar todos uno por uno”.
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La reunión de oración
Si dos de vosotros se pusieren de acuerdo (o mejor dicho: “están de acuerdo”) en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos (Mateo 18:19).
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La sal del pacto
La sal representa ante todo la fuerza preservadora de lo que es divino, el poder santificador que nos mantiene separados de la corrupción. La sal no faltaba en la vida de Cristo. También exhorta a sus discípulos a tener sal en sí mismos.
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La salvación
“El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10).
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La tentación exterior
Esta implica, ante todo, la coacción que busca forzar a alguien a obrar contra la voluntad de Dios. La tentación exterior tiene también el carácter de una prueba para la fe. Pablo temía que los tesalonicenses, recién convertidos, hubiesen sido quebrantados por la prueba, que los “hubiese tentado el tentador”, y deseaba informarse acerca de su fe (1 Tesalonicenses 3:5).
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La tentación interior
Ya no se trata de la coacción exterior para hacer el mal
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La túnica de lino (Éxodo 28:39)
“Tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores” (Hebreos 7:26). Así fue el Señor Jesús en todo su andar aquí abajo y ése es el carácter que aún hoy lleva en el cielo, base moral de todo su sacerdocio. (Es lo que nos presenta el lino de esta túnica).
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La vida de resurrección del creyente
Antes de ofrecer la gavilla no se permitía comer pan de trigo nuevo, ni grano tostado, ni en espiga. El mismo día de su resurrección, Jesús se acercó a dos de sus discípulos que iban a Emaús y les explicó “en todas las Escrituras lo que de él decían”. ¡Cuántas maravillas hicieron arder el corazón de Cleofás y de su compañero aquel día!
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La vida eterna
“Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo…, y juntamente con él nos resucitó” (Efesios 2:5-6; véase también Colosenses 2:13 y 3:1). El nuevo nacimiento nos ha hecho empezar una nueva vida. Somos hechos “participantes de la naturaleza divina” (2 Pedro 1:4). Podemos, entonces, andar “en vida nueva” (Romanos 6:4).
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Las bodas del Cordero
En relación con las bodas del Cordero, Apocalipsis 19:1-9 contiene los cuatro únicos aleluyas (o sea, «load a Jehová») del Nuevo Testamento. Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero (v. 7).
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