1 Crónicas
1 Crónicas

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 25

Cada uno recibe una función particular

Ayer recordamos que el Jefe de la Iglesia es quien reparte los dones, los cargos y los diferentes servicios. Pero el creyente está invitado a desear estos dones y a pedirlos al Señor.

Procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis… el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación
(1 Corintios 14:1, 3).

¿Es nuestro deseo ser empleados así por el Señor? Entonces, pidámosle que nos otorgue uno de esos dones espirituales. No para dárnoslas de importante, sino con miras al bien de la Asamblea (Iglesia) y para la gloria del Señor Jesús. Después de los que profetizaban (cap. 25), se vuelven a nombrar a los porteros, o guardas (cap. 26). Es un servicio igualmente deseable, pues: “Si alguno anhela obispado, buena obra desea” (1 Timoteo 3:1).

Aquí volvemos a encontrar a Obed-edom con sus ocho hijos y sus sesenta y dos descendientes. Él ha­bía honrado el arca. Ahora Dios es quien le honra y le bendice (cap. 26:4-8, 15). Le confía la casa de provisiones. De esta familia dependerá el alimento de los sacerdotes, figura de la enseñanza en la Asamblea, lo que es una importante responsabilidad (véase Mateo 24:45-46).