Nehemías
Nehemías

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 6

Dos ataques más del diablo

Sus precedentes fracasos no desalentaron a Sanbalat, Tobías y Gesem. Hacen una proposición hipócrita a Nehemías: “Ven y reunámonos…”. El valle de Ono (o de los artífices: cap. 11:35), fijado como lugar de encuentro, sugiere una colaboración con los enemigos del pueblo de Dios. Pero el ofrecimiento es rechazado, pese a las amenazas que lo acompañan la quinta vez. Entonces se arma otra trampa por intermedio de un judío, Semaías. Por una falsa profecía ese agente del enemigo procura llevar a Nehemías (quien no era sacerdote) a desobedecer a Jehová, buscando asilo en el templo (véase 2Corintios 11:13; 1 Juan 4:11). Así actuaron los fariseos con el Señor Jesús. “Sal, y vete de aquí” –le dicen– “porque Herodes te quiere matar” (Lucas 13:31). Procuraban (y Satanás estaba detrás de ellos) espantar y hacer salir del camino de la fe a aquel que había afirmado su rostro para ir a Jerusalén (Lucas 9:51).

La doble ofensiva, frustrada por el fiel Nehemías, pone al creyente en guardia contra dos peligros opuestos: 1) Ensanchar el camino, al trabajar hombro a hombro con los que no se someten a la Palabra. 2) «Encerrarse» en un sectarismo pretencioso y egoísta.

Fin de la reconstrucción

A los hombres de Judá les bastaron cincuenta y dos días para tapar las brechas y reedificar el muro. La mayoría de ellos eran inexpertos en el manejo de la llana y la piqueta. Pero lo hacían con fervor y de todo corazón (cap. 3:20; 4:6). Y, a los ojos del Señor, la abnegación de sus obreros tiene más valor que su capacidad. Además, precisamente él da esa capacidad a los que son abnegados y todo lo esperan de él.

Los esfuerzos de Tobías para intimidar a Nehemías y el apoyo que ese malvado personaje halla en algunos nobles de Judá son las últimas manifestaciones de la hostilidad de los enemigos. De ahí en adelante, con sus muros reconstituidos, Jerusalén aparece a las naciones circundantes

Como una ciudad que está bien unida entre sí
(Salmo 122:3).

Pero todavía es necesario asegurar la vigilancia de ella. Nehemías se preocupa por las puertas y por el establecimiento de guardas (véase Isaías 62:6-7). Otras funciones son atribuidas, inclusive las de dos gobernadores de la ciudad (Nehemías 7:1-2). El uno y el otro merecieron ese cargo: Hanani por su interés por el pueblo (cap. 1:2) y Hananías por su fidelidad y su temor de Dios (v. 2).