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La Pascua como memorial
La salida de Egipto tuvo lugar de una vez para siempre. La primera Pascua no se debía repetir; la sangre tampoco sería puesta nuevamente sobre las puertas; pero enseguida Dios había declarado: “Este día os será en memoria… fiesta solemne para Jehová… estatuto perpetuo” (Éxodo 12:14).
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La responsabilidad es proporcional a los privilegios recibidos
En efecto, si el sacerdote ungido o toda la congregación habían pecado, era necesario llevar un becerro. Un jefe presentaba un macho cabrío; una persona del pueblo llevaba una cabra; en otros casos, si los medios no alcanzaban para adquirir un cordero, se llevaban dos aves o incluso la décima parte de un efa de flor de harina.
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La restauración
“Cuando alguna persona pecare…”, hemos visto en el Levítico. Casi la misma expresión se encuentra en 1 Juan 2:1-2, seguida por estas palabras: “… abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados”. Así, el “sacrificio” siempre está a nuestra disposición.
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La reunión de edificación
1 Corintios 14 nos presenta un cuadro de ella. Toda la congregación está reunida y, por medio de un hermano u otro, el Señor da un “salmo”, una “doctrina”, una “revelación”. No se trata, propiamente dicho, del ejercicio de los dones; pero “podéis profetizar todos uno por uno”.
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La reunión de oración
Si dos de vosotros se pusieren de acuerdo (o mejor dicho: “están de acuerdo”) en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos (Mateo 18:19).
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La sal del pacto
La sal representa ante todo la fuerza preservadora de lo que es divino, el poder santificador que nos mantiene separados de la corrupción. La sal no faltaba en la vida de Cristo. También exhorta a sus discípulos a tener sal en sí mismos.
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La vida de resurrección del creyente
Antes de ofrecer la gavilla no se permitía comer pan de trigo nuevo, ni grano tostado, ni en espiga. El mismo día de su resurrección, Jesús se acercó a dos de sus discípulos que iban a Emaús y les explicó “en todas las Escrituras lo que de él decían”. ¡Cuántas maravillas hicieron arder el corazón de Cleofás y de su compañero aquel día!
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Los sacrificios de levítico 1 a 7
Encontramos en estos capítulos cuatro sacrificios principales (según Hebreos 10:8).
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Los sufrimientos de Cristo
Levítico 16 nos presenta dos categorías de sacrificios: los que Aarón ofrecía por sí mismo y por su casa, a saber, un novillo por el pecado y un carnero como holocausto, y los que ofrecía por el pueblo: dos machos cabríos por el pecado y un carnero como holocausto.
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Pecados específicos
El pasaje de Levítico 5:1 nos presenta la falta del testigo. Podemos callar un mal que a la verdad debería ser puesto en conocimiento de los demás. No se trata de denigrar ni de relatar las faltas de nuestros hermanos, pero hay casos particulares en los cuales, habiendo “sido llamado a testificar”, es necesario hablar.
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Pecados y culpas
Levítico 4 nos habla de los pecados contra uno de los mandamientos de Dios. Podía tratarse del sacerdote ungido (v. 3-12), de toda la congregación (v. 13-21), de un jefe (v. 22-26) o de alguna persona del pueblo (v. 27-35).
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¿Qué hacer?
¿Quedarse solo? Este pensamiento atrae a algunos. J. N. Darby escribió una vez: ¡Es más fácil para uno andar solo que tomar parte en las tristezas de la Iglesia de Dios en la tierra! Pero, el deseo del Señor es congregar a los suyos. Con pena, Él les dice en Juan 16:32: “Seréis esparcidos cada uno por su lado”. Pero ¡qué alegría en la noche de la resurrección!
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¿Quién forma parte de este Cuerpo?
1 Corintios 12:13 declara: Por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres.
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¿Quién puede participar?
La “Cena” dominical pertenece al Señor. Él decide quién puede participar.
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Sacrificios espirituales
Los sacrificios espirituales de hoy son el “fruto de labios que confiesan su nombre” (Hebreos 13:15): oraciones de acciones de gracias y cánticos de alabanza. Varias estrofas de cánticos corresponden a uno u otro de estos sacrificios. El carácter del holocausto se expresa, por ejemplo, con estas palabras:
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Significado
Indicaremos brevemente el significado esencial de estos cuatro sacrificios. El holocausto era todo quemado sobre el altar; es Cristo entregando su vida, ofreciéndose para la gloria de Dios, víctima perfecta, que cumple así toda Su voluntad: “He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad” (Hebreos 10:7).
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Toda la noche
En Levítico 6:8-13 se repite más de una vez que el holocausto debe estar sobre el fuego, sobre el altar, “toda la noche, hasta la mañana”; el fuego ardía sobre él continuamente; no debía dejarse que se apagara.
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Tres clases de sacrificios por el pecado (resumen)
En el libro del Levítico encontramos tres clases de sacrificios por el pecado:
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Una morada, los sacerdotes y los sacrificios
En Éxodo vemos cómo Dios quiso sacar a su pueblo de Egipto, no sólo a fin de liberarlo de la esclavitud de Faraón, sino para tenerlo para él: “Te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que me sirva” (Éxodo 4:23). Pero el pueblo era pecador, y fue menester la sangre de la Pascua sobre cada casa, para que fuese preservada del ángel destructor.
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Una sola ofrenda perfecta: la muerte del Señor Jesús
Nos proponemos considerar la muerte del Señor Jesús, “la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre” (Hebreos 10:10). Será el tema central de la adoración de los redimidos en la eternidad, pero, aunque no podamos sondearlo aquí abajo, es la voluntad del Señor que nuestros corazones se ocupen en él.
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