Preguntas y respuestas (n° 9, parte 3)

Romanos 7:18

Pregunta:

Soy salvo desde hace unos años, pero sigo pecando. He pedido insistentemente a Dios que me dé poder sobre todo pecado, pero no tengo respuesta, y no sé dónde están mis errores. Entiendo que un hombre debe confesar que es un pecador ante Dios, y creer que Cristo murió por él, para tener la nueva vida. Estoy ansioso por liberarme de todo pecado. Quiero vivir como Dios quiere que viva, pero no sé qué hacer.

Respuesta:

Yo diría que usted está experimentando la lucha del cristiano descrita en Romanos 7. En el versículo 18 hay una lección que todo creyente debe aprender: 

Yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien. 

Mientras estemos en este mundo habrá un conflicto entre la carne y el espíritu. Aunque soy salvo, todavía llevo conmigo la vieja naturaleza que heredé de Adán cuando desobedeció a Dios. Por lo tanto, siempre debo tener presente que estoy crucificado con Cristo, y si quiero experimentar la victoria sobre el pecado, no es por mi propia fuerza, sino por medio de Cristo que vive en mí (Gálatas 2:20). Aunque somos Suyos, debemos entender que no logramos vivir en Cristo por nuestro propio poder (Pedro aprendió esa lección, Lucas 22:33), sino entregando todo a Cristo y apropiándome de todo lo que soy en él (Romanos 8:2, 11, 16-18).

Conclusión

No se trata de vencer el pecado con mis propias fuerzas (¡no puedo!), sino de permitir que el Espíritu de Dios forme la vida de Cristo en mí (Gálatas 4:19). Solo así tendré una vida cristiana victoriosa.