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Liberación de la antigua posición en Adán
En las epístolas de Pablo, el Espíritu Santo nos presenta la completa liberación del creyente de su antigua posición en Adán, y nos da a conocer su nueva posición: completamente justificado y perfectamente aceptado en Cristo.
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Libres de un diluvio judicial
Voy a presentar otro caso que ilustra la enseñanza que me propongo dar. Dice la Biblia que, cuando Noé y su familia estuvieron dentro del arca, Jehová cerró la puerta (Génesis 7:16).
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Lo que Dios establece y nuestras experiencias
Muchos creyentes pasan por grandes angustias porque continuamente están escudriñando sus propios corazones, pensando encontrar en él la evidencia de su conversión a Dios. Se puede que tal persona diga:
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Lo que Dios ha hecho
Examinemos ahora los cuatro hechos de Juan 3:35-36 mencionados anteriormente:
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Los creyentes esperan el retorno de Cristo – ¿por qué?
Ahora bien, ¿por qué habría de ser distinto para ti y para mí cuando oímos hablar del regreso del Señor? ¿Acaso no experimentamos la dulzura de su amor? ¿No fue él quien sufrió y murió por nosotros? ¿No nos ha guardado a lo largo del camino, desde el día que le conocimos, llevando nuestros dolores y restaurándonos después de muchas caídas?
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Los Evangelios
Los evangelios narran la vida del Señor y le presentan a nuestros corazones
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Los hechos divinos y nuestros sentimientos y experiencias
Desde el momento en que Dios establece un hecho en su Palabra, debemos creerlo y aceptarlo, aun cuando nuestra razón no pueda comprenderlo, o aquello no concuerde con nuestra experiencia o nuestros sentimientos. Dios es su propio intérprete y, a su tiempo, aclarará todo al que pacientemente espera en él. Y aunque no lo haga, nuestro deber siempre es creer, puesto que Dios no se equivoca.
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Los Hechos y las epístolas
Los Hechos narran el establecimiento de la Iglesia por el Espíritu Santo venido del cielo, luego los trabajos de los apóstoles en Jerusalén o en Palestina y los de los otros obreros del Señor. Nos hablan especialmente de la obra de Pedro, luego acerca de la de Pablo, y terminan por el relato del rechazo del evangelio de Pablo por parte de los judíos de la dispersión.
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Los libros hagiográficos
Daniel es considerado por los judíos como parte de los hagiógrafos. Hemos hablado de su libro como profecía –aunque tiene un carácter aparte– porque el trono de Dios había desaparecido de la tierra y el profeta estaba en Babilonia.
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Los libros histórico
El libro de Josué narra la toma de posesión del país de Canaán. En ella se pone de manifiesto la responsabilidad del pueblo, pero, en suma, Dios está con él: ningún enemigo pudo afrontar la guerra con Israel. Dios estuvo con Josué todos los días de su vida, y esto continuó durante los días de los ancianos que habían sido testigos oculares de las obras maravillosas de Jehová.
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Los libros proféticos
Nos falta proporcionar algunas nociones sobre las profecías para facilitar la comprensión de esas revelaciones de Dios y después pasar rápida revista a los hagiógrafos. De todos los profetas es Isaías el que abarca el horizonte más amplio.
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Los muros de Jericó, Rahab y muchos otros testigos…
Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos siete días (Hebreos 11:30).
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Los que recayeron
Puede ser que algunos digan: «¿No hay en la epístola a los Hebreos, capítulo 6, un versículo que habla de recaer?». Que lean con mucha atención los versículos 4 al 6 de ese capítulo. En ellos se dice: "Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados… y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento." Esto significa que no hay misericordia para los que recaen.
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Más que vencedores
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
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Mirando hacia el fin glorioso de la carrera
El apóstol Pablo, al decir que nos ocupemos en nuestra salvación con temor y temblor, no tiene en vista ni la justificación ni nuestro lugar junto a Dios. La salvación, en la epístola a los Filipenses, es siempre considerada como el fin de la carrera, como su resultado final en gloria. ¿Cuál fue el efecto de la redención para Israel?
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Mirar a un Cristo glorificado
Toda la vida de Pablo era el resultado de esa verdad y estaba completamente formada por ella. El Hijo de Dios formaba su vida día tras día y Pablo proseguía siempre su carrera hacia Él, sin hacer nunca otra cosa. Así, Pablo entraba –no solo como apóstol sino también como cristiano– en comunión con los sufrimientos de Cristo y en la semejanza a su muerte. Todo cristiano debería hacer como él.
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Movido por la fe, Moisés…
Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón (Hebreos 11:24-26).
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Movido por la fe, Noé…
Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe (Hebreos 11:7).
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Muerto a la ley
En Romanos 7:4 leemos: “Vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo”. Ahora, todo se encierra en Cristo. No agradamos a la carne; no hacemos nuestra voluntad, sino la de Cristo. Esto nos recuerda al ciego Bartimeo, cuyos ojos le fueron abiertos. Lo primero que vio fue la faz de Aquel que le había dado la vista. Jesús le dijo: “Véte”; pero ¿qué hizo él?
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Muerto en la carne y liberado del pecado
El apóstol añade (¡y qué bendición es para un hombre poder hablar así!): “Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros” (v. 9). Así –destaquémoslo bien– el Dios de paz estará con nosotros.
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Nada de méritos personales
La manera en que el apóstol trata aquí ese asunto es digna de destacar. No habla de una conciencia cargada de pecado, sino de la inutilidad de todas las ordenanzas. Por eso llama a todo el sistema con un nombre despreciativo: “la concisión” (v. 2, V.
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Nadie las arrebatará de mi mano
“Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.
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«No comprendo. Fue demasiado fácil».
Algunos nos dicen: «No comprendo el Evangelio; ustedes dicen: Crean solamente. Me parece una cosa demasiado fácil». Tal afirmación la he oído en muchas otras partes del mundo; brota naturalmente del corazón humano. Pero es mejor que reflexione, que piense bien: ¿en realidad fue una cosa demasiado fácil? El Señor Jesús descendió del cielo a la tierra. ¡Qué viaje!
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No hay diferencia: todos somos culpables
“Todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).
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