11 resultados
¿Cuáles son sus resultados?
Como tercer y último punto, consideraremos los resultados de la regeneración, punto –huelga decirlo– de sumo interés. ¿Quién podrá jamás apreciar debidamente los gloriosos resultados de ser hijos de Dios? ¿Quién podrá describir los afectos que pertenecen a una relación tan santa y elevada en la que entra el alma al nacer de nuevo?
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The Mackintosh Treasury
Cuarta carta - La oración
Querido amigo A.: Cuando tomé mi pluma para escribirte la primera carta, nunca imaginé que tendría la oportunidad de escribir una cuarta carta. De cualquier manera, el tema es de gran interés para mí; y solo hay dos o tres puntos más que quiero tratar brevemente.
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David y Urías
Antes de concluir este tema, consideremos todavía a David “en lo tocante a Urías heteo” (1 Reyes 15:5). Aquí tenemos un muy notable ejemplo de la gracia y el gobierno. En un triste momento, David cae de su santa elevación. Bajo el enceguecedor influjo de sus pasiones, se precipitó en un profundo y horrible pozo de corrupción moral.
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Definición de la palabra conversión
Los dos últimos versículos de nuestro capítulo (1 Tesalonicenses 1:9-10) demandan una atención muy especial. Ofrecen una notable declaración de la verdadera naturaleza de la conversión. Muestran con gran exactitud la profundidad, claridad, plenitud y realidad de la obra del Espíritu de Dios en los convertidos de Tesalónica. No había en ello motivo de equivocación.
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Diferencia entre la vida y la paz
Es de suma importancia conocer la diferencia entre vida y paz. La primera es el resultado de nuestra unión con la Persona de Cristo; la última es el resultado de su obra.
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Diferencia entre pedir perdón y confesar los pecados
Hay una inmensa diferencia moral entre orar para pedir perdón y confesar nuestros pecados, así lo consideremos en relación con el carácter de Dios, con el sacrificio de Cristo o con el estado del alma. Es muy posible que la oración de un cristiano pueda contener, en el fondo, si no en la forma, la confesión de su pecado, cualquiera que sea, y entonces esto resulta lo mismo.
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Ejemplos de las Escrituras: La iglesia de Corinto
Después de haber recibido la primera carta del apóstol Pablo, la asamblea de Corinto había al fin puesto bajo disciplina y excluido al malvado fornicario que se hallaba entre ellos (1 Corintios 5). Luego leemos en la segunda carta a los corintios que el apóstol exhorta a la asamblea a perdonar a dicho hermano y a consolarle, para que no sea consumido de demasiada tristeza (2 Corintios 2:5-11).
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Ejemplos de las Escrituras: La lepra
Cuando en Israel se temía que alguien pudiera tener lepra (en sentido figurado esta terrible enfermedad es una imagen del pecado), en Levítico 13 y 14 se lee cómo esta persona era aislada durante 7 días. Después de este tiempo, el sacerdote tenía que mirar a la persona para comprobar si realmente se trataba de un caso de lepra.
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El altar
Esto nos conduce naturalmente a la segunda imagen del interesante cuadro que tenemos ante nosotros, esto es, el altar. En el mismo momento en que Isaías expresó su profunda convicción en cuanto al estado de su alma, fue introducido en los divinos misterios del altar de Dios: “Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenaza
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El camino de regreso
Todo esto nos muestra claramente que no existe algo como «un leve pecado» en la vida de un creyente o uno que no tenga consecuencias. Aun un solo pecado tiene consecuencias graves, y mucho más cuando se trata de una vida de pecado, como por ejemplo el alcoholismo o la fornicación. ¿Somos conscientes del hecho de que, como dice J. N.
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El camino preparado por Dios
Qué gracia inefable para aquel que realmente desea andar con Dios, saber que hay un camino en el cual puede andar! Dios ha preparado una senda para sus redimidos en la cual pueden caminar con la mayor certeza, serenidad y firmeza posibles. Todo hijo de Dios –así como todo siervo de Cristo– tiene el privilegio de estar tan seguro de que está en el camino de Dios como salva es su alma.
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El engañador
“Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando. Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.
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El estado de la conciencia
En cuanto a la plena y completa restauración de la conciencia de Pedro después de su terrible caída, tenemos la prueba más incuestionable proporcionada por su vida posterior.
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El estado del corazón
Es de vital importancia en todos los casos. Ninguna restauración puede ser considerada divinamente completa si no llega a lo más profundo del corazón. Por eso, cuando consideramos nuevamente las escenas que se desarrollan a orillas del mar de Tiberias, hallamos al Señor ocupado en tratar muy atenta y poderosamente con el estado del corazón de Pedro.
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El hombre de Dios
Habiéndonos referido a temas tan profundamente interesantes como el hombre natural y un hombre en Cristo, nos queda ahora por considerar, en tercer y último lugar, un tema sumamente práctico, sugerido por el título de este escrito: el hombre de Dios.
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El hombre natural
El término «hombre natural» es un término de amplísimo contenido. Bajo este título podemos encontrar todos los matices posibles de carácter, temperamento y disposición.
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El juicio de sí mismo
Finalmente, en cuanto a la diferencia que existe entre la oración y la confesión, respecto al estado del corazón ante Dios y al sentimiento moral que tiene de la odiosidad del pecado, digamos que esta diferencia no podría ser apreciada en demasía. Es mucho más fácil pedir, de manera general, el perdón de nuestros pecados que confesar estos pecados.
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El medio que contribuyó a la restauración de Simón Pedro
Para esto también estamos en deuda con el evangelista Lucas. Por medio de él el Espíritu que lo inspiró nos dio más que ningún otro lo que es exquisitamente humano –lo que va directamente al corazón con irresistible poder–, Dios manifestado en la más bella forma humana.
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El pecado cometido debe ser juzgado
Muchas personas no se consideran culpables de sus faltas inconscientes; parten del principio de que Dios no puede reprocharles su ignorancia y que tomará en cuenta su «buena voluntad». ¡Funesta ilusión! Si Dios previó un sacrificio por los pecados cometidos por error, ello es la prueba de que el pecador, aun ignorante, es culpable ante Él.
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El pecado me quita el gozo de la comunión con el Padre
Aunque mi hijo me desobedezca, sigue siendo mi hijo; sin embargo, falta la alegría entre los dos. Esto es así entre padres e hijos sobre toda la faz de la tierra.
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El pecado y los pecados
La epístola a los Romanos nos enseña que Dios tuvo que ocuparse de dos cuestiones: la de los pecados (cap. 1 a 5:11) y la del pecado (cap. 5:12 al cap. 8). Tuvo que condenar al árbol tanto como a los frutos, esto es, al pecado en nuestra naturaleza como a los actos producidos por ella.
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El pecador endurecido
Era muy improbable que el carcelero tuviese abierto el camino hasta la reunión de oración junto al río. No le importaban esas cosas. No era uno de los que buscan sinceramente, ni tampoco un engañador. Era un pecador endurecido, con una profesión que lo volvía aún más insensible. Por la propia exigencia de su trabajo, los carceleros son generalmente hombres duros y severos.
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El perdón, la disciplina y la restauración
Había transcurrido cierto tiempo desde la falta cometida por David. La guerra contra Amón, comenzada en el capítulo precedente que, por sí solo, abarca acontecimientos de casi un año, continuaba todavía. El estado de sitio de Rabá no había acabado, y sabemos que en esa época el asedio de una ciudad podía durar años.
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El que busca con sinceridad
Cuando el laborioso apóstol, en el curso de sus viajes misioneros, llegó a Troas, se le mostró “una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos. Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio.
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