Nehemías
Nehemías

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 1

Noticias preocupantes

Históricamente, el libro de Nehemías es el último vistazo que el Antiguo Testamento nos permite echar sobre el pueblo de Israel. Los acontecimientos que relata comienzan unos treinta años después de aquellos a que se refiere el libro de Ester y trece años después del retorno de Esdras. Sus enseñanzas son, pues, particularmente apropiadas para nosotros, los cristianos, “a quienes han alcanzado los fines de los siglos” (1 Corintios 10:11). ¡Pobre pueblo! Está “en gran mal y afrenta”, según el relato que hacen algunos viajeros (Nehemías 1:3). Pero Dios preparó a alguien que va a preocuparse por ese estado. ¡Es Nehemías! Ese hombre es sensible a los sufrimientos y a la humillación de los que habían escapado de la cautividad y permanecido en Jerusalén. Ante Jehová confiesa los pecados que son la causa de ello. Así lo había hecho Esdras (Esdras 9). Dios siempre escoge a los instrumentos de sus liberaciones de entre los que aman a su pueblo.

Pero dirijamos nuestras miradas a uno más grande que Nehemías. ¿Quién se preocupó por la desesperada condición de Israel y del hombre en general, si no el mismo Hijo de Dios? Él sondeó a fondo nuestro miserable estado, ese abismo de mal en el cual estábamos hundidos. Y él vino para arrancarnos de allí.