9 resultados
La venida del Señor
Hoy más que nunca el Señor Jesucristo está a punto de volver, su regreso es inminente. Muchas personas están preocupadas, persuadidas de que algo grave debe acontecer pronto. Pero los burladores y escarnecedores de los últimos tiempos repiten: “¿Dónde está la promesa de su advenimiento (venida)? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación” (2 Pedro 3:4). Y el siervo malo dice: “Mi Señor tarda en venir” (Mateo 24:48); sin embargo, cierto es que “el que ha de venir vendrá, y no tardará” (Hebreos 10:37). “Por tanto… vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis” (Mateo 24:44). Estamos seguros de que existe, entre los que son del Señor, una creciente convicción –basada en la Palabra de Dios– de que Cristo volverá pronto para arrebatar a su querida Esposa, es decir, para llevarse a todas las personas redimidas por su preciosa sangre e introducirlas en la “casa del Padre”, donde hay muchas moradas.
Libro de @author

Las dos naturalezas del creyente
Muchos creyentes pasan por grandes angustias porque continuamente están escudriñando sus propios corazones, pensando encontrar en él la evidencia de su conversión a Dios. Se puede que tal persona diga: «Mi problema no es ése; no dudo, ni por un solo instante, que el creyente posea actualmente la vida eterna; pero comparando mi experiencia diaria con otras verdades muy claras de la Palabra de Dios, dudo mucho de que yo haya nacido de nuevo.
Libro de @author

Seguridad, certeza y gozo de la salvación
«¿En qué clase viaja usted?». He aquí una pregunta que a menudo se oía antes en las estaciones de ferrocarril. Permítame que le haga la misma pregunta porque, considerándolo bien, usted también está viajando de este mundo a la eternidad, y en cualquier momento puede llegar al final. Permítame, repito, que con el mayor interés le pregunte: «¿En qué clase va viajando?». No hay sino tres clases, y le explicaré cuáles son, para que se pruebe a conciencia, como si estuviera en la presencia de Dios, “a quien tenemos que dar cuenta” (Hebreos 4:13).
Libro de @author

Orientación cristiana
¿Cristo murió por nuestras enfermedades?
En la profecía de Isaías, capítulo 53, leemos en los versículos 4 y 5 las siguientes palabras, referentes al Señor Jesucristo: “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
Artículo de @author
Orientación cristiana
Cristo, nuestro Sumo Sacerdote
En la vida cristiana es muy importante tener siempre delante de nosotros la persona de nuestro Señor Jesucristo como el objeto de nuestra fe. El vino a este mundo para la honra y gloria de su Padre, y como tal el Espíritu Santo siempre le presenta a nuestros ojos.
Artículo de @author
Orientación cristiana
Cristo viene otra vez
Cuando volvió al cielo, después de su resurrección, el Señor dejó sin cumplir dos clases de bendiciones, a saber: las que se relacionan con la Iglesia, y las que se vinculan con el pueblo de Israel. Son enteramente distintas las unas de las otras.
Artículo de @author
Orientación cristiana
La cena del Señor
La cena el Señor ocupa un lugar importante en la vida del creyente. Se refiere a ella en los tres evangelios de Mateo, Marcos y Lucas (Mateo 26:26-28; Marcos 14:22-24; Lucas 22:19-20). Lucas es el único de los tres que tiene las palabras, “Haced esto en memoria de mí”. La cena a que se refiere en Juan no es la cena del Señor, sino la cena pascual.
Artículo de @author
Orientación cristiana
La esperanza bienaventurada
Todo lo que pasa en el mundo hoy día nos hace pensar en la proximidad de la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo. Sin duda alguna él viene pronto.
Artículo de @author
Vida Cristiana
Nuestro andar
En la epístola a los Efesios tenemos (capítulos 1-3) la posición alta del creyente en Cristo, y de la Iglesia en su aspecto celestial. Nos muestra las bendiciones del creyente en los cielos (1:3), la Iglesia sentada en los cielos con Cristo (2:6), la multiforme sabiduría de Dios notificada por ella a los principados y potestades en los mismos lugares celestiales (3:10).
Artículo de @author