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Pecado es cada acto en el que alguien no toma en cuenta la autoridad de Dios sobre su criatura

De ahí, por ejemplo, es pecado comer si no se hace en la dependencia de Dios. El Señor Jesús quería comer tan solo cuando Dios lo mandaba (Mateo 4:4; ver también Juan 4:34). Por eso la Palabra de Dios dice: “Todo lo que no proviene de fe, es pecado” (Romanos 14:23).

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Pecados inconscientes

Ahora se presenta una gran dificultad; a menudo cometemos pecados de los cuales ni siquiera llegamos a ser conscientes de haberlos cometido, a veces incluso cuando creemos haber hecho algo bien. Sin embargo la ignorancia no nos exime de culpabilidad.

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Pecados involuntarios

Ahora surge otra pregunta: ¿Alguien es culpable solamente cuando peca conscientemente? Todo juez emitirá la sentencia de «culpable» cuando alguien infringe la ley, aun cuando la persona asegure ignorarla. Hubiera podido conocerla, ya que fue proclamada. Por eso es valedera la expresión jurídica: «La ignorancia de la ley no exime del castigo».

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Pedir

A través de las diversas circunstancias de la vida, muy a menudo debemos pedir. ¡Tenemos tantas necesidades! La Palabra nos dice que debemos orar en todo tiempo, con toda oración y súplica (Efesios 6:18). Tratemos de discernir, pues, las clases de oraciones que dirigimos a Dios, conservando siempre el elemento imprescindible de la acción de gracias.

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Pedir según su voluntad

Sí, primero debemos juzgarnos a nosotros mismos a la luz de Dios y confesar al Señor, como también a otros –en la medida en que los hayamos afectado– todo lo que no ha estado bien, y así limpiarnos mediante el juicio de nosotros mismos. Entonces podremos hablar abiertamente a Dios. Pero luego, para estar seguros de recibir lo pedido, tenemos que pedir según su voluntad.

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Pedro niega al Señor

También a través del caso de Pedro, los evangelios nos describen de qué modo el Señor desempeña el servicio del lavamiento de los pies. En la escena de Mateo 26:30-35 se nota que Pedro había perdido la comunión práctica con el Señor. El mismo no lo sabía, y nadie le había llamado la atención al respecto.

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Perdonados

Para ser perdonado, es necesario reconocerse culpable (Romanos 3:19).

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¡Pero yo no tengo paz!

Sin embargo, ahora dices: ¡Pero yo no tengo paz! Pues bien, es porque aún no has aceptado que hace mucho tiempo ya esta paz ha sido hecha. El Señor Jesús hizo la paz. Él es nuestra paz, y él nos proclama esta paz (Efesios 2:14-17). “Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz” (Colosenses 1:20). Desde que le aceptaste tienes parte en esta paz.

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Purificados

Además del pecado-deuda, la culpabilidad (Romanos 3:19), que acabamos de considerar y que está ilustrado por el Señor en la parábola de Lucas 7:41-42 y 47-48, existe también el pecado-mancha, del cual tenemos necesidad de ser “lavados”.

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¿Qué dicen las Escrituras sobre la elección?

Aunque en muchos sitios de la Palabra de Dios se habla de la elección (por ejemplo en 1 Pedro 1:2; 2 Timoteo 1:9; Tito 1:2), la doctrina se encuentra principalmente en Romanos 8:23-30 y Efesios 1:3-14. En Romanos 8:29-30 leemos:

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¿Qué es la conversión?

Ahora contesto a la segunda pregunta: «La conversión, ¿qué es exactamente?». No es tan fácil de explicar, pues las palabras “conversión” o “arrepentimiento” no son traducciones textuales de la voz griega “metanoia”, que se utiliza en los manuscritos originales de la Palabra de Dios. No hay ninguna palabra española que refleje la palabra griega con toda exactitud.

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¿Qué es la disciplina?

La palabra disciplina viene del griego paideia (παιδεία), derivado de pais (παις = hijo, niño), que se encuentra al principio de palabras españolas como pedagogo, pediatra. En la Biblia, la Palabra de Dios, podemos discernir tres sentidos de esta palabra:

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¿Qué es la oración?

Mi gozo está en tus atrios, la casa de oración, Do el alma tantas veces su fuerza y luz halló. Con cuánto amor el ruego Tú sueles escuchar, ¡Qué dulce hablar contigo, cuán bello en Ti esperar!  

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¿Qué es la santificación?

Se puede notar una clara diferencia entre pureza y santidad. Si seguimos las numerosas citas de las Escrituras en las que se habla de “santo” y de “santificación”, resulta claro que la santificación significa separación; y aplicada a nosotros mismos significa la separación de todo aquello con lo que estábamos ligados hasta entonces, con el fin de entregarnos a Dios.

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¿Qué es pecado?

Ahora dirás: –Debo reconocer que algunas veces hago cosas equivocadas, pero no puedo comprender que todo lo que los hombres hacen sea pecado. Hay una multitud de personas que cumplen buenas acciones. Basta pensar en aquellos que se juegan la vida para ayudar a los demás. Y cuando yo, por ejemplo, como y bebo, o voy a la escuela o al trabajo, no hago nada malo.

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¿Qué significa el bautismo?

El bautismo era generalmente conocido entre los judíos. Por el llamado bautismo de prosélito, el pagano se separaba de su propio pueblo y se agregaba a Israel. En el caso de Juan el Bautista también encontramos este pensamiento. Él predicaba que el juicio sobre los judíos estaba a la puerta (Lucas 3:7-9, 16-20).

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¿Qué significa: Orar en el nombre del Señor Jesús?

Bien cabe hacernos esta pregunta, pues ya hemos visto qué resultado da tal oración. ¿Quiere decir esto que al final de una oración, en la que pedimos por todo lo que nosotros estimamos conveniente, debamos decir: «Esto te lo pedimos en el nombre del Señor Jesús»? La mayoría de las veces se cree y se hace así, pero no por eso es correcto.

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Reconciliados

Siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo (Romanos 5:10). Cristo nos ha “reconciliado en el cuerpo de su carne, por medio de la muerte” (Colosenses 1:21-22, V. M.).

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Redimidos

Redimir es liberar mediante el pago de un precio. Por ejemplo, alguien quiere liberar a un esclavo. Va al mercado de esclavos y compra uno. Le quita sus cadenas y lo libera. El esclavo está redimido. Eso es lo que la Biblia llama redención. Gálatas 3:13 nos dice que Cristo nos redimió de la maldición… hecho por nosotros maldición.

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Samuel

Como su madre, Samuel también fue un hombre de oración. Desde muy pequeño se había postrado ante Dios (1 Samuel 1:28). Seguramente había visto a Ana en esta actitud muchas veces y, como ella, aprendió a inclinarse ante Dios. Esta actitud fue conservada hasta el fin de su ministerio, lo cual lo llevó a construir un altar en su casa en Ramá (cap. 7:17), donde, por supuesto, adoraba a Dios.

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Santificados

Ser «santificado» significa ser puesto aparte para Dios, en Cristo. 1.     La santificación de posición, a los ojos de Dios

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Santos e irreprochables ante él en amor

El versículo 4 dice: “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él”. Aquí tenemos ante nosotros la naturaleza divina. Según su naturaleza, Dios es santo, irreprochable en su obrar, y su naturaleza es amor (1 Juan 1:5; 4:8, 16). Al querer tenernos en su cercanía, le era necesario hacernos corresponder a su naturaleza.

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Su simpatía en las dificultades y en la aflicción

Cuando perdemos un ser querido, ¿quién comprende nuestro sufrimiento como él, quien lloró al lado de la tumba de un amigo? (Juan 11:35). Cuando la soledad nos abruma, ¿quién hubo más solitario que él, quien se lamentó: “Velo, y soy como el pájaro solitario sobre el tejado”? (Salmo 102:7).

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Tenemos paz para con Dios

Aunque Dios sabía perfectamente quién eras, entregó al Señor Jesús para que, creyendo en él, tuvieras la vida eterna. Él dice que serás justificado gratuitamente si con fe en la sangre del Señor Jesús acudes a Dios (Romanos 3:23-25). Te absolverá de toda culpabilidad si te acercas a él de esta manera, porque él es justo.

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