18 resultados
Títulos gloriosos de los creyentes
Ahora bien: ¿qué pasaba con los creyentes de Roma? No eran apóstoles llamados, y sin embargo eran llamados: “Llamados para ser de Jesucristo… amados de Dios, llamados a ser santos”, y todo ello por Jesucristo, Señor de ellos.
Sección del libro @book, de @author
Última liberación
De esta tercera y última liberación habla el apóstol en el magnífico pasaje que sigue: “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros” (v. 11).
Sección del libro @book, de @author
Un andar conforme al Espíritu
Es cierto que el creyente ahora puede levantar la cabeza con toda confianza, pero también puede y debe seguir, por gracia de Dios, los gustos y las tendencias de la nueva naturaleza que está en él, del Espíritu de vida en Cristo Jesús. El versículo 4 conduce a ese resultado práctico.
Sección del libro @book, de @author
Un muerto no puede pecar
Sin embargo, señalemos que la epístola a los Romanos no considera la resurrección del creyente con Cristo como un hecho cumplido, sino solo su muerte con él. Saca la conclusión que es una consecuencia de lo que señalamos: “Porque si hemos venido a ser unidos con él por la semejanza de su muerte, lo seremos también por la semejanza de su resurrección” (v. 5, V. M.).
Sección del libro @book, de @author
Un remanente escogido por gracia
Pero Pablo no era el único monumento de la gracia divina. Ya en otros tiempos Dios había obrado de la misma manera. “¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y solo yo he quedado, y procuran matarme?”. Pero ¿cuál es la respuesta divina?
Sección del libro @book, de @author
Una buena conciencia delante de Dios
Esta advertencia nos lleva por sí misma al último pasaje en el cual el Espíritu de Dios habla del bautismo: 1 Pedro 3:21-22. En los versículos anteriores el apóstol instruye a los creyentes, de origen judío, sobre el hecho de que el Señor vino para predicar arrepentimiento a los hombres que vivían en ese entonces.
Sección del libro @book, de @author
Una libre entrada
El segundo y precioso fruto de la justificación es que, por medio del Señor Jesucristo, Tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes (v. 2).
Sección del libro @book, de @author
Una maravillosa esperanza
“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó” (v. 29-30).
Sección del libro @book, de @author
Una maravillosa promesa
Y no solo ello, sino que al mismo tiempo sabemos que, “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (v. 28). No siempre sabemos, por falta de conocimiento, qué debemos pedir como conviene (el propio apóstol Pablo es un ejemplo de ello, como lo vemos en 2 Corintios 12), pero hay algo que sabemos,
Sección del libro @book, de @author
Una posición nueva en Cristo
Esto nos lleva a considerar otro pasaje que habla del bautismo: Gálatas 3:26-28. En estos versículos el apóstol da pruebas de que los gálatas creyentes eran todos “hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús”, con las palabras: “Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.
Sección del libro @book, de @author
Una renovación continua
“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (v. 2). En estas palabras el apóstol agrega aun un segundo elemento a la consagración personal a Dios, Una advertencia contra las malas influencias del mundo, dominio de Satanás.
Sección del libro @book, de @author
Vasos de ira y vasos de misericordia
El apóstol llama a esos hombres “vasos de ira” en relación con la imagen del alfarero, así como designa “vasos de misericordia” a aquellos que se someten a Dios y a su Palabra. Unos y otros se encaminan a su meta final, ya sea la destrucción, ya sea la gloria. Ellos están preparados para eso, pero ¡no perdamos de vista la gran diferencia que existe entre las dos preparaciones!
Sección del libro @book, de @author
Veredicto final: toda la humanidad culpable ante Dios
En el versículo 9, el apóstol retoma el hilo de su pensamiento, relacionado con el versículo 1: “¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos?” y responde: “En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado”. Estas dos clases de gente estaban indiscutiblemente convictas de pecado.
Sección del libro @book, de @author
Volver a “lo que era desde el principio”
¿Qué es lo que llevó –a partir de 1830 (en el tiempo del Despertar)– a nuestros amados hermanos a salir “fuera del campamento” de la cristiandad? ¿No era para salir hacia Cristo, llevando su vituperio? (Hebreos 13:13).
Sección del libro @book, de @author
Ya no estamos sometidos al dominio de la carne
“Mientras estábamos en la carne”. ¿Qué quiere decir la expresión “estar en la carne”? La encontraremos varias veces aun. “Estar en la carne” significa Estar ante Dios en el terreno o en la posición del primer Adán y, según esta posición, ser responsables ante él.
Sección del libro @book, de @author
-
Como triunfal conclusión de lo que acaba de ser dicho, este capítulo comienza con las siguientes palabras: “Justificados, pues, por la fe”[1]. Ya no hay duda que subsista ni cuestión que se plantee.
Sección del libro @book, de @author