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Responsabilidad transferida

Tal vez ahora surja la pregunta: Si es el Señor el que decide quién participa en el partimiento del pan, ¿cómo es posible que una asamblea local hable de «admisión a la Mesa del Señor?». La expresión «admisión a la mesa del Señor» no aparece en la Biblia. Reflexionemos un poco sobre esta pregunta.

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Resumen

Además de la responsabilidad colectiva de una asamblea local, cada creyente tiene una responsabilidad individual respecto a la forma en que participa en el partimiento del pan. Esta manera debe ser digna. Mediante un constante autoexamen, nos probamos y nos purificamos de todo lo que no corresponde a la santidad de Dios en la Mesa del Señor.

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Resumen

1)   Todos los que participan en el partimiento del pan deben tener la vida de Dios. Es imposible aceptar a los incrédulos en la Mesa del Señor. 2)   Quien participa en el partimiento del pan no debe vivir en el mal, pues esto contamina a toda la asamblea.

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Resumen

Aunque en la Biblia no hay una exhortación directa a partir el pan el domingo, sí encontramos una serie de indicaciones que nos permiten reconocer el domingo como el día más apropiado para ello. Los primeros cristianos también lo hacían los domingos. El domingo es el día de los nuevos comienzos, el día de la resurrección del Señor.

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Resumen

La reunión de culto no se basa en prescripciones, pero tiene un carácter que deseamos respetar. Nos reunimos para dar gracias y adorar a Dios. El centro de nuestros pensamientos es la obra del Señor Jesús en la cruz. No nos reunimos para pensar en nuestra salvación, sino en el Salvador. Al comer el pan y beber la copa, proclamamos su muerte.

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Resumen

El partimiento del pan es un acto vinculado a la asamblea local, como enseña la Biblia. Partimos el pan donde el Señor Jesús está en medio de su pueblo reunido en su nombre. Hacerlo de otra manera va en contra de los pensamientos de Dios.

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Resumen

El mismo Señor Jesús instituyó la Cena para sus discípulos. El pan y la copa son los símbolos de su muerte y nos recuerdan su cuerpo entregado y su sangre derramada. El partimiento del pan tiene dos aspectos fundamentales. Por un lado, anunciamos su muerte (aspecto personal), y por el otro, expresamos la comunión con él y entre nosotros (aspecto colectivo).

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Resumen: ¿Por qué partimos el pan?

1)   Es una invitación de nuestro Señor a sus discípulos ante su inminente sufrimiento y muerte en la cruz. Para nosotros es un gran gozo responder a esta invitación. 2)   Expresamos la comunión con nuestro Señor y nuestra íntima relación con él, el Salvador crucificado.

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Segunda respuesta: Comunión con el Señor

Por medio del partimiento del pan mostramos nuestra comunión con el Crucificado. Pablo escribió a los corintios: La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? (1 Corintios 10:16).

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Si cumplo con mi parte, ¿no hará Dios la suya?

Un cristiano dijo que le fueron necesarios 42 años para aprender tres verdades:

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Si fuera cristiano, fracasaría

Muchas personas tratan de ser cristianas, pero fracasan. Empiezan muy contentas; después, sus sentimientos de alegría y su resolución de «ser buenas» ambos fracasan. Si usted hace semejante experiencia, está ensillando antes de tener caballo. Lo que Dios le pide ahora es que crea en el Señor Jesús.

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Si la persona hace lo mejor que puede, se salvará

¿Puede usted decir sinceramente que siempre ha hecho lo mejor que podía para Dios? ¿No le ha pasado a menudo que ha hecho lo que no debía y dejado de hacer lo que debía hacer? Un solo pecado es suficiente para condenarlo. Dios dice que “todos nosotros nos descarriamos como ovejas” (Isaías 53:6) y que “no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Salmo 14:3).

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Siempre he creído en Jesús; pero no puedo decir que soy salvo

Hay una gran diferencia entre creer acerca de Jesucristo y verdaderamente creer en Él. Aun creer que Él murió en la cruz por los pecadores no lo salvará. Debe creer que murió por usted –por sus pecados– y aceptarlo como su Salvador personal. Una historia ilustra la diferencia:

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Soy demasiado pecador para ser salvo

No cabe duda de que usted es un gran pecador, y quizás incluso peor de lo que se imagina. Dios todo lo sabe con respecto a usted. Desde su niñez, cuidó de usted y le amó más que lo hacen los propios padres. A pesar de su pecado, Dios tiene los brazos abiertos para acogerle.

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Tercera respuesta: Comunión entre creyentes

Partimos el pan para expresar la colectividad y la unidad que forman todos los creyentes de la tierra. Esta idea también está estrechamente relacionada con la Mesa del Señor. Pablo escribe:

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Todavía hay mucho tiempo para ser salvo

Pensar que uno tiene mucho tiempo para ser salvo, no tiene fundamento, pues, cada año, miles de personas mueren repentinamente, sea de muerte natural o por asesinato. Los derrames cerebrales destruyen instantáneamente la mente de muchos miles más. Si usted muere en sus pecados, ¿qué excusa tendrá cuando esté delante de Dios, ante el gran trono blanco? (Apocalipsis 20:11-15).

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Un culto

La reunión para partir el pan no tiene una forma oficialmente definida, pero sí un carácter que deseamos reflejar: el culto. Nos reunimos para adorar a Dios juntos y ofrecerle algo. En la cristiandad, el culto no suele entenderse así. Uno dice que va al culto pensando en la predicación que escuchará. Pero eso no es correcto.

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¿Una comida festiva?

Algunos hijos de Dios se refieren a la reunión de adoración como una «celebración», o dicen que celebramos la Cena del Señor como una fiesta. Hay dos razones para ello:

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