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¿Cuál era la ordenanza de la fiesta para los israelitas?
El primer día ellos debían tomar “ramas con fruto de árbol hermoso, ramas de palmeras, ramas de árboles frondosos, y sauces de los arroyos” (Levítico 23:40).
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El abandono de la fe
Respecto a este asunto las dos epístolas contienen diversas expresiones, y cada una tiene su sentido particular y sus motivos concretos. En 1 Timoteo 1:6 algunos se desviaron de la fe y se volvieron a una vana palabrería, bajo pretexto de ser doctores de la ley, mezcla del judaísmo y del cristianismo que lleva a apartarse de la simplicidad en cuanto a Cristo.
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El andar de separación del rescatado
En Cristo, el creyente no tiene levadura (1 Corintios 5:7). Se trata de manifestarlo en la práctica, de andar no para volvernos santos, sino “como conviene a santos”, demostrar que realmente hemos “salido de Egipto”.
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El costo del sacrificio
En 1 Crónicas 21:24, David indica que no quiere ofrecer a Dios “holocausto que nada me cueste”. Los “sacrificios espirituales” que hoy ofrecemos ¿nos cuestan algo?
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El enviado del apóstol
Sin duda Pablo poseía una autoridad apostólica de la cual estaba revestido, ¿pero podía por ello «ordenar» a sus compañeros tal o cual servicio o misión, o confiarles tareas con frecuencia delicadas? En cuanto a nosotros, no nos corresponde dirigir u ordenar siervos, ya que dependen directamente de su Maestro, hacia el cual son responsables.
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El lado de Dios
Desde la caída, el pecado impide todo reposo al hombre, como lo dice el Señor Jesús: “Mi Padre… trabaja, y yo trabajo” (Juan 5:17). No hay reposo sin la redención, sin la Pascua, figura de la obra perfectamente cumplida en la cruz.
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El lado del rescatado
Si bien es cierto que Dios hizo todo, que dio el cordero, también es cierto que, para ser salvo, todo hombre debe apropiarse personalmente de la obra de Cristo: “Tómese cada uno un cordero”. Tomar el cordero, guardarlo, inmolarlo, poner su sangre en la puerta y luego permanecer dentro de la casa era responsabilidad de la familia.
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El llamamiento
Según Hechos 16:3, con motivo del segundo viaje de Pablo, Timoteo entró en el servicio activo para el cual había sido preparado.
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El octavo día, anticipo del cielo
Mientras espera esos gloriosos tiempos anunciados por los profetas a Israel, la Iglesia, pueblo celestial, ya posee por la fe un anticipo de ese gozo futuro.
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El octavo día, el gran día de la fiesta
Una vez cumplidos los siete días, parecía que la fiesta había concluido y que debía reanudarse la vida normal. Pero llegado el día después del sábado del séptimo día, una asamblea solemne debía ser convocada y nuevos sacrificios debían ser ofrecidos: era el día de la gran fiesta.
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El orden de los sacrificios
¿Por qué se nos presenta primero el holocausto, mientras que, naturalmente, nosotros habríamos puesto el sacrificio por el pecado y por la culpa en primer lugar? Cuando Dios nos revela su pensamiento, procede desde el interior hacia el exterior.
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El pecado
Las hierbas amargas de la Pascua simbolizan la contrición del alma que siente la amargura de haber causado, con sus pecados, el sufrimiento de Cristo. En relación con la Cena, somos exhortados a juzgarnos a nosotros mismos. Pero aquí se trata de un ejercicio más profundo todavía. Para Israel, este ejercicio está predicho y detallado en Zacarías 12:10-14 e Isaías 53.
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El propiciatorio
En la Pascua, la sangre que estaba en las puertas era el fundamento de la salvación. Dios veía la sangre y podía salvar al pueblo. En el día de la expiación, la sangre llevada al santuario permitía a Dios mantener las relaciones con su pueblo. Pero la sangre de animales jamás podía quitar los pecados (Hebreos 10:1-4).
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El real sacerdocio
Estos capítulos del Levítico nos mostraron cómo los israelitas llevaban ofrendas a Dios. Ahora, los creyentes somos piedras vivas; somos edificados como casa espiritual, como sacerdocio santo para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.
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El servicio pastoral
Como lo vemos en Ezequiel 34, el rebaño del Señor no está compuesto solamente por ovejas sanas y fuertes que asimilan rápidamente las enseñanzas de la Palabra. Muchas están enfermas, heridas o extraviadas. Los pastores son llamados a imitar el ejemplo del Pastor:
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Elementos de la ofrenda vegetal
La flor de harina
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Guardar
1 Timoteo 1:19 hace énfasis sobre guardar la fe y una buena conciencia. En el capítulo 6:13-14 el apóstol dice: “Te mando... que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo”. Con toda la seriedad de la autoridad apostólica, Pablo da una orden. La revelación divina que nos es confiada es, bajo este aspecto, un “mandamiento”.
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Huye y sigue
En 1 Timoteo 6:11 encontramos la exhortación: “Huye de estas cosas”. ¿De qué cosas se trata? En ese contexto son las cuestiones y contiendas de palabras, las vanas discusiones, el peligro de hacer de la piedad una fuente de ganancias y, sobre todo, el amor al dinero, raíz de toda clase de males. Luego viene el correlativo:
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La conversión
Que el trabajo de Dios se haya hecho en Timoteo es una consecuencia de 2 Timoteo 3:14-15: desde la infancia había “conocido” las Sagradas Escrituras, las cuales tenían el poder de hacerlo sabio para la salvación mediante “la fe que es en Cristo Jesús”. Luego había “aprendido”, quizás de la misma boca de Pablo, todo lo concerniente al Evangelio y a las verdades relacionadas con él.
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La corona
Para gozar de la gloria, primeramente Cristo tuvo que sufrir. “Si sufrimos, también reinaremos con él” (2 Timoteo 2:12). Pablo ya había dicho a los romanos: “Si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Romanos 8:17). Se pasa por el sufrimiento en el servicio del Señor, pero también en las diversas circunstancias de la vida.
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La enseñanza
Esta se ejerce esencialmente hacia los creyentes. El mensaje del Evangelio es dirigido a los incrédulos; pero la enseñanza doctrinal de la Palabra solo puede ser comprendida por aquellos que tienen el Espíritu de Dios. “El hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.
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La familia
Nos es dicho claramente que la madre de Timoteo, Eunice, era una “judía creyente”. La misma “fe no fingida” ya habitaba en su abuela Loida. Dos mujeres criadas en el judaísmo, las cuales tenían la misma fe en Dios que Pablo, quien servía a Dios desde sus “mayores” (2 Timoteo 1:3), es decir, la fe de un judío piadoso según las Escrituras del Antiguo Testamento.
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La fiesta de los Tabernáculos a través de los tiempos
Al llegar a Canaán, muy pronto Israel olvidó que había sido extranjero en Egipto y peregrino en el desierto. En realidad, solo tres veces encontramos la fiesta de los Tabernáculos celebrada según la ordenanza.
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La gravedad del pecado
Dios no deja pasar nada por alto. Puede perdonar y purificar todo, pero no puede dejar pasar nada. El pecado, escondido a los ojos de aquel que lo ha cometido, no está oculto a los ojos de Dios. Moisés declara a las dos tribus y media que si no van a la conquista del país de Canaán:
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