Nehemías
Nehemías

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 10

Un compromiso sincero

Los hombres cuyos nombres son dados al principio del capítulo son los que imprimieron su sello debajo del pacto de Jehová. Sabemos que igualmente Dios tiene su sello: el Espíritu Santo. Este es en un redimido la marca de propiedad mediante la cual Dios le reconoce y declara: «He aquí alguien que me pertenece» (Efesios 1:13; 4:30). «Es mío» (comp. Éxodo 13:2 e Isaías 43:1). ¿Puede reconocer de esta manera a cada lector de estas líneas?

Pero, en tanto que sus propios sellos no podían conferir a los compañeros de Nehemías la fuerza para cumplir aquello a lo que se comprometían (comp. cap. 10:39; 13:10-11), el Espíritu Santo, al contrario, es, al mismo tiempo que el sello, el poder mediante el cual el creyente obra según la voluntad divina (Efesios 3:16).

De un solo corazón todo el pueblo se asocia a sus conductores. El conocimiento de la ley, nuevamente adquirido, no es teórico para ellos. Los conduce sucesivamente a la purificación, al respeto del sábado y del año de reposo; luego al servicio de la casa y a la observancia de las instrucciones referentes a las primicias y los diezmos.

Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis
 dijo el Señor Jesús (Juan 13:17).