1 Crónicas
1 Crónicas

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 15

El arca está en camino – Obed-edom honrado por Dios

Tengamos el coraje de reconocer nuestras faltas ante el Señor y ante los hombres (Proverbios 28:13). No buscamos a Dios “según su ordenanza” (v. 13), declara David a los levitas encargados de llevar el arca. Y esta vez se toman todas las disposiciones para llevar el arca

Conforme a la palabra de Jehová
(v. 15).

¡Sigue una escena de gozo y de alabanza! Notemos el lugar que ocupa Obed-edom. Podría haberse quejado egoístamente al ver que el arca se alejaba de su casa. ¿No perdía con ella una fuente de bendición? (cap. 13:14). Pero este pensamiento no le viene a la mente. La bendición va a ser la parte de todo Israel, y él, siendo levita de entre los hijos de Coré, simultáneamente cumplirá las funciones de músico, maestro de canto y portero del arca. Así, pues, no la abandona. Fiel en lo pequeño, recibe lo que es grande (Lucas 16:10); porque veló por el bien de su propia casa, ahora Dios le confía un cargo en la Suya (1 Timoteo 3:4-5).

Quenanías, principal de los levitas, es elegido para dirigir el canto, porque es entendido en ello (v. 22). Esto nos recuerda las palabras del apóstol Pablo: “Cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento” (1 Corintios 14:15).

El arca llevada triunfalmente

Los versículos 24 y 25 del Salmo 68 aluden a la fiesta que tenemos a la vista: “Vieron tus caminos, oh Dios (el andar del Hijo de Dios, representado por el arca)… Los cantores iban delante, los músicos detrás”. Pero, ante todo, el Salmo 132 es el que nos permite conocer los pensamientos de David en esa solemne ocasión. La entrada del arca en su reposo respondía a su más ardiente deseo (Salmo 132:3-5, 8).

¡Es de desear que nuestros corazones también vibren al pensar en el reposo celestial, en el cual Jesús nos precedió! Las promesas del hermoso Salmo 132, van mucho más allá de la escena de nuestro capítulo:

Vestiré de salvación a sus sacerdotes, y sus santos darán voces de júbilo
(comp. v. 27-28; Salmo 132:16).

“Bendeciré abundantemente su provisión; a sus pobres saciaré de pan” (comp. cap. 16:3; Salmo 132:15).

Los redimidos del Señor son llamados a expresar su gozo y su alabanza desde antes de llegar al reposo celestial. Ya en la tierra poseen un centro de reunión: Cristo. Son establecidos para servir, recordar, celebrar y alabar (cap. 16:4) al Padre y al Hijo.