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Capítulo 6, versículos 1-3
Se ha señalado que en la epístola a los Efesios las exhortaciones siempre se dirigen en primer lugar a aquellos a quienes se les demanda sujeción. A las exhortaciones especiales les precede una exhortación de orden general a someterse unos a otros (cap. 5:21).
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Condiciones para crecer
¿Por qué somos espigadores tan negligentes? Cierto es que el espigar requiere condiciones a las cuales no siempre estamos de acuerdo en someternos. Esto es evidente a medida que notamos las cualidades que hicieron de Rut una buena espigadora.
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Consejos e instrucciones de los más experimentados
Noemí conocía a Booz desde hacía mucho tiempo; él estaba en condiciones de aconsejar e instruir a Rut. Así también ocurre hoy, hay quienes caminan desde hace mucho tiempo con Cristo; y aunque hayan fallado alguna vez gravemente como Noemí, no obstante la experiencia los hace aptos para dar consejos e instrucciones a los creyentes más jóvenes.
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Cristo asegura el reposo
El modo de obrar de Booz para asegurar el reposo y la satisfacción de su propio corazón, así como el de Rut, es muy significativo. Primero vemos lo que hace con Rut, y luego lo que hace para Rut. En el capítulo 2, él gana su amor; en el capítulo 3, le da la valentía de buscar satisfacer ese amor que él suscitó.
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Cristo, el gran Redentor
Finalmente, tenemos a Booz que representa a Cristo bajo dos aspectos. Primero en la gloria de su persona y de su obra, luego en su manera de actuar, llena de gracia, hacia nosotros, individualmente.
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El apego de Rut
¡Cuán diferente es la historia de Rut! Esta joven será el testigo de la gracia de Dios. Como Orfa, Rut hace una profesión notable. También expresa bellas palabras, y se muestra tan conmovida como su cuñada, porque alza su voz y llora con ella. Pero en Rut hay más. En ella se encuentran las “cosas… que pertenecen a la salvación”, la fe, el amor y la esperanza (Hebreos 6:9-12).
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El crecimiento en la gracia
Esta porción de la historia de Rut va a hacernos descubrir el secreto del crecimiento en la gracia. Rut nos es presentada con insistencia como espigadora. En el versículo 2, la oímos decir a Noemí: “Te ruego que me dejes ir al campo, y recogeré espigas”. En el versículo 7, pide al mayordomo de los segadores: “Te ruego que me dejes recoger… entre las gavillas”.
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El secreto para tener el reposo
Comencemos notando la instrucción dada a Rut en los versículos 1 a 5 del capítulo 3. Con el fin de asegurar la felicidad a Rut, Noemí le enseña el secreto del reposo. Primero, dirige sus pensamientos hacia la persona de Booz, diciéndole quién es y qué hace. Le declara que es “nuestro pariente”. Expresa en cierto modo: «Booz es uno de los nuestros y tenemos parte en él».
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La acción del Espíritu Santo
El criado de Booz establecido sobre los segadores también desempeña su papel en los progresos hechos por Rut cuando espiga. No se lo nombra y raramente aparece en la narración, no obstante, está detrás de todo lo que sucede y, en nombre de Booz, controla a cada segador que trabaja en los campos de su amo. Es él quien la presenta ante Booz.
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La comunión entre los hijos de Dios
Las criadas también son de ayuda para Rut en este hermoso espigueo. Se las encuentra en los versículos 8, 21, 22 y 23. Rut espiga al lado de ellas; son sus compañeras de labor. En figura nos hablan de la feliz comunión entre los hijos de Dios, tan importante para el progreso espiritual.Booz advierte a Rut:
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La poderosa obra del Redentor
En el último capítulo, vemos cómo Booz obra en favor de Rut. En este trabajo, Rut no tiene ninguna participación. Booz está solo cuando sube “a la puerta” (cap. 4:1). La puerta de una ciudad era el lugar donde se ejercitaba el juicio. En realidad, la justicia debe ser satisfecha antes de que Rut pueda ser bendecida o el propósito de Booz llevado a cabo.
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La presencia del Señor
Sin embargo, la historia de Rut no termina aquí. Booz dio pruebas de la gracia, Rut confesó la verdad, de esto resultó la paz en la conciencia y el gozo en el corazón. Pero eso no es todo. Booz no se contenta con traer consuelo a Rut y dejarla con el corazón lleno de gratitud. Aunque esta mujer podría estimarse colmada, el corazón de Booz no está satisfecho.
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La profesión de Orfa
No obstante, el hecho de apartarse de una posición errónea y proponerse volver a una posición correcta no implica necesariamente un ejercicio real en el corazón de todos los que dan ese paso.
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La prueba por el hambre
Desde el punto de vista individual, un período de hambre es un período de prueba para el creyente. El hambre es una prueba de nuestra fe. Elimelec vivía en el país que Dios había asignado a Israel. Allí se encontraban el tabernáculo, los sacerdotes y el altar, pero en los caminos gubernamentales de Dios, el hambre también.
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La restauración de Noemí
Esta parte de la historia de Rut termina naturalmente con el recibimiento del alma restaurada.
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Los caminos de gracia y de verdad
En Booz vemos no solo una imagen de las glorias de nuestro gran Redentor, sino también una exposición magnífica de sus caminos de gracia hacia cada uno de nosotros. Es nuestro privilegio, además de aprender a conocer la verdad concerniente a su persona y su obra, experimentar sus cuidados llenos de gracia, que nos hacen profundizar este conocimiento.
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Los siervos del Señor
Los segadores y los criados también son útiles para Rut. Son mencionados en los versículos 4, 5-7 y 9 de nuestro capítulo. Estos siervos de Booz ofrecen una imagen real de las cualidades requeridas de los siervos del Señor que se dedican al ministerio para ayudar a los hijos de Dios.
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Solo Cristo satisface el corazón
Espigar en los campos de Booz y recibir las bendiciones de sus propias manos, por más justo y feliz que sea, no puede dar entera satisfacción ni perfecto reposo al corazón de Booz ni al de Rut. Nada puede dar reposo al corazón excepto la posesión del ser amado. Por tal razón, en el capítulo 3, Rut busca granjearse el afecto de Booz, y Booz no ahorra esfuerzos para hacer suya a la joven.
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Versículo 1
En esta parte de la epístola, los creyentes son contemplados no solo como aquellos que reconocen que hay un solo Dios, sino como aquellos que están en relación con Él, como hijos suyos. Todo el pasaje nos exhorta a andar como es propio que lo hagan los hijos. La conjunción “pues” del primer versículo vincula este pasaje con el último versículo del capítulo anterior.
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Versículo 1
El apóstol había sufrido persecución y prisiones a causa del testimonio que daba acerca de la gracia de Dios para con los gentiles y la gran verdad del misterio de la Iglesia, compuesta por creyentes de origen judío y de origen gentil constituidos en un solo cuerpo y unidos a Cristo como Cabeza.
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Versículo 10
Esto nos conduce a otra verdad. No solo que nuestras obras están excluidas –porque Dios lo ha hecho todo– sino que también nosotros somos hechura suya y, como tales, formamos parte de una nueva creación en Cristo Jesús. Las obras de la ley están excluidas como medio de salvación; sin embargo, ello no debe hacernos inferir que las obras no tienen lugar en la vida cristiana.
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Versículo 11
Como Cristo destruyó el poder del enemigo que nos mantenía en la esclavitud, y llevó cautiva la cautividad, obra con poder y se sirve de los hombres como instrumentos de Su poder. Esto no quiere decir simplemente que Él da los dones y nos deje repartirlos entre nosotros, sino que da ciertos hombres para ejercer los dones.
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Versículo 12
Después de haber hablado de los dones, el apóstol coloca ante nosotros los tres grandes objetos para los que fueron dados estos dones. En primer lugar, son concedidos para “perfeccionar a los santos”, es decir, para que cada creyente individualmente sea establecido en la verdad. En segundo lugar, son dados “para la obra del ministerio”, lo que abarca toda forma de servicio.
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Versículo 13
En esta lucha, una armadura humana no sirve para nada. Sólo “la armadura de Dios” hará que podamos resistir al diablo. En esta lucha no sirven ni los recursos humanos, ni las capacidades naturales, ni la fuerza del carácter natural. La confianza en tal armadura puede conducirnos a reñir combate al enemigo, pero solamente para sufrir una derrota.
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