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El Espíritu Santo es el único poder de la nueva vida

¡Alabado sea Dios!, él mismo nos ha provisto de este poder en la Persona del Espíritu Santo. El Espíritu de Dios hace más que dar vida a un pecador muerto; también es el poder de esta nueva vida. El Espíritu Santo –como persona distinta– viene a hacer morada en el recién convertido.

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El lazo indestructible y el lazo quebradizo

Pues bien, amado hijo de Dios, tenga presente estas dos cosas: no hay ningún lazo más fuerte que el del parentesco, y nada hay tan delicado como el lazo de la comunión. Todo el poder y el consejo de la tierra y del infierno reunidos no pueden anular el primero, mientras que un deseo torpe o una palabra frívola basta para romper el segundo.

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El leproso de Levítico 14 y Naamán

Usted podrá formarse una idea de la diferencia entre la liberación de los pecados y la redención del pecado al comparar la purificación del leproso como está descrita en Levítico 14:1-7, con la de Naamán, igualmente leproso, en 2 Reyes 5:10-14.

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El pecado que mora en mí”, ¿impide mi comunión con Dios?

Alguien podría preguntar: ¿Cómo es posible que la misma presencia de algo tan malo como lo es la carne no sea un impedimento para la comunión del creyente con Dios? Procuraré explicar esto por medio de otro ejemplo:

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“El pecado” y “los pecados”

El principio malo, que existe en nosotros por naturaleza, con frecuencia es llamado sencillamente “el pecado”, mientras que las acciones, palabras y los pensamientos malos resultados de esta naturaleza corrompida, son llamados “los pecados”. Nótese esta distinción hecha en 1 Juan 1:8-9: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos…” y:

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El secreto para tener el reposo

Comencemos notando la instrucción dada a Rut en los versículos 1 a 5 del capítulo 3. Con el fin de asegurar la felicidad a Rut, Noemí le enseña el secreto del reposo. Primero, dirige sus pensamientos hacia la persona de Booz, diciéndole quién es y qué hace. Le declara que es “nuestro pariente”. Expresa en cierto modo: «Booz es uno de los nuestros y tenemos parte en él».

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¿En cuál de estas tres clases está usted?

«¿En qué clase viaja usted?». He aquí una pregunta que a menudo se oía antes en las estaciones de ferrocarril. Permítame que le haga la misma pregunta porque, considerándolo bien, usted también está viajando de este mundo a la eternidad, y en cualquier momento puede llegar al final. Permítame, repito, que con el mayor interés le pregunte: «¿En qué clase va viajando?».

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¿Espera Dios algo bueno de la carne?

Qué consolación saber que Dios no espera de la carne nada bueno, sino que la puso de lado para siempre como una cosa mala e incurable y nos pide que hagamos lo mismo. Ella ya no tiene ningún derecho legítimo sobre nosotros. No somos más deudores a la carne “para que vivamos conforme a la carne” (Romanos 8:12).

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¿Está en peligro sin saberlo?

¡Cuatro horas ahorradas! Al oír estas palabras no pude menos que pensar: «Si ahorrar cuatro horas se considera tan importante, ¡cuánto más debería serlo cuando se trata de la eternidad!». Existen millones de hombres inteligentes y previsivos en cuanto a sus intereses en este mundo; pero cuando se trata de los intereses eternos, parece que fueran ciegos; para ellos esto es tiempo perdido.

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Explicación de las profecías sobre el retorno de Cristo

Tomemos un ejemplo para ilustrar esta parte del tema. Paseando por el campo cierta mañana, vemos un charquito de agua, lo evitamos y, sin pensar más en él, seguimos caminando. Unos días después, al pasar por el mismo lugar, el charco ha desaparecido, el agua ya no está: hasta las últimas gotas se evaporaron. ¿Qué sucedió?

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Habrá dos resurrecciones: una para los salvados y otra para los perdidos

Sabemos que hay dos resurrecciones: la de los salvos y la de los malvados; o, según el Señor las llama: “la resurrección de vida, y la resurrección de –o para– condenación”. La primera, la de los salvos, se divide en tres fases:

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Hay cosas que no salvan

Para la salvación de su alma, cuídese bien de confiar en sus propósitos de enmienda, en sus buenas obras, en sus prácticas o sentimientos religiosos, o en su educación moral recibida desde su infancia. Puede confiar firmemente en estas cosas y, sin embargo, perderse eternamente.

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Hay esperanza eterna para todos los que creen en Cristo

Tomemos un ejemplo para ilustrar la diferencia que media entre estos dos hechos. Un joven muy enamorado de su esposa se ve en la penosa situación de dejarla. Él tiene que viajar a un país extranjero y conseguir el dinero suficiente para luego volver a buscarla y llevarla consigo.

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Jesucristo es el mismo… por los siglos

Querido lector, por más débil que sea su fe, tenga la seguridad de que el bendito Salvador en quien ha depositado su confianza jamás cambiará. “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8).

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La acción del Espíritu Santo

El criado de Booz establecido sobre los segadores también desempeña su papel en los progresos hechos por Rut cuando espiga. No se lo nombra y raramente aparece en la narración, no obstante, está detrás de todo lo que sucede y, en nombre de Booz, controla a cada segador que trabaja en los campos de su amo. Es él quien la presenta ante Booz.

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La comunión entre los hijos de Dios

Las criadas también son de ayuda para Rut en este hermoso espigueo. Se las encuentra en los versículos 8, 21, 22 y 23. Rut espiga al lado de ellas; son sus compañeras de labor. En figura nos hablan de la feliz comunión entre los hijos de Dios, tan importante para el progreso espiritual.Booz advierte a Rut:

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La disciplina del Padre

Aunque sea un asunto distinto al que este folleto pretende presentar, quiero decir unas palabras respecto al gobierno del Padre sobre nosotros, sus amados hijos en Cristo y por Cristo. En su insondable amor por nosotros, el Padre se ve en el deber de castigarnos y azotarnos a menudo.

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La incertidumbre viene de la incredulidad

Probablemente alguien diga: «Yo no soy indiferente al bienestar de mi alma; pero mi problema es la incertidumbre. Siguiendo el ejemplo, podría decir que estoy entre los viajeros de segunda clase».

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La luna y el lago

Permítame, para concluir, que me valga de otro ejemplo. En una hermosa noche de luna llena, dos hombres están mirando atentamente una laguna en cuyas aguas se ve reflejada la luna. Uno de ellos le dice a su amigo: –¡Qué brillante y redonda está la luna esta noche! ¡Qué silenciosa y majestuosamente sigue su curso!

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La poderosa obra del Redentor

En el último capítulo, vemos cómo Booz obra en favor de Rut. En este trabajo, Rut no tiene ninguna participación. Booz está solo cuando sube “a la puerta” (cap. 4:1). La puerta de una ciudad era el lugar donde se ejercitaba el juicio. En realidad, la justicia debe ser satisfecha antes de que Rut pueda ser bendecida o el propósito de Booz llevado a cabo.

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La presencia del Señor

Sin embargo, la historia de Rut no termina aquí. Booz dio pruebas de la gracia, Rut confesó la verdad, de esto resultó la paz en la conciencia y el gozo en el corazón. Pero eso no es todo. Booz no se contenta con traer consuelo a Rut y dejarla con el corazón lleno de gratitud. Aunque esta mujer podría estimarse colmada, el corazón de Booz no está satisfecho.

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La profesión de Orfa

No obstante, el hecho de apartarse de una posición errónea y proponerse volver a una posición correcta no implica necesariamente un ejercicio real en el corazón de todos los que dan ese paso.

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La prueba por el hambre

Desde el punto de vista individual, un período de hambre es un período de prueba para el creyente. El hambre es una prueba de nuestra fe. Elimelec vivía en el país que Dios había asignado a Israel. Allí se encontraban el tabernáculo, los sacerdotes y el altar, pero en los caminos gubernamentales de Dios, el hambre también.

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La restauración de Noemí

Esta parte de la historia de Rut termina naturalmente con el recibimiento del alma restaurada.

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