12 resultados

The Mackintosh Treasury

La ley

A la ley se la contempla erróneamente de dos maneras: Primero, como fundamento de la justificación, y Segundo, como regla de vida del cristiano.

Sección del libro @book, de @author

La llaga de lepra

Habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo: Cuando el hombre tuviere en la piel de su cuerpo hinchazón, o erupción, o mancha blanca, y hubiere en la piel de su cuerpo como llaga de lepra, será traído a Aarón el sacerdote o a uno de sus hijos los sacerdotes (Levítico 13:1-2).

Sección del libro @book, de @author

La manera en que Dios perdona

Todos sabemos que a menudo hay más poder en la manera de hacer un acto que en el acto mismo. Se oye decir frecuentemente: «Reconozco que Fulano me ha hecho un favor, pero lo hizo de tal manera que le quitó todo mérito». El Señor tiene su manera de obrar. Él no solamente hace grandes cosas; pero las hace de modo que nos convenzamos de que es su corazón el que actúa.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La misma decadencia y la misma causa en la cristiandad de hoy

Y ¿acaso no es exactamente lo mismo con respecto al pueblo de Dios en la actualidad? ¿Acaso la Palabra de Dios no es nuestra obediencia, nuestra sabiduría, nuestra salvaguardia y el fundamento de toda verdadera grandeza moral? Sin duda. Nuestra sabiduría consiste en obedecer. El alma obediente está segura, es sabia, feliz y fructífera. Como fue en el pasado, así también es ahora.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La naturaleza del evangelio de Pablo

Veamos ahora en qué consistía realmente este “misterio”, este “evangelio”, esta “salvación”, y lo que tenía de particular. Es sumamente importante comprender esto. ¿Cuál era, pues, el Evangelio de Pablo? ¿Era un método de justificación del pecador diferente del que predicaban los otros apóstoles? No, de ninguna manera.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La obediencia individual a la Palabra en tiempos de oscuridad

Los diversos períodos de la vida de Josías son claramente diferenciados.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La Palabra de Dios nos da certeza

La falsa Teología me dice que nunca puedo estar seguro de mi salvación; la Palabra de Dios, en cambio, me dice que sí. ¿A cuál de las dos debo creer? La primera me llena de tristes dudas y temores; la última me da una certidumbre divina. Aquella me remite a mis propios esfuerzos; esta, a una obra cumplida. ¿A cuál escucharé?

Sección del libro @book, de @author

La Palabra de Dios nos da certeza

La falsa Teología jamás me da seguridad; la Palabra de Dios sí. ¿A cuál de ellas creeré? La primera me llena de dudas y temores; la última me imparte divina seguridad. Una me hace esperar en mis propios esfuerzos; la otra me permite descansar sobre una obra consumada. ¿A cuál escucharé? A través del Libro de Dios, no hay rastro alguno de que uno no pueda estar seguro de su salvación eterna.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La Palabra de Dios permanece inalterable a pesar de la ruina

Pero aunque esta verdad era algo que estaba “escondido desde los siglos en Dios” (Efesios 3:9), sin embargo existía la unidad de la nación de Israel. Aunque no existía la unidad de un cuerpo, sí había una unidad nacional. Esta unidad fue siempre reconocida por los fieles, a pesar de las condiciones externas del pueblo.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La perfección del objeto del corazón del cristiano

Todavía somos introducidos aquí en la nueva creación: Cristo por su muerte me dio una conciencia perfecta; por su vida me da un objeto perfecto para el corazón. Es claro que si primero no experimenté la gran bendición de una conciencia purificada, no podré estar debidamente ocupado de este objeto, de la Persona de Cristo.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La perfección en cuanto a la conciencia

Creemos que el primer gran aspecto de la perfección cristiana se encuentra en el capítulo 9 de la epístola a los Hebreos, y puede denominarse perfección en cuanto a la conciencia: “Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto (teleiosai), en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto” (Hebreos

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La perfección en el andar

Se define en Mateo 5:48: “Sed, pues, vosotros perfectos (teleioi), como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. Ahora bien, uno puede preguntar: ¿Cómo podemos ser perfectos como nuestro Padre que está en los cielos? ¿Cómo podemos alcanzar un fin tan elevado, una norma tan alta?

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La perfección en el carácter de nuestro servicio

“No he hallado tus obras perfectas (pepleromena) delante de Dios” (Apocalipsis 3:2). El lector debe advertir que la palabra original traducida perfecto en este pasaje, no es la misma que aparece en los pasajes que hemos estado considerando. A menudo se traduce como «lleno», «completo», «cumplido».

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La posición del cristiano

Este punto, en nuestro capítulo, se halla desarrollado de manera doble. No solo se nos dice lo que es la posición del cristiano, sino también lo que no es. Si alguna vez ha existido un hombre que pudiera jactarse de tener su propia justicia con la cual estar delante de Dios, ese ha sido Pablo.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La predicación de Pablo en la sinagoga de Antioquía de Pisidia

Escuchemos un momento a nuestro apóstol mientras cumple su bendita comisión en la sinagoga de Antioquía de Pisidia. Por mucho que quisiéramos citar todo este precioso discurso, nuestro limitado espacio solo nos permite transcribir el poderoso llamamiento que hace al final.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La realidad del infierno debe impulsarnos a hablar de Cristo diligentemente

¡Que el Espíritu de Dios imprima más y más en nuestros corazones la solemnidad de la eternidad y de las almas inmortales que descienden al infierno! Es deplorable nuestra falta de sentimientos respecto a estas tremendas realidades.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La reforma de Josías

Vamos a considerar ahora la gran obra para la cual Josías fue levantado; pero antes de hacerlo, pedimos al lector que observe con particular atención las palabras que ya hemos citado:

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La responsabilidad de arrepentirse y creer a Dios se enseña en toda la Biblia

Pero, por otra parte, al lado de todo esto, y enseñado con igual fuerza y claridad, está la solemne e importante verdad de la responsabilidad del hombre. En la Creación, Dios se dirige al hombre como a un ser responsable, pues tal indudablemente lo es. Y además, su responsabilidad, en cada caso, es medida por la luz y los beneficios que le fueron dados.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La resurrección en la predicación de los apóstoles

Escuchemos a Pedro en el día de Pentecostés, o más bien al Espíritu Santo, a quien el Salvador resucitado, ascendido y glorificado envió a la tierra: “Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis; a este, entregado por el determinado

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La resurrección en la predicación del apóstol Pablo

Escuchemos un momento el mensaje de Pablo en la sinagoga de Antioquía: “Varones hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre vosotros teméis a Dios, a vosotros es enviada la palabra de esta salvación. Porque los habitantes de Jerusalén y sus gobernantes, no conociendo a Jesús, ni las palabras de los profetas que se leen todos los días de reposo, las cumplieron al condenarle.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La resurrección en las Epístolas

Volvamos nuestra atención por unos momentos a las Epístolas, y veamos la maravillosa manera en que el Espíritu Santo despliega y aplica el hecho de la resurrección. Pero antes de hacerlo, queremos llamar la atención del lector sobre un pasaje que lamentablemente es mal entendido y mal aplicado. El apóstol, al escribir a los corintios, dice:

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La segunda cruz

Es muy evidente que el Espíritu de Dios, en el evangelista Lucas, empieza su narración tocante al ladrón arrepentido en el momento justo en que un trabajo divino había comenzado realmente en su corazón. Mateo y Marcos lo presentan como un malhechor que blasfema. Difícilmente podamos concebir un nivel más bajo de depravación moral que el que se describe en estos dos evangelios.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La tercera cruz

Vamos a considerar ahora, por un breve instante, la tercera cruz. ¿Qué vemos en ella? ¿Un pecador culpable? No simplemente eso. El ladrón arrepentido era eso. Ambos estaban en la misma condenación. Nadie tiene por qué ir al infierno simplemente porque es un pecador, puesto que “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores”, aun al “primero” (1 Timoteo 1:15).

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La tradición

Querido lector, ¿qué debemos hacer entonces? ¿Adónde debemos recurrir? Si la Biblia no es el manual divino y, por tanto, no es plenamente suficiente, ¿qué queda? Algunos nos sugerirán que recurramos a la tradición. ¡Ay, qué guía miserable!

Sección del libro @book, de @author